El automovilismo impulsa el turismo deportivo

11 Diciembre 2006
Los autódromos se han constituido en los últimos tiempos en prácticamente una obsesión para distintas provincias de la Argentina y los motivos son varios. La última en ingresar en esa tendencia fue Santiago del Estero, que anunció en los últimos días el proyecto de construcción de una pista en Termas de Río Hondo. La noticia, sin dudas, tocó de cerca las nunca bien definidas apetencias tucumanas de contar con un circuito a la altura de su historia y de sus necesidades, luego de que el “Nasif Estéfano” cayó en las redes de una coyuntura social, cultural y edilicia-estructural que le quitó sustento a su permanencia en el parque 9 de Julio y precipitó su final.
El entusiasmo por los autódromos no es nuevo en un país en el que, según informes de los especialistas, el automovilismo constituye quizás la segunda expresión deportiva de mayor popularidad después del fútbol. Ya a nadie escapa que organizar una competencia de alguna de las categorías principales lleva implícita una exposición nacional interesante del sitio que se visita. Tampoco, que una carrera genera -antes, durante y después del fin de semana en que se realiza- un impacto económico importante en hotelería, gastronomía y negocios inherentes a la actividad. El turismo deportivo tiene en la disciplina, además, a uno de sus puntales. El público que se mueve por una competencia es el mismo que luego se convierte en multiplicador de promoción de los sitios que visita.
Lo que se quiere hacer en Las Termas no parece una idea fuera de lugar. Amparada en su visible potencial hotelero, lo que se busca es darle un elemento más de atracción a una ciudad cuya temporada es relativamente corta. Alargarla, pues, es una prioridad y por ello se pensó en el automovilismo como una alternativa válida. Además, el proyecto trae aparejado el innegable aporte para que las categorías zonales puedan contar con una alternativa palpable para desarrollarse.
Con esta propuesta, cuya fecha clave es mayo de 2008 -cuando se prevé su inauguración-, pasa a ser materia incierta cualquier plan que se haya trazado en Tucumán sobre una pista que venga a reemplazar a la ya en desuso del parque. Si bien en ocasiones se planteó que la iniciativa nunca pasó de ser una expresión de deseos sólo tratada en mesas de café, no deja de parecer extraño que no se hayan producido avances, ya por la actividad motor de la provincia que es mucha, ya por la historia, que reconoce fechas y personajes de relevancia nacional e internacional.
Alguna vez se dijo que la inacción tucumana en materia de infraestructura deportiva es llamativa. Son pocas las disciplinas que pueden afirmar que cuentan con sitios acordes para poder desarrollarse. La carencia que sufre el automovilismo de pista es, quizás -junto con un estadio techado polideportivo-, el paradigma de un debe que cada día se hace sentir con mayor fuerza. Y que no cuenta con compromisos concretos ni del sector oficial, ni del privado. Los trascendidos son muchos, las inquietudes también, pero los avances, nulos.
Sobre el autódromo se apuntó que existen proyectos para instalarlo en la zona de El Cadillal. Otros señalan que probablemente el sector de Los Vázquez sea el más adecuado. Ya en esta dualidad de opiniones comienzan a vislumbrarse algunos de los motivos por los cuales el tema no tuvo avances. En los pasos que siguen -quiénes, qué y cómo hacerlo-, el panorama se torna más incierto. Ahora, con el anuncio sobre la pista de Las Termas, la situación parece complicarse aún más. Mientras, las prioridades de inversión que necesita la provincia siguen pasando muy lejos de lo deportivo.


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