04 Diciembre 2006 Seguir en 
CARACAS.- El presidente Hugo Chávez arrasó en los comicios venezolanos, obteniendo la reelección por seis años más con la promesa de profundizar su "revolución socialista" y seguir combatiendo al "imperialismo estadounidense".
Con el 78,31 % de las actas escrutadas, Chávez alcanzaba el 61,35% de los votos válidos frente al 38,39 % logrado por el principal candidato de la oposición, Manuel Rosales, que reconoció su derrota.
"Hoy empieza una nueva época, que tendrá como idea central la profundización, la ampliación y la expansión de la revolución bolivariana", aseguró el mandatario desde un balcón del palacio presidencial a una multitud que lo aclamaba bajo la intensa lluvia al grito de "Uh, ah, Chávez no se va".
El triunfo de Chávez, que lidera un proyecto de integración en Latinoamérica con el fin de liberar a la región del "yugo estadounidense", es una mala noticia para Washington, que lo considera una negativa influencia para el continente.
"Hoy le hemos dado otra lección de dignidad al imperio norteamericano, es otra derrota para el imperio de 'mister Danger'", resaltó Chávez, usando el sobrenombre con el que se suele referir al presidente George W. Bush, tras dedicar su triunfo al pueblo de Cuba y a su amigo Fidel Castro.
Los contactos de Chávez con conflictivas naciones como Irán y Siria también crispan a la Casa Blanca, que en el último año tuvo que digerir las victorias electorales del izquierdista Evo Morales en Bolivia, del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua y del nacionalista Rafael Correa en Ecuador.
Chávez, que cuenta con el apoyo de los sectores más pobres del país petrolero, adelantó la semana pasada que una de sus primeras medidas de gobierno será impulsar una reforma constitucional, en la que pretende cambiar la estructura del Estado y permitir la reelección presidencial indefinida.
Para sorpresa de muchos, Rosales, gobernador del petrolero estado de Zulia, no lanzó acusaciones de fraude electoral, como sucedió tras la victoria de Chávez en el referendo celebrado en el 2004 para revocar su mandato y cuyo resultado nunca fue reconocido por sus opositores.
"Nosotros reconocemos que hoy nos vencieron, pero seguimos en la lucha", dijo el ex candidato después de que la autoridad electoral anunciara los resultados preliminares, al tiempo que prometió encabezar la oposición contra el mandatario izquierdista al que acusa de querer implantar una régimen comunista en el país.
La Organización de Estados Americanos, que desplegó decenas de observadores por todo el territorio, dijo que la jornada electoral transcurrió de forma pacífica. En tanto, seguidores opositores afirmaron que, pesa a algunas irregularidades menores, el proceso fue "satisfactorio".
Complicadas filas
Los venezolanos, armados de paciencia, tuvieron que hacer largas filas para votar, en las que hubo una suerte de ambiente festivo. Muchas familias y grupos de amigos acudieron en grupo a los centros electorales y charlaban animadamente mientras compartían café y galletas.
Ya entrada la noche, simpatizantes del oficialismo festejaban ruidosamente el triunfo de su líder en las calles de Caracas, considerada una de las ciudades más peligrosas de América Latina por su alto índice de delito. (Reuters)
Con el 78,31 % de las actas escrutadas, Chávez alcanzaba el 61,35% de los votos válidos frente al 38,39 % logrado por el principal candidato de la oposición, Manuel Rosales, que reconoció su derrota.
"Hoy empieza una nueva época, que tendrá como idea central la profundización, la ampliación y la expansión de la revolución bolivariana", aseguró el mandatario desde un balcón del palacio presidencial a una multitud que lo aclamaba bajo la intensa lluvia al grito de "Uh, ah, Chávez no se va".
El triunfo de Chávez, que lidera un proyecto de integración en Latinoamérica con el fin de liberar a la región del "yugo estadounidense", es una mala noticia para Washington, que lo considera una negativa influencia para el continente.
"Hoy le hemos dado otra lección de dignidad al imperio norteamericano, es otra derrota para el imperio de 'mister Danger'", resaltó Chávez, usando el sobrenombre con el que se suele referir al presidente George W. Bush, tras dedicar su triunfo al pueblo de Cuba y a su amigo Fidel Castro.
Los contactos de Chávez con conflictivas naciones como Irán y Siria también crispan a la Casa Blanca, que en el último año tuvo que digerir las victorias electorales del izquierdista Evo Morales en Bolivia, del sandinista Daniel Ortega en Nicaragua y del nacionalista Rafael Correa en Ecuador.
Chávez, que cuenta con el apoyo de los sectores más pobres del país petrolero, adelantó la semana pasada que una de sus primeras medidas de gobierno será impulsar una reforma constitucional, en la que pretende cambiar la estructura del Estado y permitir la reelección presidencial indefinida.
Para sorpresa de muchos, Rosales, gobernador del petrolero estado de Zulia, no lanzó acusaciones de fraude electoral, como sucedió tras la victoria de Chávez en el referendo celebrado en el 2004 para revocar su mandato y cuyo resultado nunca fue reconocido por sus opositores.
"Nosotros reconocemos que hoy nos vencieron, pero seguimos en la lucha", dijo el ex candidato después de que la autoridad electoral anunciara los resultados preliminares, al tiempo que prometió encabezar la oposición contra el mandatario izquierdista al que acusa de querer implantar una régimen comunista en el país.
La Organización de Estados Americanos, que desplegó decenas de observadores por todo el territorio, dijo que la jornada electoral transcurrió de forma pacífica. En tanto, seguidores opositores afirmaron que, pesa a algunas irregularidades menores, el proceso fue "satisfactorio".
Complicadas filas
Los venezolanos, armados de paciencia, tuvieron que hacer largas filas para votar, en las que hubo una suerte de ambiente festivo. Muchas familias y grupos de amigos acudieron en grupo a los centros electorales y charlaban animadamente mientras compartían café y galletas.
Ya entrada la noche, simpatizantes del oficialismo festejaban ruidosamente el triunfo de su líder en las calles de Caracas, considerada una de las ciudades más peligrosas de América Latina por su alto índice de delito. (Reuters)







