26 Noviembre 2006 Seguir en 
Es penoso ver a nuestra ciudad literalmente invadida por basurales a cielo abierto que, como se sabe, generan un gran impacto ambiental, ya que se transforman en focos infecciosos. Un ejemplo de lo que decimos puede observarse en la calle Monteagudo al 2.400. Allí, los montículos de desperdicios malolientes son parte del paisaje. Los vecinos, con sus denuncias, intentan cambiar la situación.







