03 Diciembre 2006 Seguir en 
De acuerdo con lo que informamos ayer, el Gobierno provincial, por medio de la diputada nacional Beatriz Rojkés de Alperovich y la ministra de Educación, Susana Montaldo, anunció -entre otras cosas- que a partir del próximo período lectivo ninguna escuela dejará de tener su sala de computación, ni su línea de teléfono. La afirmación, en principio, debe considerarse ampliamente positiva. Todos conocen la importancia fundamental que las computadoras tienen, en el mundo en que vivimos, para los más diversos aspectos de la vida diaria y, por cierto, para la adquisición y difusión de conocimientos. Tampoco es necesario insistir en el hecho de que ese medio concentra las preferencias de los menores, quienes lo utilizan a diario y por varias horas, como parte de su sistema de comunicación y de esparcimiento. Este hecho ha determinado, en el mundo moderno, que las computadoras empiecen a formar parte sustancial del mecanismo de aprendizaje, en todos los niveles de la educación. Pero, para que ese medio cumpla con esos propósitos, es necesario orquestar, al mismo tiempo que la dotación de máquinas, las condiciones para que estas sean realmente aprovechadas en la enseñanza. Se trata de una cuestión que tiene sus derivaciones. Para que el educando utilice positivamente la computadora, un requisito básico es que el docente se halle capacitado para su manejo. Y ocurre que muchos de estos, si es que no carecen totalmente de tal adiestramiento, lo tienen sólo de una manera muy superficial. Por lo tanto, resulta problemático que puedan manejarlo debidamente como instrumento de enseñanza. Es decir que, en este punto, aparece como prioridad que la respectiva capacitación se realice, y en la debida profundidad. Ello a fin de que no exista la curiosa situación de que los alumnos sean más diestros en manejar las máquinas, que quienes pretenden enseñarles a través de ellas. No es ocioso recordar que, décadas atrás, cuando aparecieron los grabadores y los proyectores de diapositivas, poco a poco las escuelas los incorporaron a su equipamiento. Pero, en la práctica, muchas no los utilizaban, porque les resultaba complicado salir de la rutina e iniciarse en el aprovechamiento de una metodología nueva.
No se nos escapa que el adiestramiento presentará inconvenientes, ya que los docentes deben poseerlo antes de comenzar el ciclo lectivo. Será necesario, entonces, diseñar una planificación horaria en ese sentido, de manera que el propósito se cumpla sin afectar el normal dictado de las clases. Pero hay que insistir en que sólo unidas al adiestramiento docente, las computadoras servirán de verdad a los proyectos tenidos en mira por el Estado.
El programa tiene también importancia en cuanto al acercamiento de la familia a la escuela, como lo destacó la ministra. Dijo que se socializarán los datos de cada establecimiento a través de una página web, para que “toda la comunidad sepa, por ejemplo, cuál es el promedio de las evaluaciones o los temas en que se está trabajando”. Existe el propósito oficial de organizar a los padres en asociaciones que se comprometan no sólo en la parte económica de la escuela, sino en otros temas de su vida. Asimismo se trabajará, en zonas vulnerables, en forma conjunta con los Centros de Integración Comunitaria, que operarán para que la escuela apoye a las familias en educación para la salud, pautas de crianza y otros temas de trascendencia similar.
Todo esto, si se realiza a conciencia, con el debido presupuesto y con la necesaria continuidad, puede arrojar frutos muy importantes. Pensamos que no sería desacertado incorporar las bibliotecas populares al sistema previsto.
No se nos escapa que el adiestramiento presentará inconvenientes, ya que los docentes deben poseerlo antes de comenzar el ciclo lectivo. Será necesario, entonces, diseñar una planificación horaria en ese sentido, de manera que el propósito se cumpla sin afectar el normal dictado de las clases. Pero hay que insistir en que sólo unidas al adiestramiento docente, las computadoras servirán de verdad a los proyectos tenidos en mira por el Estado.
El programa tiene también importancia en cuanto al acercamiento de la familia a la escuela, como lo destacó la ministra. Dijo que se socializarán los datos de cada establecimiento a través de una página web, para que “toda la comunidad sepa, por ejemplo, cuál es el promedio de las evaluaciones o los temas en que se está trabajando”. Existe el propósito oficial de organizar a los padres en asociaciones que se comprometan no sólo en la parte económica de la escuela, sino en otros temas de su vida. Asimismo se trabajará, en zonas vulnerables, en forma conjunta con los Centros de Integración Comunitaria, que operarán para que la escuela apoye a las familias en educación para la salud, pautas de crianza y otros temas de trascendencia similar.
Todo esto, si se realiza a conciencia, con el debido presupuesto y con la necesaria continuidad, puede arrojar frutos muy importantes. Pensamos que no sería desacertado incorporar las bibliotecas populares al sistema previsto.







