Un rebelde detrás de cámaras

Análisis por Juan Carlos Di Lullo, Redacción LA GACETA.

22 Noviembre 2006
Pocos directores de Hollywood han tenido a su disposición elencos rutilantes como los que manejó Robert Altman a lo largo de su extensa filmografía. Es que para estrellas de la talla de Meryl Streep, Glenn Close, Julianne Moore, Richard Gere, Donald Sutherland, Jack Lemmon, Sofía Loren, Maggie Smith o Michael Gambon, entre muchos otros, sumar sus nombres a la filmografía de Altman era una forma de engrandecer sus carreras. Pocos como el hombre de Kansas City fueron capaces de atinar el sentido cabal que tiene un filme coral; pocos tuvieron el talento especial para desarrollar historias paralelas sin perder el hilo conductor de la narración dramática. Y todo esto, teñido con la impronta de un revolucionario en la forma y en el contenido; desde "M*A*S*H", con una irreverencia y un desparpajo inusitados para su época puestos al servicio de un discurso visceralmente antibélico, hasta la melancólica y, al mismo tiempo, potente descripción de caracteres de "Gosford Park", Altman dio lecciones de cine en cada uno de los títulos de su carrera como director. Abordó prácticamente todos los géneros, siempre desde una mordaz e implacable perspectiva crítica. Tal vez sus filmes no consiguieron convocar a multitudes en las salas, y por eso la industria del celuloide tardó en reconocer sus innegables méritos artísticos. La Academia llegó a tiempo, para entregarle el Oscar que tanto merecía en la última ceremonia. La estatuilla sólo vino a certificar un sitial de privilegio que el talento y los logros profesionales de Altman ya le habían asegurado en la historia del cine.

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