07 Diciembre 2006 Seguir en 
Hemos informado acerca de los premios obtenidos por establecimientos de Tucumán, en el programa nacional “Escuela y Medios”. Fueron ocho las escuelas que, en el transcurso de este año, crearon sus propias revistas, programas de radio, audiovisuales y página web. El acto de entrega de las distinciones fue dirigido diestramente por radio, por los mismos chicos.
Las declaraciones que publicamos, de varios de los escolares, revelan ampliamente la importancia que tiene, para la educación, el hecho de que cada escuela organice y profundice este aspecto. Tanto en las publicaciones como en las emisiones de radio, los menores pueden tocar los temas que les interesan, en la más amplia gama, por ejemplo. Y hablar por radio se traduce para ellos en beneficios como la desenvoltura para manejarse en público, el interés por la realidad social circundante y, por cierto, un proceso de crecimiento interior. Ello, aparte de las posibilidades futuras de trabajo que por tales vías pueden abrirse.
Muchas veces hemos subrayado, en estas columnas, la trascendencia que tiene la utilización de los medios de comunicación en las escuelas, a esta altura de nuestra evolución; y cómo pueden obtenerse, por ese camino, resultados de aprendizaje cuyo carácter positivo va mucho más allá de lo que una apreciación superficial podría estimar. Es innegable que desde hace ya varios años se va creando toda una conciencia sobre la temática, y parece indudable la urgencia de otorgarle toda la importancia que tiene.
El entusiasmo despertado por el programa nacional “Escuela y Medios” demuestra con amplitud lo que decimos.
Parece evidente que los educandos interesa sobremanera todo lo que tenga que ver con las publicaciones, los programas de radio y las páginas electrónicas.
Se inaugura allí un costado distinto de la vida escolar, que los hace sentir partícipes de aspectos más concretos de la existencia, y a través de mecanismos que atrapan resueltamente su inquietud. Así, el programa resulta francamente elogiable, a la vista de los resultados el mismo va obteniendo.
Por eso pensamos que la ocasión es oportuna para sugerir un paso más allá. Puesto que, de acuerdo con el anuncio oficial reciente, durante el próximo período lectivo ninguna escuela dejará de tener su sala de computación, parecería conveniente que se extienda a todas la posibilidad planteada por el programa nacional de referencia. Es decir, que en todos los establecimientos se abra camino esto que, hasta ahora, solamente se practicó en algunos de ellos. Inclusive, debiera incorporarse formalmente a la currícula la actividad que nos ocupa.
Hay que pensar en la cantidad de beneficios comunitarios que de allí pueden ir surgiendo. A través de las publicaciones, de la radio y de las páginas web, será posible generar, para provecho colectivo, no solamente información sobre los temas propios de cada vecindario, sino también una serie de iniciativas de bien común que sería extenso enumerar.
El atractivo que los medios gráficos y electrónicos ejercen sobre los escolares es algo ampliamente comprobado ya. Se trata, entonces, de darles la máxima extensión posible, a fin de que abarquen a la totalidad de la comunidad que se educa. Vivimos, como cualquiera lo sabe, tiempos en que la información ocupa un sitio central en la vida de todos. El uso intensivo de los medios en la escuela tiene que dar, como saldo final, la formación de ciudadanos aptos para afrontar las responsabilidades de esa condición.
Las declaraciones que publicamos, de varios de los escolares, revelan ampliamente la importancia que tiene, para la educación, el hecho de que cada escuela organice y profundice este aspecto. Tanto en las publicaciones como en las emisiones de radio, los menores pueden tocar los temas que les interesan, en la más amplia gama, por ejemplo. Y hablar por radio se traduce para ellos en beneficios como la desenvoltura para manejarse en público, el interés por la realidad social circundante y, por cierto, un proceso de crecimiento interior. Ello, aparte de las posibilidades futuras de trabajo que por tales vías pueden abrirse.
Muchas veces hemos subrayado, en estas columnas, la trascendencia que tiene la utilización de los medios de comunicación en las escuelas, a esta altura de nuestra evolución; y cómo pueden obtenerse, por ese camino, resultados de aprendizaje cuyo carácter positivo va mucho más allá de lo que una apreciación superficial podría estimar. Es innegable que desde hace ya varios años se va creando toda una conciencia sobre la temática, y parece indudable la urgencia de otorgarle toda la importancia que tiene.
El entusiasmo despertado por el programa nacional “Escuela y Medios” demuestra con amplitud lo que decimos.
Parece evidente que los educandos interesa sobremanera todo lo que tenga que ver con las publicaciones, los programas de radio y las páginas electrónicas.
Se inaugura allí un costado distinto de la vida escolar, que los hace sentir partícipes de aspectos más concretos de la existencia, y a través de mecanismos que atrapan resueltamente su inquietud. Así, el programa resulta francamente elogiable, a la vista de los resultados el mismo va obteniendo.
Por eso pensamos que la ocasión es oportuna para sugerir un paso más allá. Puesto que, de acuerdo con el anuncio oficial reciente, durante el próximo período lectivo ninguna escuela dejará de tener su sala de computación, parecería conveniente que se extienda a todas la posibilidad planteada por el programa nacional de referencia. Es decir, que en todos los establecimientos se abra camino esto que, hasta ahora, solamente se practicó en algunos de ellos. Inclusive, debiera incorporarse formalmente a la currícula la actividad que nos ocupa.
Hay que pensar en la cantidad de beneficios comunitarios que de allí pueden ir surgiendo. A través de las publicaciones, de la radio y de las páginas web, será posible generar, para provecho colectivo, no solamente información sobre los temas propios de cada vecindario, sino también una serie de iniciativas de bien común que sería extenso enumerar.
El atractivo que los medios gráficos y electrónicos ejercen sobre los escolares es algo ampliamente comprobado ya. Se trata, entonces, de darles la máxima extensión posible, a fin de que abarquen a la totalidad de la comunidad que se educa. Vivimos, como cualquiera lo sabe, tiempos en que la información ocupa un sitio central en la vida de todos. El uso intensivo de los medios en la escuela tiene que dar, como saldo final, la formación de ciudadanos aptos para afrontar las responsabilidades de esa condición.







