15 Diciembre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- En momentos de tensión extrema, el gobierno de Evo Morales se manifestó dispuesto a discutir el sistema de aprobación de la nueva Carta Magna en la Asamblea Constituyente, tema central del malestar de cuatro regiones bolivianas que hoy celebrarán cabildos proautonomistas. La crisis se desplaza en caída libre, entre gritos de independencia de las regiones más ricas del país, principalmente Santa Cruz, donde se detectó en las últimas horas un robo de armas de guerra. El jefe de las Fuerzas Armadas, general Wilfredo Vargas, denunció que las armas desaparecieron de una unidad de Puerto Cobija, y declaró que la Inteligencia militar detectó movimientos sospechosos de elementos vinculados a grupos ultraderechistas.
La apertura al diálogo por parte del gobierno se produjo sólo horas después de que fracasó una reunión de conciliación en Santa Cruz, bastión derechista. “El Gobierno no plantea mayoría absoluta (50%+1 de 255 votos de constituyentes) o nada, y la oposición no debería quedarse plantada en la exigencia de los dos tercios (170 del plenario) para aprobar la Constitución”, instó un vocero gubernamental. “El propósito es llegar a un acuerdo por consenso sobre el sistema de aprobación de la nueva Carta Magna”, añadió.
Cautela
Fuentes opositoras acogieron, aunque con cautela, la iniciativa del gobierno. “Que no sea una maniobra de última hora para debilitar los movimientos cívicos y cabildos”, dijo un vocero. Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, cuyos gobernadores y líderes ciudadanos son abiertamente opuestos a Morales, exigen autonomía para estas regiones, que conforman una media luna geográfica, donde se concentran las mayores riquezas gasíferas, agropecuarias y madereras del país. Las otras cinco provincias andinas apoyan al mandatario indígena.
El gobierno reconoció que hay un clima de insurrección en las regiones que reclaman autonomía del gobierno central. No obstante, Morales otorgó garantías a la celebración de los cabildos, en tanto sean expresiones populares y democráticas. Para tal fin desplazó un fuerte contingente policial a Santa Cruz, foco potencial de conflicto, mientras el Ejército permanece en estado de alerta.
Un millón de personas
La concentración principal se realizará en Santa Cruz, donde los líderes opositores esperan congregar a un millón de personas, casi la totalidad de los habitantes de esta próspera ciudad, motor del desarrollo nacional. “Vamos a demostrar al Gobierno que somos más los que queremos vivir en democracia, los que queremos autonomía, los que respetamos la ley y los que queremos vivir con libertad”, dijo ayer el gobernador cruceño Rubén Costas. “Las autonomías departamentales quieren mantener el rol y la unidad de las fuerzas armadas, al igual que nuestras relaciones internacionales, que son competencias del gobierno central”, dice un documento emitido por los gobernadores rebeldes. (AFP-NA)
La apertura al diálogo por parte del gobierno se produjo sólo horas después de que fracasó una reunión de conciliación en Santa Cruz, bastión derechista. “El Gobierno no plantea mayoría absoluta (50%+1 de 255 votos de constituyentes) o nada, y la oposición no debería quedarse plantada en la exigencia de los dos tercios (170 del plenario) para aprobar la Constitución”, instó un vocero gubernamental. “El propósito es llegar a un acuerdo por consenso sobre el sistema de aprobación de la nueva Carta Magna”, añadió.
Cautela
Fuentes opositoras acogieron, aunque con cautela, la iniciativa del gobierno. “Que no sea una maniobra de última hora para debilitar los movimientos cívicos y cabildos”, dijo un vocero. Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, cuyos gobernadores y líderes ciudadanos son abiertamente opuestos a Morales, exigen autonomía para estas regiones, que conforman una media luna geográfica, donde se concentran las mayores riquezas gasíferas, agropecuarias y madereras del país. Las otras cinco provincias andinas apoyan al mandatario indígena.
El gobierno reconoció que hay un clima de insurrección en las regiones que reclaman autonomía del gobierno central. No obstante, Morales otorgó garantías a la celebración de los cabildos, en tanto sean expresiones populares y democráticas. Para tal fin desplazó un fuerte contingente policial a Santa Cruz, foco potencial de conflicto, mientras el Ejército permanece en estado de alerta.
Un millón de personas
La concentración principal se realizará en Santa Cruz, donde los líderes opositores esperan congregar a un millón de personas, casi la totalidad de los habitantes de esta próspera ciudad, motor del desarrollo nacional. “Vamos a demostrar al Gobierno que somos más los que queremos vivir en democracia, los que queremos autonomía, los que respetamos la ley y los que queremos vivir con libertad”, dijo ayer el gobernador cruceño Rubén Costas. “Las autonomías departamentales quieren mantener el rol y la unidad de las fuerzas armadas, al igual que nuestras relaciones internacionales, que son competencias del gobierno central”, dice un documento emitido por los gobernadores rebeldes. (AFP-NA)







