Resumen para apurados
- En junio, trabajadores de Argentina priorizan usar el aguinaldo para cancelar deudas de tarjetas de crédito ante la histórica morosidad registrada en los hogares.
- La morosidad en tarjetas alcanzó su nivel más alto en dos décadas. Los expertos indican que saldar estos compromisos rinde más que realizar inversiones tradicionales.
- Esta estrategia saneará la economía familiar para el segundo semestre, facilitando luego la creación de fondos de emergencia ante la persistente incertidumbre económica.
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Para millones de trabajadores argentinos, junio trae uno de los ingresos más esperados del año: el aguinaldo -equivalente al 50% del mejor sueldo del semestre-. Y junto con él aparece una pregunta recurrente: ¿conviene gastarlo, invertirlo o ahorrarlo?
En un contexto en el que muchas familias llegan con deudas acumuladas, cuotas de tarjeta y pérdida de poder adquisitivo, la respuesta puede ser menos sofisticada de lo que parece. Antes de pensar en rendimientos o inversiones, tal vez la mejor decisión sea ordenar las finanzas personales, indica Ariel Mamaní, fundador de Inverarg, una empresa dedicada a acercar el mundo de las inversiones al ciudadano.
No se trata de una suma menor. Según el último dato oficial del RIPTE correspondiente a marzo, el salario promedio es de $1.775.664, por lo que el medio aguinaldo bruto ronda los $880.000 para un trabajador registrado promedio. Independientemente del monto, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuál es la mejor manera de utilizar ese ingreso extraordinario?
La inflación de abril fue 2,6% mensual, con 12,3% acumulado en el primer cuatrimestre y 32,4% en los últimos 12 meses. Según las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica el Banco Central, se espera una inflación del 2,3% para mayo, y niveles cercanos al 2% hasta octubre de este año.
En paralelo, señala el autor del libro “Un Centennial experto en la Bolsa”, la morosidad de la deuda de familias -falta de pago de deudas- trepó al 11,2% en febrero y alcanzó 11,6% en tarjetas de crédito, los valores más altos en dos décadas. Por ende, muchos hogares llegan a junio arrastrando saldo deudor en tarjeta o créditos personales. En este contexto, la pregunta deja de ser dónde invertir el aguinaldo y pasa a ser otra: ¿qué decisión genera hoy el mayor beneficio financiero para el hogar?
¿Y la tarjeta?
Los bancos suelen cobrar intereses muy altos por los saldos impagos, y las multas por atraso pueden duplicar ese costo. La morosidad actual, que ya supera los niveles de la pandemia, muestra el impacto real de esa situación, puntualiza el experto.
“Como ninguna inversión tradicional -plazo fijo, cuentas remuneradas, entre otras- suele ofrecer un rendimiento superior al costo de financiar la tarjeta, la mejor decisión suele ser pagar el total en tiempo y forma antes de buscar dónde colocar el excedente”, detalla.
Si después de cancelar el saldo de la tarjeta de crédito y otras deudas onerosas todavía sobra, el siguiente paso es armar un fondo de emergencia equivalente a tres o seis meses de gastos fijos del hogar. En ese aspecto, Mamaní expresa que un hogar con gastos mensuales de $800.000 necesita un fondo de entre $2,4 millones y $4,8 millones, disponible y de bajo riesgo. “Las alternativas usuales para ese tramo son cuentas remuneradas en billeteras virtuales. El plazo fijo suele descartarse porque el fondo de emergencia debe estar disponible para ser gastado -ante una emergencia- y el plazo fijo requiere esperar al final del plazo para disponer del dinero”, sugiere.
Los rendimientos que ofrecen la mayoría de billeteras virtuales hoy se mueven en un rango amplio entre el 17% y el 22% según la plataforma, y se actualizan constantemente.
¿Y si después de todo eso todavía sobra dinero? Cuando el aguinaldo deja un sobrante por encima del fondo de emergencia, el horizonte -plazo temporal- define la estrategia, puntualiza el analista. Para 90 días o más, los plazos fijos UVA ajustan el capital por inflación con un plus de tasa, lo que protege el poder de compra si la suba de precios se acelera. Para perfiles con algo más de práctica, los Boncap ofrecen un rendimiento anual del orden del 26% según vencimiento. “Esta inversión es similar a un plazo fijo. Algunas de sus diferencias son: plazo más largo, rendimiento más alto actualmente, y posibilidad de vender en cualquier momento, aunque su precio puede subir y bajar en ese período”, enumera el inversor.
Otra alternativa muy elegida, son los bonos ajustables por inflación (CER). “Todos los instrumentos en pesos tienen volatilidad de mercado, y el rendimiento real depende del comportamiento de la inflación. La elección depende del plazo, el riesgo tolerado y el uso previsto del capital”, agrega.
En un contexto donde cada peso cuenta, la educación financiera no consiste solamente en conocer inversiones o buscar el mejor rendimiento. También implica aprender a ordenar prioridades, entender el costo de las deudas y construir un margen de tranquilidad para afrontar imprevistos.
Tratado como ingreso extra para consumo, el aguinaldo suele evaporarse antes del invierno. Tratado como herramienta para reducir pasivos caros y asegurar liquidez, mejora la posición financiera del segundo semestre sin sacrificios extraordinarios. La diferencia entre las dos opciones no está en la rentabilidad de la inversión: está en haber mirado primero las deudas del hogar antes de buscar oportunidades en inversiones. “Muchas veces, la mejor decisión financiera no es la más sofisticada ni la que promete mayores ganancias. Es simplemente la que fortalece la situación económica del hogar. Y para millones de argentinos, este aguinaldo puede ser una oportunidad para empezar justamente por ahí”, finaliza Mamaní.
Según pasan los ciclos económicos
- Durante el período de alta inflación e inestabilidad (2021-2023), en el uso del aguinaldo predominó una conducta defensiva: los hogares buscaron preservar el poder adquisitivo mediante la compra de dólares, el adelantamiento de consumos (stockeo) y la cobertura de gastos básicos, indicó el consultor Damián Di Pace.
- Con el proceso de desinflación y mayor estabilidad observado entre 2024 y 2025, el destino del aguinaldo se volvió más diversificado, combinando consumo con alternativas de inversión, especialmente en instrumentos vinculados al mercado accionario, detalló el director de la consultora Focus Market.
- Según Di Pace, este año, en un contexto de mayor estabilización pero todavía atravesado por ajustes en los ingresos y el consumo, el aguinaldo aparece orientado principalmente a la reparación financiera de los hogares: la cancelación de deudas gana prioridad, mientras que el dólar conserva su rol tradicional como resguardo frente a la incertidumbre futura.










