La Extensión, el rostro social de la Universidad
La UNT discute la conformación de un Consejo multisectorial que fije posiciones y eleve propuestas ante los problemas de la comunidad. Una deuda con el medio. Por Nora Lía Jabif - Redacción de LA GACETA.
05 Diciembre 2006 Seguir en 
Este año, a la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) le ha tocado el desafío de demostrarle a la sociedad que no es tan autista como parece. Y que no sólo es capaz de generar investigación y masa crítica, sino que, además, "derrama" esos saberes. El problema que enfrenta ahora la institución es a quiénes elige como compañeros de ruta para encarar ese camino de lo que algunos funcionarios de la casa de altos estudios definen de "responsabilidad social".Apenas arrancada este año la gestión Cerisola-Rossi, la comunidad universitaria dividió opiniones frente a la fluida relación que se había establecido entre las nuevas autoridades y el gobernador José Alperovich. La política partidaria, se dijo, había metido la cola. Ahora llega un debate parecido, cuando se discute la conformación del Consejo Social, al que algunos ya daban por hecho pero que, al parecer, deberá esperar hasta el año próximo para ver la luz.
Desde la Secretaría de Extensión de la Universidad se quería llegar al 10 de diciembre -fecha emblemática porque se celebra el Día de los Derechos Humanos- con el hijo parido.
La figura del Consejo Social está incluida en el estatuto de la UNT vigente desde hace diez años. Por lo tanto, la Universidad está en mora en su puesta en marcha ¿Por qué la espera? Al parecer, la discusión que se ha dado al interior del Consejo Superior -que está analizando exhaustivamente el tema en comisiones- es si la UNT podrá liderar el organismo todavía nonato, que deberá estar conformado por representantes de los tres poderes del Estado, de las iglesias representativas y de organizaciones intermedias (sociales, sindicales, del sector económico). En otras palabras, la Universidad está buscando interlocutores que no la fagociten.
La sensación es que la Universidad se ha tomado en serio la conformación de esta figura que le adeuda a la comunidad, y que no quiere que sea un sello. Según se supo, algunos de los dirigentes sociales con los que ya se habló -como los de la FET- advirtieron que, aunque no sea un organismo con carácter vinculante, no quieren sumarse a un nuevo sello de goma.
Mientras tanto, como las autoridades de la UNT no quieren llegar al 10 diciembre con las manos vacías, desde la Secretaría de Extensión Universitaria se presentará por ahora el Consejo de Extensión en el que están representados los responsables de esa área de todas las facultades de la casa. El concepto "paraguas" es el mismo que el que anima al Consejo Social: dicen que quieren que las acciones de extensión que realiza la Universidad estén dirigidas a la "construcción de ciudadanía y a trabajar para disminuir la brecha entre pobres y ricos".
En rigor, desde la UNT hay -y hubo- acciones importantes de extensión al medio, cuyo impacto ha pasado inadvertido, porque están atomizadas. Hasta aquí, una "fotografía" de una institución que con el tiempo se ha ido dividiendo en tantas parcelas como facultades tiene. Por eso, afirman desde el Rectorado, ha llegado la hora de desarrollar una política centralizada para el área, basada en la convocatoria a la presentación de proyectos, como se estila en las universidades de Quilmes y El Litoral. Se verá si esa acción no es vista por las respectivas unidades académicas como una "avanzada dirigista".
Hoy ya nadie pone en duda que la misión de la Universidad se asienta en el trípode: docencia-investigación-extensión. Sin embargo, las tareas de extensión son las que muestran el rostro generoso y social de la institución. De ahí la importancia de que prospere la conformación del Consejo Social. El riesgo de tanta demora reside en que, de tanta prudencia, la UNT termine finalmente demostrando que le teme a la confrontación -que es una práctica democrática- y que termine "dialogando consigo misma".







