18 Diciembre 2006 Seguir en 
EXPLOSIONES
Las explosiones conmovieron recientemente al barrio 120 Viviendas pero, por suerte, ningún vecino salió herido. Permitir que “industrias” de materiales peligrosos funcionen en zonas pobladas parece una negligencia criminal. ¿Qué pasaría si explotara un tanque en Propanorte, planta de envasado de gas, en medio de las viviendas del barrio Judicial, en Jujuy al 1.800, a menos de 50 metros de los tanques cargados de propano? Los funcionarios sólo se asustan cuando el hecho sucede, como en República Cromagnon. Mientras tanto, su desidia ignora que hay ordenanzas que prohíben que se instale una planta de envasar gas en esos lugares, y que no importa las medidas de seguridad que se practiquen, dada la peligrosidad de los gases que se manipulan ya que, en caso de explotar, el riesgo es de destrucción total. Y siempre existe la posibilidad de un error humano que provoque el accidente. Es hora de que se tomen medidas drásticas para erradicar esta planta. De lo contrario, la Justicia deberá obrar de oficio para evitar una tragedia, y para no ser co-responsables de los posibles daños que causen tales omisiones.
Javier Astigarraga
javastiga@arnet.com.ar
ÑOQUIS
La Cámara del Crimen porteña procesó a funcionarios por contratar a ñoquis. Esta medida es un ejemplo de respeto al funcionamiento de las instituciones del país. Me pregunto: ¿será posible que un juez o un fiscal sin compromisos con el Poder Legislativo y el Ejecutivo, puedan hacer lo mismo en Tucumán, ante el gran incremento de ñoquis en planta permanente, con familiares de políticos, de punteros o de ex funcionarios? Creo que sería una forma de honestidad social avanzar en este punto, porque en Tucumán hay una gran población de profesionales que no consigue puestos genuinos de trabajo. Con ese dinero destinado a sueldos altos podrían contratar a especialistas en hospitales del interior, que gran falta le hacen a la población.
Roberto González Marchetti
robgonmar@hotmail.com
NORMAS DE TRANSITO
Recientemente, leí un editorial sobre los accidentes de tránsito y la queja de que los conductores no respetan las leyes. Para verificar este supuesto, pregunté a diferentes conductores si conocían las reglas de tránsito, y ellos me dijeron que sí. En una mesa con personas bien educadas, comenzó una discusión porque no se ponían de acuerdo sobre la preferencia de rotonda. Un taxista que me llevaba un día le toca bocina a un peatón que cruza por la esquina y le digo que no le haga, que él tenía derecho a cruzar; entonces me responde que él “no podía mirar a los lados y encima ver al peatón”. En toda la ciudad hay carteles de una “E” con una sola línea cruzada, que implica no estacionar pero no prohibido detenerse. Los policías de tránsito intentan cobrar multas por detenerse sin conocer ellos mismos lo que significa ese cartel. Otro ejemplo de conocer normas es ver a los conductores que “necesitan” cerrarse dirigiéndose al carril más próximo cuando doblan transgrediendo la ley. También me pregunto cuál es la regla de preferencia en un cruce de calles. La norma internacional dice que tiene preferencia siempre el que viene por la derecha; pero observando la conducta de los conductores, parece que aquí son zurdos. El que viene por la derecha, por lo general, se detiene “amablemente” para dejar pasar al otro, o los que vienen por mano izquierda tocan bocina insultando porque uno está cruzando la bocacalle con todo derecho. Habiendo tantos accidentes y la cantidad de vehículos que se venden ¿qué espera el Gobierno para educar a los conductores? ¿No se da cuenta de que, al entregar un carné de manejo, les está dando licencia para matar a conductores que desconocen las reglas de tránsito?
Mariana Sigstad
msigstad@ciudad.com.ar
ESCLAVITUD
Los argentinos declaramos nuestra independencia el 9 de julio de 1816 y estamos ligados a la comunidad latinoamericana por lazos históricos y culturales. Para que lo tengamos presente, recordaré que los hermanos chilenos declararon su independencia el 12 de febrero de 1818 primer aniversario de la Batalla de Chacabuco; los peruanos lo hicieron en el Cabildo abierto convocado por San Martín el 15 de julio de 1821; los bolivianos el 6 de agosto de 1825 en el Congreso de Chuquisaca presidido por el ex congresal tucumano José María Serrano; los paraguayos el 14 de mayo de 1811, los uruguayos en el tratado de paz de Argentina y Brasil el 27 de agosto de 1828, y los brasileños el 7 de setiembre de 1822 (Grito de Ipiranga). Similares historias registran los demás pueblos de América, por lo que cabe preguntarnos: si todos somos independientes, entonces ¿qué nos esclaviza? Hay varias respuestas: la indiferencia, la falta de amor y de solidaridad ante el sufrimiento del prójimo, el odio, las bajas pasiones o la indolencia, y ha llegado la hora de librarnos también de esta dominación. Sabemos que somos hijos de Dios y por lo tanto hay metas inalcanzables. Argentinos: aceptemos el desafío de construir trabajando para celebrar el milagro de la vida.
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S.M. de Tucumán
BOCATORMENTAS
Recuerdo, cuando ya era chico, la avenida Alem y la calle San Luis de punta a punta, con las lluvias se llenaban tanto que algunos la usaban como pileta de nadar. Pero, como era una obra bajo tierra (no se ve) ningún político quería entubarla, hasta que Montiel Forzano lo hizo con tubos tan grandes que ocupaban casi toda la calle. Así gozamos por unos años de esas calles limpias y sin agua durante las tormentas. Hoy la cosa cambió; con estas primeras lluvias volvieron a llenarse y trajeron como consecuencia el anegamiento de esas y otras calles de la ciudad, todo por falta de limpieza de sus bocatormentas que no fueron mantenidas debidamente -dicen- por falta de personal. El mismo gobernador denunció que hay ñoquis en la provincia (personas que ganan sueldos sin trabajar). ¿No sería atinado que a todas esas personas se les diera la oportunidad de ser dignos haciendo que se ocupen del mantenimiento de esas bocatormentas? Y de paso porque, seguro, quedarán muchos sin tareas, se les podría encomendar a ellos que poden los árboles, que son un permanente peligro para la población.
Henry Eduardo Barrios
San Lorenzo 1.250
S.M. de Tucumán
VENTA CALLEJERA
Hace unos días observé cómo unos inspectores municipales apoyados por un grupo de policías, destruían la mercadería (sandías) que una mujer vendía en la platabanda de Adolfo de la Vega y Lavalle. Mi sorpresa radica en que, en las pocas veces que visito el centro de la ciudad, siempre me encontré con las veredas pobladas de vendedores y nunca observé que inspectores o policías destruyeran su mercadería. ¿Será que estos vendedores están instalados legalmente y la señora de las sandías no? No estoy a favor ni en contra de que se erradique a los vendedores ambulantes del centro de la ciudad, lo que hasta ahora no se pudo hacer pero, pregunto, cuál es la norma legal que ampara al funcionario que dio la orden de erradicar a los vendedores de la periferia y por qué esa misma norma no se puede aplicar en el centro.
José Fernando Vera
fvera@sa-sanmiguel.com
Las explosiones conmovieron recientemente al barrio 120 Viviendas pero, por suerte, ningún vecino salió herido. Permitir que “industrias” de materiales peligrosos funcionen en zonas pobladas parece una negligencia criminal. ¿Qué pasaría si explotara un tanque en Propanorte, planta de envasado de gas, en medio de las viviendas del barrio Judicial, en Jujuy al 1.800, a menos de 50 metros de los tanques cargados de propano? Los funcionarios sólo se asustan cuando el hecho sucede, como en República Cromagnon. Mientras tanto, su desidia ignora que hay ordenanzas que prohíben que se instale una planta de envasar gas en esos lugares, y que no importa las medidas de seguridad que se practiquen, dada la peligrosidad de los gases que se manipulan ya que, en caso de explotar, el riesgo es de destrucción total. Y siempre existe la posibilidad de un error humano que provoque el accidente. Es hora de que se tomen medidas drásticas para erradicar esta planta. De lo contrario, la Justicia deberá obrar de oficio para evitar una tragedia, y para no ser co-responsables de los posibles daños que causen tales omisiones.
Javier Astigarraga
javastiga@arnet.com.ar
ÑOQUIS
La Cámara del Crimen porteña procesó a funcionarios por contratar a ñoquis. Esta medida es un ejemplo de respeto al funcionamiento de las instituciones del país. Me pregunto: ¿será posible que un juez o un fiscal sin compromisos con el Poder Legislativo y el Ejecutivo, puedan hacer lo mismo en Tucumán, ante el gran incremento de ñoquis en planta permanente, con familiares de políticos, de punteros o de ex funcionarios? Creo que sería una forma de honestidad social avanzar en este punto, porque en Tucumán hay una gran población de profesionales que no consigue puestos genuinos de trabajo. Con ese dinero destinado a sueldos altos podrían contratar a especialistas en hospitales del interior, que gran falta le hacen a la población.
Roberto González Marchetti
robgonmar@hotmail.com
NORMAS DE TRANSITO
Recientemente, leí un editorial sobre los accidentes de tránsito y la queja de que los conductores no respetan las leyes. Para verificar este supuesto, pregunté a diferentes conductores si conocían las reglas de tránsito, y ellos me dijeron que sí. En una mesa con personas bien educadas, comenzó una discusión porque no se ponían de acuerdo sobre la preferencia de rotonda. Un taxista que me llevaba un día le toca bocina a un peatón que cruza por la esquina y le digo que no le haga, que él tenía derecho a cruzar; entonces me responde que él “no podía mirar a los lados y encima ver al peatón”. En toda la ciudad hay carteles de una “E” con una sola línea cruzada, que implica no estacionar pero no prohibido detenerse. Los policías de tránsito intentan cobrar multas por detenerse sin conocer ellos mismos lo que significa ese cartel. Otro ejemplo de conocer normas es ver a los conductores que “necesitan” cerrarse dirigiéndose al carril más próximo cuando doblan transgrediendo la ley. También me pregunto cuál es la regla de preferencia en un cruce de calles. La norma internacional dice que tiene preferencia siempre el que viene por la derecha; pero observando la conducta de los conductores, parece que aquí son zurdos. El que viene por la derecha, por lo general, se detiene “amablemente” para dejar pasar al otro, o los que vienen por mano izquierda tocan bocina insultando porque uno está cruzando la bocacalle con todo derecho. Habiendo tantos accidentes y la cantidad de vehículos que se venden ¿qué espera el Gobierno para educar a los conductores? ¿No se da cuenta de que, al entregar un carné de manejo, les está dando licencia para matar a conductores que desconocen las reglas de tránsito?
Mariana Sigstad
msigstad@ciudad.com.ar
ESCLAVITUD
Los argentinos declaramos nuestra independencia el 9 de julio de 1816 y estamos ligados a la comunidad latinoamericana por lazos históricos y culturales. Para que lo tengamos presente, recordaré que los hermanos chilenos declararon su independencia el 12 de febrero de 1818 primer aniversario de la Batalla de Chacabuco; los peruanos lo hicieron en el Cabildo abierto convocado por San Martín el 15 de julio de 1821; los bolivianos el 6 de agosto de 1825 en el Congreso de Chuquisaca presidido por el ex congresal tucumano José María Serrano; los paraguayos el 14 de mayo de 1811, los uruguayos en el tratado de paz de Argentina y Brasil el 27 de agosto de 1828, y los brasileños el 7 de setiembre de 1822 (Grito de Ipiranga). Similares historias registran los demás pueblos de América, por lo que cabe preguntarnos: si todos somos independientes, entonces ¿qué nos esclaviza? Hay varias respuestas: la indiferencia, la falta de amor y de solidaridad ante el sufrimiento del prójimo, el odio, las bajas pasiones o la indolencia, y ha llegado la hora de librarnos también de esta dominación. Sabemos que somos hijos de Dios y por lo tanto hay metas inalcanzables. Argentinos: aceptemos el desafío de construir trabajando para celebrar el milagro de la vida.
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S.M. de Tucumán
BOCATORMENTAS
Recuerdo, cuando ya era chico, la avenida Alem y la calle San Luis de punta a punta, con las lluvias se llenaban tanto que algunos la usaban como pileta de nadar. Pero, como era una obra bajo tierra (no se ve) ningún político quería entubarla, hasta que Montiel Forzano lo hizo con tubos tan grandes que ocupaban casi toda la calle. Así gozamos por unos años de esas calles limpias y sin agua durante las tormentas. Hoy la cosa cambió; con estas primeras lluvias volvieron a llenarse y trajeron como consecuencia el anegamiento de esas y otras calles de la ciudad, todo por falta de limpieza de sus bocatormentas que no fueron mantenidas debidamente -dicen- por falta de personal. El mismo gobernador denunció que hay ñoquis en la provincia (personas que ganan sueldos sin trabajar). ¿No sería atinado que a todas esas personas se les diera la oportunidad de ser dignos haciendo que se ocupen del mantenimiento de esas bocatormentas? Y de paso porque, seguro, quedarán muchos sin tareas, se les podría encomendar a ellos que poden los árboles, que son un permanente peligro para la población.
Henry Eduardo Barrios
San Lorenzo 1.250
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VENTA CALLEJERA
Hace unos días observé cómo unos inspectores municipales apoyados por un grupo de policías, destruían la mercadería (sandías) que una mujer vendía en la platabanda de Adolfo de la Vega y Lavalle. Mi sorpresa radica en que, en las pocas veces que visito el centro de la ciudad, siempre me encontré con las veredas pobladas de vendedores y nunca observé que inspectores o policías destruyeran su mercadería. ¿Será que estos vendedores están instalados legalmente y la señora de las sandías no? No estoy a favor ni en contra de que se erradique a los vendedores ambulantes del centro de la ciudad, lo que hasta ahora no se pudo hacer pero, pregunto, cuál es la norma legal que ampara al funcionario que dio la orden de erradicar a los vendedores de la periferia y por qué esa misma norma no se puede aplicar en el centro.
José Fernando Vera
fvera@sa-sanmiguel.com
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contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
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También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.
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