04 Diciembre 2006 Seguir en 
DARAGA, Filipinas.- Filipinas teme que hasta 1.000 personas murieron en los deslizamientos de tierra e inundaciones causados por el tifón Durian, muchos de cuyos cuerpos podrían no localizarse nunca, según funcionarios.
La presidenta Gloria Macapagal Arroyo declaró el estado de calamidad nacional después de que el Durian, que hoy se acercaba a Vietnam, matara a 450 personas en el centro de Filipinas y dejara casi 600 desaparecidos.
"Puedo sentir en mi corazón que mis hijos siguen vivos", dijo Maricel Arvelo mientras buscaba llorando en hospitales, funerarias y en cualquier lugar que se le pudiera ocurrir a sus dos hijas y su hijo.
"Cuando los vea los abrazaré muy fuerte y no permitiré que se vayan de mi lado", agregó.
Más de un millón de personas se han visto afectadas por el tifón.Sin embargo, los habitantes de las localidades que rodean el Monte Mayon, un volcán activo a unos 320 kilómetros al sur de Manila, sufrieron lo peor del azote del Durian cuando lluvias y vientos torrenciales hicieron caer muros de lodo y rocas del tamaño de coches contra comunidades rurales.
"Va a ser muy difícil, extremadamente difícil, localizar todos los cuerpos", dijo el senador Richard Gordon, responsable de la Cruz Roja local. "Estamos hablando probablemente de 700 a 1.000 personas que han perdido sus vidas", añadió.
Soldados, mineros y un equipo de rescate español con perros especializados excavaban entre el fango, recuperando cadáveres y restos humanos.
Casi 60 personas murieron cuando la capilla que estaban utilizando para protegerse de la tormenta quedó sepultada.
Incluso el Nuevo Ejército del Pueblo, un grupo rebelde comunista inmerso en una insurgencia contra el gobierno desde hace cuatro décadas, ordenó a sus miembros ayudar en los trabajos de rescate. (Reuters)
La presidenta Gloria Macapagal Arroyo declaró el estado de calamidad nacional después de que el Durian, que hoy se acercaba a Vietnam, matara a 450 personas en el centro de Filipinas y dejara casi 600 desaparecidos.
"Puedo sentir en mi corazón que mis hijos siguen vivos", dijo Maricel Arvelo mientras buscaba llorando en hospitales, funerarias y en cualquier lugar que se le pudiera ocurrir a sus dos hijas y su hijo.
"Cuando los vea los abrazaré muy fuerte y no permitiré que se vayan de mi lado", agregó.
Más de un millón de personas se han visto afectadas por el tifón.Sin embargo, los habitantes de las localidades que rodean el Monte Mayon, un volcán activo a unos 320 kilómetros al sur de Manila, sufrieron lo peor del azote del Durian cuando lluvias y vientos torrenciales hicieron caer muros de lodo y rocas del tamaño de coches contra comunidades rurales.
"Va a ser muy difícil, extremadamente difícil, localizar todos los cuerpos", dijo el senador Richard Gordon, responsable de la Cruz Roja local. "Estamos hablando probablemente de 700 a 1.000 personas que han perdido sus vidas", añadió.
Soldados, mineros y un equipo de rescate español con perros especializados excavaban entre el fango, recuperando cadáveres y restos humanos.
Casi 60 personas murieron cuando la capilla que estaban utilizando para protegerse de la tormenta quedó sepultada.
Incluso el Nuevo Ejército del Pueblo, un grupo rebelde comunista inmerso en una insurgencia contra el gobierno desde hace cuatro décadas, ordenó a sus miembros ayudar en los trabajos de rescate. (Reuters)







