30 Noviembre 2006 Seguir en 
El parque 9 de Julio se inauguró el 23 de setiembre de 1906, fecha en que se conmemoraba en esa época el “Día del Arbol”. Como es sabido, la construcción del paseo se debió a los desvelos de doctor Alberto León de Soldati, cuyo nombre lleva hoy una de las avenidas que lo circundan. Como ministro de Instrucción Pública, el doctor Soldati planteó en 1898 el primer proyecto del parque, y luego, como senador nacional, proyectó y obtuvo las leyes de 1906, 1907, 1908 y 1910, que permitieron expropiar las 400 hectáreas que lo formaron inicialmente. De esa manera, se desarrolló una tarea gigantesca de rellenado de esos terrenos, que eran un insalubre pantano; se plantaron los árboles adecuados y, de acuerdo con el diseño encargado al célebre paisajista Carlos Thays, vino a tener Tucumán uno de los mejores parques del interior del país. Es conocido que, lamentablemente, el área original del paseo no sólo nunca se jardinizó en totalidad, sino que a partir de la década de 1920 una considerable porción empezó a destinarse a construcciones y a otros destinos. Ello hasta llegar a la situación actual, en que el parque, si bien tiene notables dimensiones, ellas distan de ser las que se proyectaron inicialmente. Por cierto que se trata de hechos consumados, en su mayor parte imposibles de corregir.
No se ignora, tampoco, que en materia de cuidado del parque, se han sucedido diversas tendencias. Durante largos períodos, se destinó un cuidado mínimo a sus instalaciones, mientras que en otros se trató francamente de mejorarlas. Pero es evidente que nunca se encaró un programa de mantenimiento y de renovación ejecutado con continuidad.
Ahora, como hemos publicado, aparece el proyecto de construcción de “jardines temáticos” dentro de su espacio, en el sector que ocupó durante varios años el Club Hípico. La iniciativa prevé una serie de novedades que demandarían, según se informa, una inversión de $ 3 millones. Se piensa inaugurar el conjunto en 2016, cuando se celebre el Bicentenario de la Independencia nacional. No puede sino considerarse positivo que se busquen maneras de multiplicar los atractivos del paseo, con trabajos que, si bien hasta ahora se conocen sólo por la descripción, parecen interesantes para utilizar al máximo las posibilidades que posee ese espacio verde.
Pero la ocasión es también propicia para tocar, siquiera de paso, el tema del Bicentenario, fecha para la cual el proyecto apuntado debe inaugurarse. Pensamos que la conmemoración de los dos siglos de la Independencia declarada en Tucumán merecen recordarse con realizaciones de verdadera magnitud.
Piénsese que el primer Centenario, en 1916, a pesar de la crisis derivada de la I Guerra Mundial y del escaso apoyo del Gobierno nacional, se evocó con inauguraciones como el Museo de Bellas Artes, que existe hasta la actualidad; la recuperación de la Casa del Obispo Colombres; el tranvía rural, que sirvió hasta fines de 20 para conectar la ciudad con el pie de cerro; el Gimnasio Sáenz Peña, que prestó servicios durante tantos años; la dotación de salida por 9 de Julio a la Casa Histórica, y con acontecimientos culturales como el Congreso Americano de Ciencias Sociales o la Primera Reunión Argentina de Ciencias Naturales, que congregaron -ambos- a lo más representativo de la intelectualidad y de la ciencia argentinas. No podemos estar a menor altura, en el segundo aniversario secular. Corresponde que el Gobierno provincial, además de los aportes propios, obtenga de la Nación fondos especiales y en cantidad suficiente para tener la celebración que corresponde. Hablamos de evocarla por medio de obras de real significación, que vayan mucho más allá de los discursos y de las ofrendas florales.
No se ignora, tampoco, que en materia de cuidado del parque, se han sucedido diversas tendencias. Durante largos períodos, se destinó un cuidado mínimo a sus instalaciones, mientras que en otros se trató francamente de mejorarlas. Pero es evidente que nunca se encaró un programa de mantenimiento y de renovación ejecutado con continuidad.
Ahora, como hemos publicado, aparece el proyecto de construcción de “jardines temáticos” dentro de su espacio, en el sector que ocupó durante varios años el Club Hípico. La iniciativa prevé una serie de novedades que demandarían, según se informa, una inversión de $ 3 millones. Se piensa inaugurar el conjunto en 2016, cuando se celebre el Bicentenario de la Independencia nacional. No puede sino considerarse positivo que se busquen maneras de multiplicar los atractivos del paseo, con trabajos que, si bien hasta ahora se conocen sólo por la descripción, parecen interesantes para utilizar al máximo las posibilidades que posee ese espacio verde.
Pero la ocasión es también propicia para tocar, siquiera de paso, el tema del Bicentenario, fecha para la cual el proyecto apuntado debe inaugurarse. Pensamos que la conmemoración de los dos siglos de la Independencia declarada en Tucumán merecen recordarse con realizaciones de verdadera magnitud.
Piénsese que el primer Centenario, en 1916, a pesar de la crisis derivada de la I Guerra Mundial y del escaso apoyo del Gobierno nacional, se evocó con inauguraciones como el Museo de Bellas Artes, que existe hasta la actualidad; la recuperación de la Casa del Obispo Colombres; el tranvía rural, que sirvió hasta fines de 20 para conectar la ciudad con el pie de cerro; el Gimnasio Sáenz Peña, que prestó servicios durante tantos años; la dotación de salida por 9 de Julio a la Casa Histórica, y con acontecimientos culturales como el Congreso Americano de Ciencias Sociales o la Primera Reunión Argentina de Ciencias Naturales, que congregaron -ambos- a lo más representativo de la intelectualidad y de la ciencia argentinas. No podemos estar a menor altura, en el segundo aniversario secular. Corresponde que el Gobierno provincial, además de los aportes propios, obtenga de la Nación fondos especiales y en cantidad suficiente para tener la celebración que corresponde. Hablamos de evocarla por medio de obras de real significación, que vayan mucho más allá de los discursos y de las ofrendas florales.







