La ley de Educación y la Iglesia

Por Guillermo Villarreal, columnista de la agencia DYN. La tensión con el Uruguay por las plantas de celulosa será analizada en profundidad por los obispos en el plenario de mañana y del martes.

10 Diciembre 2006
L os obispos católicos llegan al último plenario acotado del año con la mira puesta en la inminente sanción a la Ley de Educación Nacional, que cuestionan por la ausencia de valores trascendentes, y la preocupación latente por la tensión con Uruguay por las plantas de celulosa. La próxima reunión de la Comisión Permanente del Episcopado -que preside el cardenal Jorge Bergoglio - intentará, además, frenar la incursión de sacerdotes en política partidaria, ya que al entender eclesiástico el “ejemplo cívico” de monseñor Joaquín Piña en Misiones sólo tuvo carácter excepcional.
Pero el tema que más inquieta a los obispos -pudo constatar DyN- es el articulado de la futura norma educativa, porque puede sancionarse el jueves sin los contenidos esenciales que los credos tradicionales del país, y no sólo católicos, esperaban se incluyeran. Tal como se lo hizo saber el miércoles un grupo -integrado por católicos, cristianos evangélicos, judíos y mormones- a la diputada Blanca Osuna, titular de la Comisión de Educación de Diputados.
La presión religiosa a los legisladores tuvo como objetivo conseguir que se tomen en cuenta los aportes concretos y precisos sobre valores que las confesiones hicieron al ministro Daniel Filmus, pero que se excluyeron en el proyecto que el Ejecutivo remitió al Congreso y que ya tiene aprobación del Senado.
Si bien valoran que la iniciativa oficial contemple el desarrollo integral como finalidad de la educación, los credos critican que se hayan excluido “las dimensiones espiritual y religiosa”.
“No parece suficiente -alertan- la enumeración incompleta de valores éticos y democráticos, cuando la formación en todos los valores trascendentes hace no solamente a la calidad de vida de los individuos sino particularmente a la grandeza de un país”.
Los representantes religiosos solicitan que en el articulado, además del reconocimiento formal de los padres como agentes naturales y primarios de la educación, se explicite que estos tienen derecho a participar en la formación del docente y en la definición de contenidos, metodologías y materiales de enseñanza referidos a las convicciones morales y religiosas de sus hijos.
La veintena de prelados también pondrá sobre la mesa de discusión, mañana y pasado, la preocupación que dicen tener por la tensión entre los gobiernos argentino y uruguayo por la instalación de plantas de celulosa en las márgenes del río Uruguay consideradas contaminantes. Un vocero eclesiástico explicó que la Iglesia “no intervendrá ni mediará” en el conflicto bilateral, aunque sus miembros no descartan hacer un llamamiento a los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, a fin de que comprendan que “estos países vecinos necesitan recorrer juntos caminos de colaboración y desarrollo”.
De existir consenso para hacer pública tal petición, los prelados prevén reclamar a los gobiernos que se sigan buscando canales de diálogo para llegar a una solución consensuada y dejar en claro que, a pesar del conflicto, la unidad y confraternidad entre las Iglesias uruguaya y argentina sigue intacta.
Sin embargo, las fuentes anticiparon que los obispos evitarán opinar sobre la militarización en la zona y la prolongación de los cortes en los accesos a los puentes internaciones, ya sea en Gualeguaychú, Colón o Concordia.
“El reclamo social es justo, tal vez no tanto la medida concreta”, comentó a DyN un portavoz oficioso del Episcopado, que también reconoció que persiste el temor eclesiástico de que la persistencia temporal de ese plan de lucha ponga en peligro o deteriore las relaciones entre pueblos a los que consideran hermanos.




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