05 Diciembre 2006 Seguir en 
Santiago.- Sólo un día después de que se habló de un estado agónico de Augusto Pinochet, los médicos dijeron ayer que el ex dictador evoluciona satisfactoriamente de un infarto cardíaco, aunque advirtieron que sigue grave y que estaría internado al menos diez días.
Pinochet, de 91 años, estaba bajo arresto domiciliario cuando fue ingresado el domingo al Hospital Militar de Santiago con un cuadro de infarto agudo al miocardio, insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón, según médicos. El último informe consigna que los parámetros clínicos del paciente se han ido normalizando luego de que se le practicó una angioplastia para revascularizar el corazón.
El ex dictador, que gobernó con mano dura entre 1973 y 1990, recibió la extremaunción el domingo, pero ayer estaba consciente. Así lo afirmó el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, que lo visitó ayer. "Lo encontré mejor de lo que se decía. Me reconoció e incluso conversamos", afirmó.
Doble lectura
Para los centenares de adherentes a Pinochet que han rodeado el nosocomio para aguardar los reportes médicos oficiales y para orar por su recuperación. Pero, a la vez, el repentino cambio de la evolución del enfermo refrenda las dudas que tienen familiares de víctimas y abogados querellantes, que afirman que el ex senador vitalicio ha fingido siempre sus padecimientos cada vez que la Justicia lo está cercando. Minutos después de conocerse el último reporte médico, en la Corte de Apelaciones se informó que por tres votos contra cero se aprobó la libertad del militar, previo pago de una fianza de unos U$S 2.000.
El juez Víctor Montiglio había procesado y ordenado el arresto del ex dictador por su presunta responsabilidad en los crímenes cometidos por la denominada "Caravana de la Muerte", que ejecutó a opositores en los primeros años de la dictadura. Entre 1973 y 1990, murieron o desaparecieron 3.000 personas, y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida la actual presidenta Michelle Bachelet. (DPA)
Pinochet, de 91 años, estaba bajo arresto domiciliario cuando fue ingresado el domingo al Hospital Militar de Santiago con un cuadro de infarto agudo al miocardio, insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón, según médicos. El último informe consigna que los parámetros clínicos del paciente se han ido normalizando luego de que se le practicó una angioplastia para revascularizar el corazón.
El ex dictador, que gobernó con mano dura entre 1973 y 1990, recibió la extremaunción el domingo, pero ayer estaba consciente. Así lo afirmó el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, que lo visitó ayer. "Lo encontré mejor de lo que se decía. Me reconoció e incluso conversamos", afirmó.
Doble lectura
Para los centenares de adherentes a Pinochet que han rodeado el nosocomio para aguardar los reportes médicos oficiales y para orar por su recuperación. Pero, a la vez, el repentino cambio de la evolución del enfermo refrenda las dudas que tienen familiares de víctimas y abogados querellantes, que afirman que el ex senador vitalicio ha fingido siempre sus padecimientos cada vez que la Justicia lo está cercando. Minutos después de conocerse el último reporte médico, en la Corte de Apelaciones se informó que por tres votos contra cero se aprobó la libertad del militar, previo pago de una fianza de unos U$S 2.000.
El juez Víctor Montiglio había procesado y ordenado el arresto del ex dictador por su presunta responsabilidad en los crímenes cometidos por la denominada "Caravana de la Muerte", que ejecutó a opositores en los primeros años de la dictadura. Entre 1973 y 1990, murieron o desaparecieron 3.000 personas, y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida la actual presidenta Michelle Bachelet. (DPA)







