Un capitán, nieto del dictador, reivindicó el golpe

El joven militar desató la polémica con el gobierno de Bachelet, que se vio forzado a pedir que el Ejército lo sancione.

HONRAS. El atáud fue cubierto con la bandera chilena, el gorro del dictador y el sable del general O’Higgins. REUTERS
HONRAS. El atáud fue cubierto con la bandera chilena, el gorro del dictador y el sable del general O’Higgins. REUTERS
13 Diciembre 2006
SANTIAGO.- El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se vio forzado a entrar en una polémica que había intentado eludir en todo momento, al reaccionar al encendido discurso del nieto del dictador Augusto Pinochet, que irrumpió sus exequias y reivindicó el golpe de Estado que encabezó su abuelo.
Augusto Pinochet Molina, hijo del primogénito del ex general de igual nombre y capitán del Ejército chileno, tomó sorpresivamente la palabra en los funerales y, ante la presencia de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, y el jefe del Ejército, Oscar Izurieta, defendió la obra de su abuelo.
“Fue un hombre que derrotó en plena Guerra Fría al modelo marxista, que pretendía imponer su modelo totalitario no mediante el voto, sino más bien derechamente por el medio armado”, afirmó entre aplausos. La ministra de Defensa, que oyó de primera fuente sus palabras, no tardó en reaccionar, afirmando que no era aceptable que un oficial en servicio activo pronunciara un discurso público con ribetes políticos y denostara a poderes del Estado.
Blanlot, abucheada por los asistentes al funeral, agregó que espera que el Ejército sancione al nieto del dictador, que nunca antes había tenido una aparición pública. “No corresponde; denostó su actitud y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde en estos casos”, dijo la ministra tras el funeral.
El joven capitán, que lucía su uniforme militar, afirmó además que su abuelo fue “un luchador, un visionario y un gran patriota que supo dirigir los destinos de su pueblo en momentos de gran peligro, evitando siempre el sufrimiento innecesario, pero nunca transando los valores fundamentales de la patria”.
También dijo que en sus últimos años Pinochet fue atacado en lo afectivo, tocándole ver “cómo su mujer y familia eran vejados por jueces que buscaban más renombre que justicia”, en una velada crítica hacia el accionar de los tribunales de justicia. Con sus palabras, el joven capitán podría hipotecar su carrera militar, al asumir una actitud deliberante totalmente prohibida en el Ejército, según analistas.
La presidenta Michelle Bachelet evitó en todo momento la polémica con la familia de Pinochet, pese a que le negó una ceremonia fúnebre con honores de Estado por haber sido presidente de facto. Ayer, mientras se realizaba las exequias del dictador, continuó con su agenda de trabajo como un día normal.
En otro de los discursos, la hija mayor Pinochet, Lucía, remarcó que su progenitor fue un hombre ejemplar y culpó a la prensa internacional de la mala imagen que tiene en el mundo. Agregó que ahora no podrán entender cómo miles de personas llegaron a demostrar su cariño y agradecimiento. La serie de discursos -ocho en total-, finalizó con el actual jefe del Ejército, general Oscar Izurieta. (AFP-Reuter)