Nadie quiso pagar el costo político

Conveniencia y oportunidad fueron las palabras que Alperovich usó para definir la postergación del operativo de traslado de los ambulantes. El incumplimiento judicial. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

01 Diciembre 2006
Tenían todas las herramientas jurídicas para avanzar en una situación que tuvo a maltraer a todas las personas que condujeron la intendencia capitalina en los últimos 15 años. La Justicia había hecho lugar a un recurso de amparo presentado por los empresarios para que el municipio desaloje del centro a los puesteros y los reubique en otros sectores de la ciudad.  
“He merituado la conveniencia y la oportunidad del tema y creo que el operativo puede hacerse desde el 7 de enero: ¿ustedes, qué opinan?” Ni el intendente, Domingo Amaya, ni el jefe de Policía, Hugo Sánchez, se animaron a contradecir aquellas palabras del mandatario. Mucho menos el resto de los funcionarios que participaron de la reunión. Todos lo tomaron con soda. Ninguno de los presentes está dispuesto a pagar el costo político de una medida polémica y necesaria, para algunos, y antipopular, para otros.
La notificación judicial era clara: hasta el 15 de diciembre el microcentro debe estar sin ambulantes.  Con ese plazo, la comuna avanzó con las obras en la zona de El Bajo, el nuevo núcleo comercial de los puesteros. Hasta ayer, todo estaba listo para el operativo traslado, pero por lo decidido en la Casa de Gobierno el municipio se encamina a incumplir la orden judicial. “No respetan ni a la Justicia”, declamó un encumbrado empresario al enterarse de la postergación. Las partes involucradas en la espinosa cuestión chocaban en sus argumentos sobre cómo avanzar con el operativo. Las notas cursadas por el municipio a distintos organismos no tuvieron el eco esperado.
La Municipalidad debe hacer cumplir las ordenanzas y la Policía sólo debe actuar como auxiliar de la fuerza pública, afirmaron en la Casa de Gobierno. Por esa razón, el jefe de esa fuerza evitó en todo momento hablar sobre cuántos efectivos iba a disponer en los operativos. El final de esta historia conocida estaba cantado. El gobernador no puede sacar hoy los pies del plato. Actuó como intendente y hasta prometió locales céntricos para instalar a los vendedores ambulantes. Tal vez cuando haya más claridad para encontrar soluciones se concrete la reubicación de los puesteros. Pero, todo dentro de la ley, nada fuera de ella, como dice el viejo principio.