Lecciones de póquer e instituciones de paño

Se multiplican las maquinitas, pero no las contraprestaciones de quienes las explotan. Aumenta la presión fiscal, pero la Provincia está más endeudada. El pueblo nada gana. Por Alvaro Aurane - Redacción LA GACETA.

30 Noviembre 2006
Dice un adagio anglosajón que si, transcurridos 30 minutos, uno no puede determinar quién es el tonto en la mesa de póquer, es porque el tonto es uno. Saberlo sirve para poder jugar al póquer, en lugar de participar de una partida donde varias personas juegan con uno. Y es útil, también, para auscultar un escenario provincial en el que las instituciones han sido convertidas en mesas de paño por parte del oficialismo.
Precisamente, el Poder Ejecutivo ha abierto el juego con su política sobre el juego de azar. En la Provincia había 850 maquinitas habilitadas al inicio de esta gestión. Tres años y un mes después, el total de tragamonedas autorizadas para desplegar en la provincia asciende a 2.250. De ellas, 1.000 fueron concedidas a Casino Club, que ya explota 300. Pero como cada máquina cosechadora de dinero de vecinos de la capital deberá tributar $ 700 a la Municipalidad (cifra que no las pone al borde del quebranto, precisamente), el Gobierno anunció que peligra la construcción del centro de convenciones, que debe ser la debida contraprestación. Es decir, lo de dejar algo en beneficio de los tucumanos era un “bluff”. El pueblo paga por ver, pero nada le muestran.
Claro está, el oficialismo apuesta fuerte porque la billetera del Estado es gruesa. Tanto que no puede saberse cuánto tiene. Lo dice el informe sobre la cuenta de inversión 2005 del Tribunal de Cuentas, que mostró que hay dos presupuestos: el oficial y el paralelo. A este último lo conforman infinidad de partidas especiales que se ejecutan por fuera del control estatal. Como agravante, nada está claro en el presupuesto que sí es oficial. Los organismos del Estado dicen que recibieron más plata que la que el Tesoro asegura que mandó. Los saldos de los Aportes financieros Reintegrables presentaban, el 1 de enero de 2005, $ 27 millones menos que el 31 de diciembre de 2004. En cambio, sí sobra dinero donde no debiera: en las cuentas de los programas alimentarios para pobres e indigentes. Y declaran que hay plata guardada que no aparece: los mentados ahorros para pagar hasta un año completo de sueldos. Alejandro Sangenis (MP3) todavía espere que le contesten dónde los escondieron, porque en la cuenta de inversión no se los ve.

Todas las manos, arriba
En las administraciones del interior, la situación puede ser peor. Pero es imposible saberlo porque las delegaciones rurales envían sus rendiciones de cuentas a la Secretaría de Coordinación con Municipios y Comunas, pero no son remitidas al Tribunal de Cuentas. La intendencia de Concepción copió el modelo: la rendición de cuentas del tercer trimestre tenía sólo tres páginas de extensión para detallar $ 11,2 millones de ingresos y $ 15,8 millones de egresos.
Pero no todo está perdido. El oficialismo del Concejo de la “Perla del Sur” fracasó en su intento de que en la sesión de hoy se trate el Presupuesto 2007, pese a su convicción de que al recinto se va a levantar la mano, y no a preguntar qué es lo que se va a votar. En frente, radicales y peronistas se oponen a avalarlo, porque su detalle tiene apenas dos páginas. Y esto, sólo porque el Ejecutivo Municipal se impuso la meta de duplicar la transparencia respecto del Presupuesto 2006: ese tenía una carilla.

Comisión a doble o nada
En la mesa también está sentada la Legislatura. El pozo en juego es doble o nada. No muestra las cartas, pero se sabe que tiene una mano insuperable: 12 proyectos referidos al juego de azar en un naipe; tres proyectos de ley de libre acceso a la información pública, en otro; el futuro régimen electoral, en el tercero; el lapidario informe sobre la cuenta de inversión de 2005 remitido por el Tribunal de Cuentas, a continuación; y, para completar la escalera real, el presupuesto 2007. Sin embargo, no los juega. Y el Ejecutivo confía en que igual se irá al mazo, por eso juega fuerte y califica al parlamento de olla para cocinar ñoquis.
Desde la oposición, y desde el mismísimo bloque peronista, reclaman una respuesta corta pero contundente: crear la comisión investigadora de la cuenta de inversión. Un organismo prefigurado en la Ley de Administración Financiera (de la que Alperovich es coautor), cuya creación significaría saldar una deuda con la comunidad, que no se empobrecerá por saber en qué se usan sus recursos.

Malas cartas
En lo que va de la partida que se juega desde el 29 de octubre de 2003, los tucumanos sólo han pagado. Les toca cubrir, desde entonces, incrementos al impuesto inmobiliario y al automotor, revalúo de las fincas, tributos de emergencia municipal, aumento del agua, gravamen a las producciones agrícolas y, en breve, la suba de la luz.
En contrapartida, en 2005 hubo recursos por $ 720 millones más que en 2004, pero aumentó la deuda pública, disminuyó el superávit y creció la afectación de la coparticipación federal. Hace 1.621.440 minutos que el pueblo no gana una mano. Debe ser mala suerte.


















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