La unión latinoamericana aún es una utopía

El avance del populismo, en algunas naciones, y la consolidación de modelos más conservadores, en otras, pusieron a la región en una disyuntiva: cerrar tratos con EEUU o fortalecer los bloques sudamericanos.

RITUAL. Los presidentes sudamericanos se reunieron en Bolivia y cumplieron con la tradición de beber chicha y luego ofrendarla a la madre tierra. REUTERS
RITUAL. Los presidentes sudamericanos se reunieron en Bolivia y cumplieron con la tradición de beber chicha y luego ofrendarla a la madre tierra. REUTERS
10 Diciembre 2006
El año que termina ocupó a la mayoría de los países de América Latina en los procesos electorales. Allí pusieron sus fuerzas las naciones y relegaron, de momento, una cuestión que había tomado impulso los años anteriores: la integración regional. El avance del populismo, en algunas naciones, y la consolidación de modelos más conservadores, en otros, pusieron a los mandatarios en una disyuntiva: cerrar tratos con EEUU o fortalecer los bloques sudamericanos.
Pero para analizar lo que puede suceder en materia de integración cabe, antes, observar lo que sucedió en los últimos 12 meses en materia política. El 80% de los países de la región acudió este año a las urnas, en un auténtico maratón electoral que empezó el 15 de diciembre de 2005 en Bolivia y culminó el pasado domingo en Venezuela, y del que, en resumen, podría decirse que sólo esos dos países se escoraron hacia el extremo izquierdo, mientras el resto navega con barcos de banderas más moderadas y pragmáticas.
Hubo quien proclamó a principios de año que, con la victoria arrolladora de Evo Morales, se iniciaba una marea chavista que iba a inundar las urnas de toda la región. Pero, aparte de la inapelable victoria en Venezuela, la constante injerencia del ex coronel golpista en asuntos internos de otros países, acompañada de insultos y faltas de respeto a presidentes y candidatos, lo único que consiguió fue perjudicar a algunos de sus aliados, como el peruano Ollanta Humala y el mexicano Andrés Manuel López Obrador, por mucho que este quiso deslindarse de Chávez. Incluso sus dos aliados salidos de las urnas más cercanos ideológicamente, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega, tras ganar, evitaron romper relaciones con EEUU, y Correa se dijo estar más cerca de mandatarios como Néstor Kirchner o Lula da Silva. El resto de los latinoamericanos votó por fórmulas más a la derecha, como el colombiano Alvaro Uribe y el mexicano Felipe Calderón, o diferentes modelos de centroizquierda, como el costarricense Oscar Arias o el peruano Alan García.
En lo que hace a la Argentina, no hay una ruptura con Venezuela, pese a las diferencias suscitadas por Irán (Argentina denunció a ex funcionarios de ese país por los ataques a la AMIA y Chávez salió a defenderlos) y por las maniobras políticas que desarrollaba el embajador de Venezuela en la Argentina y que le costaron el puesto. Kirchner ha tratado de mantener una posición de equilibrio entre Lula y Chávez, tanto en materia de política regional como en su modelo político y económico interno.

Muchos bloques, poca unión
Pese al avance de Chávez, Lula y Kirchner comparten la idea de que el eje regional pase por Brasil y Argentina. El Mercosur sumó este año a Venezuela, pero se debilitó ante las peleas argentino-uruguaya por las papeleras. A su vez, Chávez abandonó la CAN (Comunidad Andina de Naciones, que integraba junto a Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia) y busca avanzar con su integración “bolivariana” y sumar a Bolivia (también amenazó con abandonar ese bloque) y a Nicaragua al ALBA (Alternativa Bolivariana para la América, el bloque que fundó Chávez con Fidel Castro).
Otras naciones, como Perú y Colombia, quieren terminar de sellar tratados de libre comercio con EEUU. Chile, con una Michelle Bachelet de buena sintonía con la Argentina, juega su propio partido, mientras sella acuerdos con la potencia del norte de América. Más cerca que nunca, con gobiernos de sintonías similares, las ideologías y las pretensiones de liderazgo regional de algunos presidentes, frenan la integración. Una real, amplia y compacta que permita a Latinoamérica tratar de iguales a los gigantes mundiales como Estados Unidos, la Unión Europea o China.

Vaivenes en la relación con EEUU

- A FAVOR Y EN CONTRA. Hasta ahora México, Chile, Perú, los países centroamericanos y República Dominicana han firmado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Colombia firmaría el pacto en breve. Pero en países como Costa Rica y Ecuador, las negociaciones han provocado masivas manifestaciones contra la firma del pacto comercial. Con todo, el intercambio entre Latinoamérica y la región bordea los U$S 370.000 millones.

- OTRA POLITICA. En los años 80, América Latina seguía el llamado “consenso de Washington”, en el que se impulsaba a los mandatarios a liberalizar y privatizar sus economías. Muchos gobiernos tomaron esa ruta, más que en otras regiones, pero los resultados no fueron los mejores .

- CAMBIO DE VISION. Ni bien asumió su primer mandato, George Bush anunció que la región sería su prioridad. Pero el ataque del 11 de Setiembre cambió su agenda. Ahora, tras su segundo mandato, pareció mirar de nuevo hacia el sur, pero los resquemores que despierta Chávez en EEUU frenan algunas negociaciones.

- UNO POR UNO. Las fuertes presiones que ejerció EEUU los últimos años para que los países de Latinoamérica acepten integrar el ALCA no le dio buenos resultados. Pero sí logró que algunos países, como Colombia y Perú, optaran por firmar tratados de libre comercio con ellos.

- EL CASO URUGUAY. El Mercosur, como bloque, decidió que sus países miembro no negociarán, en soledad, ningún acuerdo bilateral con otros países o regiones. Sin embargo, Uruguay admitió su intención de sellar un pacto comercial con EEUU.

- EL DESAFIO. Con la reelección de Lula y de Chávez, sólo resta saber qué dirección política tomará Argentina en 2007. Si Kirchner es reelecto, la intención es fortalecer el Mercosur.