Exigen a los acusados por el ataque al martillero que realicen un tratamiento contra la violencia
La jueza Lenis de Vera decidió que Cura y Fortini sean evaluados, junto con sus familias, por un equipo de psicólogos. Con la terapia se busca que se hagan cargo de lo que hicieron y que puedan pedir disculpas. Nueva tendencia a nivel mundial.
06 Diciembre 2006 Seguir en 
Mauricio Fortini y Luis Cura, los acusados de haber agredido al martillero Francisco Alberto González, deberán realizar junto a sus respectivas familias, un tratamiento contra la violencia.
Esa fue una de las medidas restrictivas que les impuso la jueza V de Instrucción, Mirta del Valle Lenis de Vera, para que pudieran recuperar la libertad.
El tratamiento, según confió una fuente tribunalicia, lo realizarán en una asociación que se especializa en la materia y de la cual, para evitar entorpecer la medida, se mantiene en reserva el nombre.
De acuerdo con la información a la que tuvo acceso LA GACETA, los jóvenes y sus familiares se presentarán ante los especialistas para ser evaluados. Una vez que el equipo de psicólogos que allí trabaja realice el diagnóstico, se determinará si deberán presentarse una, dos o tres veces por semana a realizar la terapia.
Los especialistas elevarán un reporte quincenal donde, en primer lugar, informarán si cumplen con la medida y, luego, si lograron avances.
La metodología del trabajo, según explicó una de las profesionales que dirige la asociación, consiste en reflejar la historia del paciente para descubrir por qué llegó a cometer actos de violencia y lograr hacer que entienda que ese es su problema. La terapia puede ser individual o grupal, de acuerdo con la decisión que tomen los terapeutas.
“El tratamiento, a través de distintos enfoques, les da la posibilidad a las personas de pedir disculpas. Esa es una manera de hacerse cargo de lo que hicieron. Además, se comprometen a no cometer otros actos delictivos”, expresó la especialista que en los próximos días recibirá a Fortini y a Cura.
La profesional, que dirige el grupo que se especializa en trabajar con hombres violentos y mujeres maltratadas, confirmó que obligar a un imputado a realizar un tratamiento de estas características es una tendencia que crece a nivel nacional.
“Tiene que ver con una nueva manera de ver el derecho penal. Es una nueva estrategia con la que se busca recuperar a las personas sin necesidad de que se encuentren detenidas”, explicó.
La vocera de la institución destacó que por disposición de la Justicia, atienden los casos de hombres que son denunciados por malos tratos; que en varias oportunidades, la jueza II de Menores, Nora Wexler, les pidió que atendieran casos de adolescentes que tuvieron conflictos con la ley.
“Los resultados que obtuvimos siempre fueron positivos. Además, tenemos una regla interna que se respeta a rajatabla: la persona que está realizando el tratamiento y que se ve involucrada en un nuevo hecho de violencia, inmediatamente es separada sin importar las consecuencias legales que ello implique”, concluyó.
Esa fue una de las medidas restrictivas que les impuso la jueza V de Instrucción, Mirta del Valle Lenis de Vera, para que pudieran recuperar la libertad.
El tratamiento, según confió una fuente tribunalicia, lo realizarán en una asociación que se especializa en la materia y de la cual, para evitar entorpecer la medida, se mantiene en reserva el nombre.
De acuerdo con la información a la que tuvo acceso LA GACETA, los jóvenes y sus familiares se presentarán ante los especialistas para ser evaluados. Una vez que el equipo de psicólogos que allí trabaja realice el diagnóstico, se determinará si deberán presentarse una, dos o tres veces por semana a realizar la terapia.
Los especialistas elevarán un reporte quincenal donde, en primer lugar, informarán si cumplen con la medida y, luego, si lograron avances.
La metodología del trabajo, según explicó una de las profesionales que dirige la asociación, consiste en reflejar la historia del paciente para descubrir por qué llegó a cometer actos de violencia y lograr hacer que entienda que ese es su problema. La terapia puede ser individual o grupal, de acuerdo con la decisión que tomen los terapeutas.
“El tratamiento, a través de distintos enfoques, les da la posibilidad a las personas de pedir disculpas. Esa es una manera de hacerse cargo de lo que hicieron. Además, se comprometen a no cometer otros actos delictivos”, expresó la especialista que en los próximos días recibirá a Fortini y a Cura.
La profesional, que dirige el grupo que se especializa en trabajar con hombres violentos y mujeres maltratadas, confirmó que obligar a un imputado a realizar un tratamiento de estas características es una tendencia que crece a nivel nacional.
“Tiene que ver con una nueva manera de ver el derecho penal. Es una nueva estrategia con la que se busca recuperar a las personas sin necesidad de que se encuentren detenidas”, explicó.
La vocera de la institución destacó que por disposición de la Justicia, atienden los casos de hombres que son denunciados por malos tratos; que en varias oportunidades, la jueza II de Menores, Nora Wexler, les pidió que atendieran casos de adolescentes que tuvieron conflictos con la ley.
“Los resultados que obtuvimos siempre fueron positivos. Además, tenemos una regla interna que se respeta a rajatabla: la persona que está realizando el tratamiento y que se ve involucrada en un nuevo hecho de violencia, inmediatamente es separada sin importar las consecuencias legales que ello implique”, concluyó.








