Caso Scioli, modelo testimonial
La promoción del vicepresidente como candidato en la provincia de Buenos Aires es otro gusto que se dio el gran elector. A la espera de la mediación real por las pasteras. Por Angel Anaya - Redacción LA GACETA.
09 Diciembre 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El gran elector no tiene reparos institucionales para imponer sus decisiones, pues todo indica que el efecto Misiones ya no es visto por él con la dimensión que lo obligó a aceptarlo. No le importa que el Barómetro Global de Transparencia Internacional haya establecido para la Argentina un índice de corrupción tan sólo superado por la resaca de la comunidad internacional, donde los partidos y su clase dirigente tienen el más bajo nivel de deterioro. Testimonio de esa indiferencia kirchnerista es la promoción de Daniel Scioli como candidato a la gobernación de Buenos Aires, a pesar de carecer de las exigencias constitucionales bonaerenses. Scioli no nació en el distrito para el que ha sido propuesto ni votó nunca en el lugar; tampoco vivió en él, salvo algunos años de su infancia escolar. Sin embargo, ha bastado que el gran elector lo señale para quienes creen que su infalibilidad está por encima de la Constitución bonaerense.En esa situación y, ante el riesgo de que la calidad del candidato pueda ser cuestionada, su registro judicial se promoverá a mes y medio de las urnas, siendo difícil en tan breve tiempo que sea rechazado. Según el Barómetro Global de Transparencia Internacional, solamente uno de cada cinco argentinos piensa que el Gobierno es eficiente en la lucha contra la corrupción.
Fantasías sobre Botnia
La reiteración con que el Barómetro mantiene a la Argentina en la cola del descrédito resulta por demás testimonial de la forma en que han actuado diversos gobiernos a partir de la crisis, de los que el actual no pone mayor esfuerzo en corregir, a pesar de haberse alejado bastante de aquella. Crisis que a Kirchner le viene bien para posponer las instituciones haciendo de la gestión un modelo de oportunismo o praxis política. Por esas aguas turbulentas de un gobierno imprevisible pueden ocurrir cosas como la que ahora muestra a la Cancillería esperanzada en la mediación real española, mientras los cortes fronterizos sobre el Paraná se eternizan y se reitera que no serán impedidos por autoridad alguna, y el presidente uruguayo acrecienta la guarnición militar en Fray Bentos. Tabaré Vázquez no deja dudas de que mientras haya cortes no habrá acuerdos y que, por lo demás, Botnia es ya un hecho consumado. De esa contradictoria realidad se ha cuidado mucho Hugo Chávez en Buenos Aires y Montevideo que, a sensu contrario de su colega argentino, gusta de rodearse de periodistas entre el poderoso cortejo bolivariano que lo sigue por la región, valorando la relación con los medios de comunicación. Chávez valora más las palabras que el silencio para construir poder. (De nuestra Sucursal)







