11 Diciembre 2006 Seguir en 
RIO CUARTO, Córdoba.- “El cuerpo habla”, suelen decir los médicos forenses. En el caso de la muerte de Nora Dalmasso, el cuerpo está hablando de un amante, que, aparentemente, es el mismo que la mató. El asesino dejó muchas pruebas en la escena del crimen: semen en el cuerpo de la víctima, una colilla de cigarrillo y pelos que no pertenecen a Nora y que, si bien carecen del bulbo para realizar una comparación de ADN, sirven para establecer el tipo y color de cabello, según publicó “Clarín”.
Todo indica que se trata de un crimen pasional. Según los peritos forenses, el asesino tomó del cuello a la mujer, que medía 1,56 metro y pesaba 51 kilos y la empujó contra la pared. Esto causó los golpes que ella tenía en la cabeza y en un codo. Después, de acuerdo con la descripción de los peritos, le presionó a Dalmasso la boca con las manos y le apretó los nudos del cinturón de la bata de toalla que la mujer se había colocado en el cuello al comienzo de un juego erótico.
Lo que no se logra determinar fue el motivo que desató la ira del hombre y lo llevó a estrangularla. No saben si se produjo una discusión luego de haber mantenido relaciones o si aquella se motivó por celos. No está descartada la posibilidad de que la disputa hubiera comenzado por los mensajes de texto que Nora recibió en uno de los tres celulares que usaba y que fue enviado por un amigo de su esposo, Marcelo Macarrón, que estaba en Punta del Este, con el que tuvo una serie de encuentros furtivos. La mujer, de 51 años, había salido el viernes con sus amigas a cenar. Del restaurante, se fueron a la casa de una de ellas, a dos cuadras de la casa de la víctima. Tomaron champagne y, cerca de las 2.30 del sábado, Nora se fue a su casa. Desde entonces nadie volvió a verla con vida. La encontró un empleado del barrio, 36 horas después, desnuda, en la cama de su hija, con el cinturón de la bata alrededor del cuello. Todavía llevaba puestos varios anillos y un reloj de oro.
El primero de la lista
Según el diario “La Nación”, a partir de una serie de indicios recogidos durante el fin de semana, los investigadores concentran su atención en un sospechoso. Este matutino afirma que conoce la identidad de esa persona y brinda datos acerca de este sospechoso, el primero de una lista de seis hombres que, presuntamente, tenían relaciones con Nora.
El sospechoso, según “La Nación”, vive en un country cercano a Villa Golf y los cruces telefónicos lo situaron en las cercanías de la escena del crimen en el momento en que Dalmasso se despidió de sus amigas.
Se sabe que el hombre forma parte del círculo íntimo de la víctima y que tiene denuncias por maltrato contra, por lo menos, dos mujeres. Además, se sabe que incrementó en forma considerable su patrimonio en los últimos años, aunque no es empresario, y que hay iniciada una causa en su contra en la Justicia Federal. Durante los últimos días, este hombre desapareció de los lugares que solía frecuentar, y hay por lo menos dos horas de la madrugada del crimen respecto de las cuales no pudo explicar qué hizo.
En las últimas horas los investigadores encabezados por el fiscal Javier Di Santo y el comisario Rafael Sosa intensificaron la búsqueda de pruebas para tratar de fundar una posible imputación contra este sospechoso. (Télam y Especial)
Todo indica que se trata de un crimen pasional. Según los peritos forenses, el asesino tomó del cuello a la mujer, que medía 1,56 metro y pesaba 51 kilos y la empujó contra la pared. Esto causó los golpes que ella tenía en la cabeza y en un codo. Después, de acuerdo con la descripción de los peritos, le presionó a Dalmasso la boca con las manos y le apretó los nudos del cinturón de la bata de toalla que la mujer se había colocado en el cuello al comienzo de un juego erótico.
Lo que no se logra determinar fue el motivo que desató la ira del hombre y lo llevó a estrangularla. No saben si se produjo una discusión luego de haber mantenido relaciones o si aquella se motivó por celos. No está descartada la posibilidad de que la disputa hubiera comenzado por los mensajes de texto que Nora recibió en uno de los tres celulares que usaba y que fue enviado por un amigo de su esposo, Marcelo Macarrón, que estaba en Punta del Este, con el que tuvo una serie de encuentros furtivos. La mujer, de 51 años, había salido el viernes con sus amigas a cenar. Del restaurante, se fueron a la casa de una de ellas, a dos cuadras de la casa de la víctima. Tomaron champagne y, cerca de las 2.30 del sábado, Nora se fue a su casa. Desde entonces nadie volvió a verla con vida. La encontró un empleado del barrio, 36 horas después, desnuda, en la cama de su hija, con el cinturón de la bata alrededor del cuello. Todavía llevaba puestos varios anillos y un reloj de oro.
El primero de la lista
Según el diario “La Nación”, a partir de una serie de indicios recogidos durante el fin de semana, los investigadores concentran su atención en un sospechoso. Este matutino afirma que conoce la identidad de esa persona y brinda datos acerca de este sospechoso, el primero de una lista de seis hombres que, presuntamente, tenían relaciones con Nora.
El sospechoso, según “La Nación”, vive en un country cercano a Villa Golf y los cruces telefónicos lo situaron en las cercanías de la escena del crimen en el momento en que Dalmasso se despidió de sus amigas.
Se sabe que el hombre forma parte del círculo íntimo de la víctima y que tiene denuncias por maltrato contra, por lo menos, dos mujeres. Además, se sabe que incrementó en forma considerable su patrimonio en los últimos años, aunque no es empresario, y que hay iniciada una causa en su contra en la Justicia Federal. Durante los últimos días, este hombre desapareció de los lugares que solía frecuentar, y hay por lo menos dos horas de la madrugada del crimen respecto de las cuales no pudo explicar qué hizo.
En las últimas horas los investigadores encabezados por el fiscal Javier Di Santo y el comisario Rafael Sosa intensificaron la búsqueda de pruebas para tratar de fundar una posible imputación contra este sospechoso. (Télam y Especial)








