22 Noviembre 2006 Seguir en 
LOS ANGELES/NUEVA YORK.- El director de filmes inolvidables como "M*A*S*H", "Nashville" y "Gosford Park", Robert Altman falleció ayer, a los 81 años. En las tres últimas décadas, estuvo nominado cinco veces al Oscar. Sin embargo, sólo se llevó una estatuilla a casa este año, cuando fue distinguido con el Oscar honorario. "Era uno de los cineastas que más me inspiraron", comentó el director Fernando Meirelles.
Robert Altman fue inspirador de varias generaciones de cineastas
Había sido piloto de bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial y fue considerado un rebelde en Hollywood a causa de su estilo poco ortodoxo. En los últimos 35 años, estuvo nominado cinco veces al Oscar. Sin embargo, el cineasta estadounidense Robert Altman recién levantó una estatuilla este año, cuando fue distinguido con el Oscar honorario por haber tenido "una carrera que reiteradamente ha reinventado la forma artística y ha inspirado tanto a los cineastas como al público". En su discurso de agradecimiento reconoció haber recibido en 1995 el corazón de una mujer más joven, pero que mantuvo la operación en secreto por miedo a que nunca más alguien lo contratara para dirigir una película. "Soy muy afortunado en mi carrera. Nunca tuve que dirigir una película que no haya elegido o desarrollado. Mi amor por hacer películas me permitió entrar al mundo y a la condición humana", señaló. "Estoy muy feliz. Es mejor recibir un premio por toda mi obra que sólo por alguna parte de ella", había confesado poco menos de un mes antes.
Altman, quien dirigió más de 30 películas, entre ellas "M*A*S*H", "Nashville" y "Kansas City", murió el lunes, a los 81 años, en un hospital de Los Angeles. Sus filmes recibieron numerosos premios; entre ellos, la Palma de Oro de Cannes, el León de Oro de Venecia y un Globo de Oro. El director recibió en 2002 un Oso de Oro honorario por su obra en el Festival Internacional de Cine de Berlín.
Después de la guerra, Altman intentó salir adelante como ingeniero, hombre de negocios e inventor. Entre sus ideas con menos suerte figuró una máquina para tatuar perros. En su ciudad natal, Kansas City, se ganaba la vida como cineasta documental antes de saltar a Hollywood en los años 50.
Altman dio sus primeros pasos con la serie de televisión "Alfred Hitchcock presenta", en 1957. Casi todas sus grandes películas son una declaración contra el género al que supuestamente pertenecen. En "M*A*S*H" ridiculiza todo lo que solía ser sagrado en los filmes bélicos; en "Nashville" desmontó los mitos de la industria musical estadounidense. Cuando rodó el western "McCabe&Mrs.Miller" declaró que odiaba los filmes de vaqueros. Sobre el final de "Prêt-à-porter", las modelos desfilan desnudas por la pasarela, como pálidas y hambrientas imágenes de sí mismas. En "Vidas cruzadas" ("Short Cuts"), que ganó el León de Oro en Venecia, una "playgirl" planchaba la ropa y daba de mamar a un bebé, mientras simulaba orgasmos para sus clientes por teléfono.
Con "Gosford Park", una de sus últimas obras, ganó un Globo de Oro en 2001. (DPA)
Robert Altman fue inspirador de varias generaciones de cineastas
Había sido piloto de bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial y fue considerado un rebelde en Hollywood a causa de su estilo poco ortodoxo. En los últimos 35 años, estuvo nominado cinco veces al Oscar. Sin embargo, el cineasta estadounidense Robert Altman recién levantó una estatuilla este año, cuando fue distinguido con el Oscar honorario por haber tenido "una carrera que reiteradamente ha reinventado la forma artística y ha inspirado tanto a los cineastas como al público". En su discurso de agradecimiento reconoció haber recibido en 1995 el corazón de una mujer más joven, pero que mantuvo la operación en secreto por miedo a que nunca más alguien lo contratara para dirigir una película. "Soy muy afortunado en mi carrera. Nunca tuve que dirigir una película que no haya elegido o desarrollado. Mi amor por hacer películas me permitió entrar al mundo y a la condición humana", señaló. "Estoy muy feliz. Es mejor recibir un premio por toda mi obra que sólo por alguna parte de ella", había confesado poco menos de un mes antes.
Altman, quien dirigió más de 30 películas, entre ellas "M*A*S*H", "Nashville" y "Kansas City", murió el lunes, a los 81 años, en un hospital de Los Angeles. Sus filmes recibieron numerosos premios; entre ellos, la Palma de Oro de Cannes, el León de Oro de Venecia y un Globo de Oro. El director recibió en 2002 un Oso de Oro honorario por su obra en el Festival Internacional de Cine de Berlín.
Después de la guerra, Altman intentó salir adelante como ingeniero, hombre de negocios e inventor. Entre sus ideas con menos suerte figuró una máquina para tatuar perros. En su ciudad natal, Kansas City, se ganaba la vida como cineasta documental antes de saltar a Hollywood en los años 50.
Altman dio sus primeros pasos con la serie de televisión "Alfred Hitchcock presenta", en 1957. Casi todas sus grandes películas son una declaración contra el género al que supuestamente pertenecen. En "M*A*S*H" ridiculiza todo lo que solía ser sagrado en los filmes bélicos; en "Nashville" desmontó los mitos de la industria musical estadounidense. Cuando rodó el western "McCabe&Mrs.Miller" declaró que odiaba los filmes de vaqueros. Sobre el final de "Prêt-à-porter", las modelos desfilan desnudas por la pasarela, como pálidas y hambrientas imágenes de sí mismas. En "Vidas cruzadas" ("Short Cuts"), que ganó el León de Oro en Venecia, una "playgirl" planchaba la ropa y daba de mamar a un bebé, mientras simulaba orgasmos para sus clientes por teléfono.
Con "Gosford Park", una de sus últimas obras, ganó un Globo de Oro en 2001. (DPA)
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