14 Diciembre 2006 Seguir en 
El desorden que se vive en nuestra ciudad no es patrimonio exclusivo de los conductores de vehículos. También el transeúnte tiene una cuota importante de culpa en la maraña de transgresiones que a diario ocurren en las calles tucumanas. Cruzan de una vereda a otra a mitad de cuadra, poniendo en riesgo su vida y la de otras personas. Sólo con educación podrán erradicarse estas pésimas costumbres.







