29 Noviembre 2006 Seguir en 
Impunidad hubo siempre. Lo dramático en el caso de la muerte de María Fernanda Chaila es que todos saben quién es el asesino. No es la causa Paulina Lebbos, donde hasta ahora no hay indicios de quién es el autor del crimen. No es tampoco el caso Betty Argañaraz: salvo que las ex novicias hablen, será difícil hallar el cuerpo. Lucas González mató a su ex novia a plena luz del día y delante de decenas de testigos. Luego subió a su auto y se fue tranquilamente, con la complicidad de algunos policías para quienes trabajaba como “buchón”, por lo que es odiado por muchos delincuentes. La Justicia cuenta con las pruebas necesarias como para condenarlo. Pero no pueden atraparlo. Dicen que es peligroso. En realidad es un cobarde peligroso. Alguien que no pudo aceptar el no como respuesta y que, además de haber asesinado a sangre fría a una joven, se da el lujo de amenazar a sus familiares. Hallarlo debería ser una prioridad.








