Una semana con claroscuros
Por Carlos Abrehu, Secretario General de Redacción. Alperovich cosechó elogios de funcionarios federales y habló delante de Kirchner.
10 Diciembre 2006 Seguir en 
La tensión política se resiste a abandonar la escena. El mundo de la producción se resiste a aceptar una mayor presión impositiva en el orden provincial, vía revaluación de la propiedad rural. Las razones del Gobierno no satisfacen a las distintas instituciones representativas del campo, excepto a la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), que desarrolla una estrategia distinta. "No somos oficialistas", dicen sus dirigentes, que no objetan el reajuste del impuesto Inmobiliario rural, pero quieren que los tributos distorsivos (Ingresos Brutos, Sellos y Salud Pública) dejen de agobiar al sector. Sin embargo, algunos asociados de la Rural no aceptaron el realismo del hecho consumado. En igual posición están los cañeros, los productores de palta y los citricultores, quienes afirman que jamás fueron consultados por el Gobierno antes de la toma de las decisiones. El cruce de argumentos no puede obviar una conclusión: el poder político impondrá su decisión. El ministro de Economía, Jorge Jiménez, lo planteó con firmeza: no habrá retroceso. Si hubiere un costo a pagar, el alperovichismo lo conocerá cuando se vote en las elecciones provinciales de 2007. Ninguna determinación gubernamental es neutra: beneficia a unos y perjudica a otros. La controversia pública por la agenda impositiva no desplazó a la conmoción causada en el ámbito político por el atentado contra la vivienda del legislador radical José Cano. No se identificó aún al autor del hecho, pero el episodio complicó más las relaciones del Gobierno con la Legislatura. La sesión en que se rechazó el ataque al representante de la oposición abundó en voces hostiles al alperovichismo, como resultó llamativa la escasa energía de los oficialistas. A la Casa de Gobierno es a la que menos le convendría que se instale un clima de violencia política en la provincia porque siempre pagará los platos rotos. El Poder Ejecutivo es el garante de la seguridad pública en toda circunstancia . Cualquier traspié en esa materia se le endosará a su nombre porque dispone de los mecanismos de prevención. El curso de 2006 muestra que el Gobierno termina el año con un saldo deficitario, como lo atestiguan los distintos casos que aún están sin resolverse. Durante una semana signada por los claroscuros, el gobernador no escatimó el juego de las imágenes para patentizar su cercanía con la Casa Rosada. José Alperovich habló delante de Néstor Kirchner y en nombre de los gobernadores, cuando se anunció la prórroga de un programa sanitario. Renovó, además, su vínculo con el ministro Ginés González García, uno de los hombres que siempre habla bien de Tucumán. El ministro de Educación, Daniel Filmus, también prodigó elogios para la gobernación de Alperovich, por sus logros. El funcionario federal reprobó elípticamente al ex gobernador Julio Miranda por la mala herencia que legó a la actual gestión. "Tucumán era un caos en materia educativa", recordó lapidariamente el jueves, en un acto de corte político. El supuesto inequívoco
Filmus no agotó la lista de ditirambos. José López, secretario de Obras Públicas de la Nación, no se quedó corto con los ditirambos. "Usted es el que mejor interpretó los lineamientos de la Nación", le dijo a Alperovich. Por eso, según él, hubo un aluvión de construcción de locales escolares en Tucumán.
Las frecuentes visitas de López sugieren otras reflexiones en los cenáculos políticos. El secretario de Obras Públicas de Kirchner bien podría recalar otra vez en Tucumán, en calidad de candidato a vicegobernador de Alperovich en 2007. Es peronista de larga data y tucumano de origen, con conexiones en el poder central. El propio jefe del Ejecutivo lo alabó sin rodeos: "Gracias a él, Tucumán se ha beneficiado con muchas obras". La indefinición pública de Alperovich sobre este punto alimenta distintas versiones, que parten de un supuesto inequívoco: Fernando Juri no será el copiloto de la fórmula oficialista en 2007. Desapareció la confianza entre ambos en estos años de convivencia institucional. Proliferan, entonces, los presuntos candidatos. Hasta el otoño la lista puede engrosarse con otros nombres.
La cuestión es más sencilla: el clima de conflictividad política no decreció. Alperovich declara que está bien la relación con la Legislatura, pero alerta que le votarán leyes adversas. Esa aparente contradicción se descifra con una clave: la distancia con el vicegobernador. Institucionalmente no se ataca al Poder Legislativo, pero políticamente se pone en entredicho a Juri.
La ambigüedad de la acusación no ilumina a la sociedad respecto de los intereses que presuntamente trabarían el progreso de Tucumán. Queda abierta la suposición de que se trata de un golpe de efecto preventivo antes que otra cosa.
La escalada inquietante
Una genuina preocupación embarga a funcionarios de alto nivel del Gobierno. Les inquieta la escalada de manifestaciones mediáticas que enturbian la relación con legisladores peronistas. Entienden que el lenguaje de combate sustituyó al diálogo y a la búsqueda de acuerdos. Del andar por distintos lados, descubrieron que los otros se movilizan y se agrupan. Los otros no son sino los juristas. La observación de los avezados jerarcas de la Casa de Gobierno verifica lo que admiten privadamente los allegados al presidente de la Legislatura: la orden es organizarse sin ruido. El combate por la gobernación en 2007 está en la línea de acción, según esa vertiente del jurismo. Sin embargo, en otras parcelas del mundo legislativo se atribuye una enorme indecisión a Juri. Dicen que es demasiado parsimonioso y que no da señales concretas de ruptura con la Casa de Gobierno. Esto espantaría la posibilidad de un arreglo multipartidario en contra de Alperovich.
Cerca del vicegobernador no se habla sino de la aproximación que tuvo con el núcleo duro del kirchnerismo. La serie de entrevistas con Alberto Fernández -jefe de Gabinete-, Carlos Kunkel y Juan Carlos Mazzon le permitió dar otra visión del problema político. De la mano de la diputada Stella Maris Córdoba recorrió despachos empinados desde hace un tiempo. Este acercamiento dio pábulo a que gane fuerza la hipótesis de una fórmula alternativa a la que hegemonizaría Alperovich. Juri y la diputada Córdoba competirían en 2007, si esos planes no se desvanecen. Bien podría la Casa Rosada bendecir dos proyectos electorales que no entrarían en cortocircuito con su pretensión de máxima. Juri dejó en claro ante Alberto Fernández que el PJ es kirchnerista. La eventual intervención del aparato partidario implicaría su desplazamiento de la presidencia del consejo provincial y quedaría con las manos libres para animar coaliciones sin pasar por el filtro de ninguna elección interna. El interventor partidario tal vez pueda pensar otra cosa. Las especulaciones no se plasmaron aún en hechos concretos, pero el reconocimiento explícito del liderazgo de Kirchner por parte de Juri puede ocasionar divergencias en partidos no peronistas. Donde no cayó nada bien esa situación es en las filas de Recrear, que no comulga con concertaciones que pongan en peligro la coherencia de la línea ideológica. Alperovich sonríe ante eso.







