Baches legislativos

Por Guillermo Villarreal, columnista de la agencia DyN. La iglesia presiona al Presidente y al Congreso para evitar que quede habilitado el camino que lleve a la despenalización del aborto.

03 Diciembre 2006
La Iglesia puso presión al presidente Néstor Kirchner al pedirle que vete la ley que ratifica el protocolo sobre discriminación de la mujer que considera “abortivo” y cuya aprobación en el Senado, tres días después de la derrota del oficialismo en Misiones, los obispos evaluaron como una “venganza política” del Gobierno.
Pero el jefe de Estado hizo caso omiso a la petición eclesiástica y, si bien todavía no se pronunció, se descarta -según pudo saber DyN- que no rechazará la norma, ya que él mismo solicitó al Congreso que se avance en el proyecto cuando, en 2005, volvió a postergarse su tratamiento.
Esta posición presidencial merece críticas anticipadas en la Iglesia, porque esta estima vital la protección jurídica de la vida por nacer.
Los obispos advierten enfáticamente que esos “baches legislativos” abren el camino para despenalizar el aborto en el país, donde -según surge de una encuesta privada- la mitad de los argentinos dice estar a favor de esa práctica y el porcentual trepa al 80% cuando los embarazos son producto de violaciones.
La presión eclesial también se hizo sentir en el Congreso de la Nación, donde cada uno de los legisladores recibió una nota del Episcopado que sugiere archivar “en forma definitiva” el proyecto de anticoncepción de emergencia, que autoriza la distribución gratuita de la “píldora del día después” en el sistema de salud.
Los diputados, que postergaron el debate en el recinto, rechazaron que la decisión radique en el contenido de ese documento, aunque reconocieron que se trata de “un tema delicado”.
En tanto, los obispos recibieron con beneplácito la noticia, aunque dijeron estar “alertas” ante un eventual tratamiento y sanción entre “gallos y medianoche” o cuando se debaten en el recinto numerosas iniciativas en forma simultánea.
Mientras que la Iglesia sostiene que ese fármaco produce “micro abortos, por eso es abortivo”, la legisladora Alicia Tate, autora del proyecto, niega tal efecto y dice contar con estudios científicos que lo certifican.
“Esta es una píldora anticonceptiva, como las tradicionales, nada más que actúa muy rápidamente y puede evitar la ovulación. Por lo tanto, no es abortiva”, explicó un especialista.
Los obispos tampoco pierden de vista el estudio de contenidos para aplicar la ley de educación sexual, que es obligatoria tanto en las escuelas públicas como en las privadas. Una norma que no merece el rechazo episcopal, pero conlleva muchos reparos.
El temor eclesiástico radica -pudo constatar esta agencia- en que la instrucción vaya acompañada por entrega indiscriminada de anticonceptivos y preservativos, como parte de la campaña que lleva adelante el ministro de Salud, Ginés González García, para prevenir los embarazos de adolescentes.
Otro tema que preocupa a la Comisión Episcopal de Seguimiento Legislativo es el proyecto gubernamental de Ley Nación de Educación, cuyo articulado merece algunas objeciones, a pesar de que la Iglesia acompañó de modo crítico el debate previo.
La inquietud eclesiástica por los “baches legislativos” también tiene su correlato en la Ciudad de Buenos Aires, donde el cardenal Jorge Bergoglio reclamó a los legisladores porteños ocuparse de temas “tanto o más importantes” que la educación sexual.
El purpurado porteño demandó, en este sentido, legislar “con el mismo empeño” sobre otras cuestiones que afectan a la minoridad, como la prostitución infantil, las adicciones o las enfermedades propias del hacinamiento y de la pobreza.

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