Un amor correspondido, que se forjó a partir de un fallido golpe de Estado

Punto de vista. Por Orlando Pichardo - Poeta venezolano.

06 Diciembre 2006
La gran mayoría del pueblo venezolano siempre fue excluido; de la salud, de la educación, de la vivienda. Nunca recibió el beneficio del petróleo; los dólares pasaban volando hacia arcas en el extranjero y a los bolsillos de una oligarquía criolla que alimentaba su desprecio por los desposeídos. Ese pueblo sintió que cuando Hugo Chávez se alzó en armas contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez y contra todo un sistema corrupto, lo hizo por defenderlo. Y cuando asumió la responsabilidad del fracasado golpe al pedir a sus compañeros que depongan las armas para evitar derramamientos de sangre, creció la admiración por el comandante. Después de su presidio se dedicó a visitar los lugares más olvidados del país, y siguió ganando la fe de ese pueblo. Chávez ganó las primeras elecciones enfrentándose a una oposición poderosa que maneja los medios de comunicación. Respaldó su discurso defensivo y fuerte con acciones de gobierno en beneficio de esos sectores más desprotegidos. Al sentirse la mayoría incluida, se inicia la verdadera revolución. La gran masa asume responsabilidades que le elevan su autoestima y la inducen a formarse desde el punto de vista ideológico y cultural. Se organizan las barriadas. Surgen cooperativas, comités culturales y los consejos comunales que desarrollar proyectos con recursos propios.
El de Chávez por su pueblo es un amor correspondido. (Especial para LA GACETA)















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