14 Diciembre 2006 Seguir en 
IPSWICH.- Las prostitutas no se atreven a salir a la calle y el temor es palpable entre los habitantes de la pequeña ciudad inglesa de Ipswich, tras el hallazgo de cinco cadáveres de mujeres en diez días, probablemente víctimas de un asesino en serie.
La efervescencia navideña está ausente de las calles de esta ciudad de 140.000 habitantes, donde la gente tiene miedo incluso de salir a pasear al perro en las noches como hacían antes.
Los ramos de flores depositados bajo un poste de luz en memoria de Gemma Adams, de 25 años, la primera prostituta hallada muerta, son un testimonio del drama que vive la ciudad desde ese día.
Las patrullas policiales son numerosas, para tratar de tranquilizar el miedo de la población, mientras las prostitutas, un sector ya de por sí vulnerable, expresan su temor de que el asesino volverá a matar, quizá a una de ellas.
Las prostitutas que trabajan no en la calle sino en sus casas dicen también estar atemorizadas, temiendo que el asesino, o asesinos, que han matado ya a cinco mujeres como ellas, vuelva a golpear.
Paralizadas
Una chica, que se presenta simplemente como Chloé, explica que tiene "mucho miedo", pero aclaró que de todas maneras no tenía ahora muchos clientes.
"Todavía acepto clientes, pero la pregunta es si van a venir, porque ellos también están aterrados", dijo.
"El negocio está completamente muerto desde hace una semana, porque los hombres tienen miedo de que demos la lista de nuestros clientes a la policía", añadió Chloé.
Otra prostituta, que rehusó identificarse, afirmó que ahora sólo acepta a clientes regulares, que conoce bien.
La joven subrayó la solidaridad que se ha instaurado alrededor de las trabajadoras sexuales en los últimos días. "Nos llamamos para ver cómo estamos, nos decimos de tener cuidado", explicó.
Kimberley, que no dio su apellido, se declaró dispuesta a entregar a la policía una "lista negra" de sus clientes difíciles, que tiene guardada en su computadora.
Sin cantos navideños
Aunque la policía ha dicho que el autor de los cinco asesinatos perpetrados en sólo seis semanas podría ser más de una persona, la joven opina que se trata de un solo hombre, un asesino en serie.
Mientras tanto, las imágenes de las cinco mujeres asesinadas sonríen en las primeras planas de los diarios británicos.
Ahora en las calles de Ipswich no hay alegría ni música: sólo reina el miedo de que el asesino vuelva a actuar, antes de que la policía logre capturarlo. (AFP)
La efervescencia navideña está ausente de las calles de esta ciudad de 140.000 habitantes, donde la gente tiene miedo incluso de salir a pasear al perro en las noches como hacían antes.
Los ramos de flores depositados bajo un poste de luz en memoria de Gemma Adams, de 25 años, la primera prostituta hallada muerta, son un testimonio del drama que vive la ciudad desde ese día.
Las patrullas policiales son numerosas, para tratar de tranquilizar el miedo de la población, mientras las prostitutas, un sector ya de por sí vulnerable, expresan su temor de que el asesino volverá a matar, quizá a una de ellas.
Las prostitutas que trabajan no en la calle sino en sus casas dicen también estar atemorizadas, temiendo que el asesino, o asesinos, que han matado ya a cinco mujeres como ellas, vuelva a golpear.
Paralizadas
Una chica, que se presenta simplemente como Chloé, explica que tiene "mucho miedo", pero aclaró que de todas maneras no tenía ahora muchos clientes.
"Todavía acepto clientes, pero la pregunta es si van a venir, porque ellos también están aterrados", dijo.
"El negocio está completamente muerto desde hace una semana, porque los hombres tienen miedo de que demos la lista de nuestros clientes a la policía", añadió Chloé.
Otra prostituta, que rehusó identificarse, afirmó que ahora sólo acepta a clientes regulares, que conoce bien.
La joven subrayó la solidaridad que se ha instaurado alrededor de las trabajadoras sexuales en los últimos días. "Nos llamamos para ver cómo estamos, nos decimos de tener cuidado", explicó.
Kimberley, que no dio su apellido, se declaró dispuesta a entregar a la policía una "lista negra" de sus clientes difíciles, que tiene guardada en su computadora.
Sin cantos navideños
Aunque la policía ha dicho que el autor de los cinco asesinatos perpetrados en sólo seis semanas podría ser más de una persona, la joven opina que se trata de un solo hombre, un asesino en serie.
Mientras tanto, las imágenes de las cinco mujeres asesinadas sonríen en las primeras planas de los diarios británicos.
Ahora en las calles de Ipswich no hay alegría ni música: sólo reina el miedo de que el asesino vuelva a actuar, antes de que la policía logre capturarlo. (AFP)







