05 Diciembre 2006 Seguir en 
Washington.- El polémico embajador estadounidense ante la ONU, John Bolton, anunció su renuncia en vistas de la fuerte oposición que le esperaba en el Congreso, según confirmó la Casa Blanca.
Bolton, de 58 años, había sido designado para el cargo por el presidente George W. Bush en agosto del año pasado, sin que su nombramiento fuese aprobado en el legislativo. Bush aceptó la renuncia a regañadientes, afirmó la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.
El propio Bush se manifestó profundamente decepcionado. En el Senado había una fuerte oposición de los demócratas al funcionario de tendencia conservadora; lo criticaban por su estilo brusco y por haberse pronunciado en el pasado con desprecio sobre la Organización de las Naciones Unidas, al calificarla de inútil.
También fue acusado de maltratar verbalmente a funcionarios del Departamento de Estado y de despedir a personas que no estaban de acuerdo con sus opiniones. Bush había apelado a una estratagema técnica permitida por la ley para evitar al Senado.
El presidente había aprovechado la pausa de verano de la Cámara para aprobar su designación como de "necesidad nacional urgente".
En un caso así, el presidente no tiene que esperar a que el Senado esté disponible para confirmar el nombramiento. Sin embargo, tras la sesión constituyente de la nueva Cámara elegida hace un mes, se vencía el mandato de Bolton. Bush hubiese tenido que volver a nominarlo y esperar a que el Senado, ahora de mayoría demócrata, lo confirmara, algo que la oposición ya había descartado.
"Eso ni siquiera entra en discusión", señaló el futuro presidente del comité de Exterior del Senado, Joseph Biden. El nombramiento de Bolton en su momento fue considerado por los analistas una maniobra de Bush para presionar por una reforma de la ONU, en vista de la posición crítica del embajador hacia el organismo.
Bush alabó los servicios de Bolton, que siempre mantuvo una tensa relación con el saliente secretario general de la ONU, Kofi Annan, que dijo hoy que Bolton "hizo el trabajo que se esperaba que hiciera˝. (DPA)
Bolton, de 58 años, había sido designado para el cargo por el presidente George W. Bush en agosto del año pasado, sin que su nombramiento fuese aprobado en el legislativo. Bush aceptó la renuncia a regañadientes, afirmó la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.
El propio Bush se manifestó profundamente decepcionado. En el Senado había una fuerte oposición de los demócratas al funcionario de tendencia conservadora; lo criticaban por su estilo brusco y por haberse pronunciado en el pasado con desprecio sobre la Organización de las Naciones Unidas, al calificarla de inútil.
También fue acusado de maltratar verbalmente a funcionarios del Departamento de Estado y de despedir a personas que no estaban de acuerdo con sus opiniones. Bush había apelado a una estratagema técnica permitida por la ley para evitar al Senado.
El presidente había aprovechado la pausa de verano de la Cámara para aprobar su designación como de "necesidad nacional urgente".
En un caso así, el presidente no tiene que esperar a que el Senado esté disponible para confirmar el nombramiento. Sin embargo, tras la sesión constituyente de la nueva Cámara elegida hace un mes, se vencía el mandato de Bolton. Bush hubiese tenido que volver a nominarlo y esperar a que el Senado, ahora de mayoría demócrata, lo confirmara, algo que la oposición ya había descartado.
"Eso ni siquiera entra en discusión", señaló el futuro presidente del comité de Exterior del Senado, Joseph Biden. El nombramiento de Bolton en su momento fue considerado por los analistas una maniobra de Bush para presionar por una reforma de la ONU, en vista de la posición crítica del embajador hacia el organismo.
Bush alabó los servicios de Bolton, que siempre mantuvo una tensa relación con el saliente secretario general de la ONU, Kofi Annan, que dijo hoy que Bolton "hizo el trabajo que se esperaba que hiciera˝. (DPA)







