Parache, el afortunado

Las actuaciones vinculadas al juez número uno ya cumplieron un año y aún no hay ninguna resolución. Terán actuó como escudo humano de su ex colega. Por Federico Abel - Redacción LA GACETA.

06 Diciembre 2006
Definitivamente, el juez Jorge Parache es un afortunado. La primera manifestación de esta bendición es que contó –y sigue contando- con Felipe Terán como principal resguardo y escudo humano, que acapara toda la atención del escándalo de la Justicia Federal, que ya cumplió un año. ¡Cuánto debe agradecerle a Terán! Mientras este, cual fiador, siga absorbiendo todos los costos, Parache, cual distraído, podrá seguir jugando a quedarse quieto, mirar hacia otro lado y esperar en silencio a que pase el tiempo, que todo lo diluye, o bien, que suele obsequiar con alguna jubilación.
Terán es la contracara: todo lo que podía salirle mal, terminó siendo peor que lo que esperaba. Debe estar preguntándose dónde quedó aquello de la igualdad ante la ley. Ocurre que, por el mismo motivo (presuntas irregularidades en causas vinculadas a títulos públicos), a ambos los sometieron a sendos sumarios ante la comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura en igual fecha: el 29 de noviembre de 2005. Sin embargo, el arbitrario azar -simbolizado por un bolillero- quiso que a Terán le tocara como instructor el empecinado diputado kirchnerista Carlos Kunkel, hoy vicepresidente del Consejo, mientras que Parache terminó en las manos del más condescendiente y tiempista senador Nicolás Fernández (PJ). Esta diferencia y los casi U$S 5 millones en bonos que llegaron a sobrevolar en la “causa Borquez” explican por qué 13 meses después Terán fue destituido del juzgado federal número dos; está procesado con un embargo de $ 700.000 (por “Borquez”) y tiene fecha para prestar declaración indagatoria –por segunda vez- en relación con otro expediente (“Camandona”).
En el mismo tiempo en que Terán fue suspendido por el Consejo y removido por el Jurado de Enjuiciamiento (el fallo de este ya se discute en la Corte Suprema de Justicia de la Nación), en el sumario de Parache aún no hay ni siquiera dictamen del instructor, que siempre se excusó en las demoras que le ocasionaba la recolección de pruebas. Cuando Terán cayó, en el Consejo conjeturaban que iba a ser difícil eludir semejante antecedente y llegar a una solución diferente en el caso de Parache, más aún teniendo en cuenta que, si en los expedientes que llevaba Terán no llegó a pagarse por los títulos, sí en algunos de Parache, como en “Taranto”. Pero, otra vez, la suerte intercedió por su protegido. Y los escandaletes colaterales causados por Terán, como la denuncia penal de que le habían ofrecido un supuesto acuerdo para arreglar el voto de un miembro del Jurado, fue lo que volvió a centrar la atención en esta provincia y en Buenos Aires.
El tiempo hizo el resto, porque en el Consejo se olvidaron de Tucumán y se concentraron en los cambios que iban a implementarse a partir del 17 de noviembre, como la reducción -de 20 a 13- del número de consejeros. Así, muchos de los que conocían la situación de Parache y que tenían una opinión formada se fueron, por lo que las cosas quedaron prácticamente en punto muerto.

De parabienes
Mañana, finalmente, durante el plenario del Consejo, será integrada la comisión de Acusación, que ahora se fusionará en una sola con la de Disciplina. Por ende, la primera sesión de esta, la del 12, será utilizada para fijar el nuevo reglamento, y el año se va. Y Parache sigue de parabienes.
Luego, la prioridad la tendrán aquellos sumarios que pueden prescribir, ya que la nueva ley (26.080) establece que las actuaciones contra magistrados que no sean resueltas en un plazo de tres años caducan. Aunque esto rige -en teoría- para las causas que fueran abiertas a partir del 17 de noviembre, muchos consejeros piensan que será utilizado por aquellos jueces que se encuentren comprometidos y como una manifestación del principio de que, a los investigados, siempre hay que aplicarles la ley más benigna.
Obvio que las idas y venidas en el Consejo repercuten en Tucumán, en la órbita penal. Desde el 17 de octubre espera cansinamente el requerimiento del fiscal Carlos Brito para que Parache sea citado como presunto partícipe necesario de una supuesta defraudación en perjuicio del Estado por “Taranto” (el cargo es más grave que por el que Terán prestó declaración indagatoria). Y Brito ya tendría listo otro, aunque el juez subrogante Mario Racedo, atosigado con las causas de Terán, no estaría tan seguro de poder concentrar también las que podrían pesar sobre Parache.
Sea como fuera, políticamente, no es lo mismo llamar a declarar a un juez con un proceso de destitución en marcha, como sucedió con Terán, que citar a otro cuya posición institucional es, por el momento, más holgada. Claro que la ley no prevé estas especulaciones.
















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