Ingobernables

El acuerdo de gobernabilidad pactado entre Alperovich y Juri no es respetado por los seguidores de cada uno, que siguen promoviendo candidaturas para 2007. Por Juan Manuel Asis - Redacción LA GACETA.

21 Noviembre 2006
No hablaron de tregua, no lo creyeron necesario, como si el encuentro fuera un mensaje tan claro para que sus acólitos lo entendieran. Pero no, esa tranquilidad política que quisieron imponer no es tal; la calma no es la sensación que caracteriza a las huestes peronistas. El gobernador José Alperovich y el vicegobernador Fernando Juri dialogaron a solas hace ocho días y los resultados no están a la vista, menos por el lado político, donde el enfrentamiento entre sus seguidores sigue latente, sin respetar mensajes ni códigos. Así, sigue apareciendo el merchandising jurista, que postula a su jefe para gobernador en 2007 y los candidatos a vicegobernador del alperovichismo. Pura prueba de la desconfianza. O las órdenes son otras o liberaron a sus soldados.
Aseguraron que hasta abril no se hablaría de candidaturas, pero abrieron las puertas a los rumores para profundizar el distanciamiento. Desde la propia Casa de Gobierno lanzaron a rodar el nombre del secretario de Coordinación de Municipios y Comunas, Sergio Mansilla, como posible compañero de fórmula de Alperovich en 2007, lo que tiene múltiples lecturas. Una es que el gobernador necesita un hombre leal y obediente, que no cuestione sus directivas. El hombre de Aguilares fue el primero en subirse al tren alperovichista cuando Alperovich era ministro de Economía. Es un mensaje para Juri, que no se encolumnó porque su perfil no encajó con el del número uno.
Sin embargo, hay un aspecto a contemplar: que se pretenda sacar de la línea de fuego al ministro de Salud Pública, Juan Manzur, un posible compañero de fórmula. En su contra pesa que no lo consideran un hombre enteramente enamorado de la política sino un técnico, algo que en la Cámara no jugaría a su favor. Así, Mansilla va a sufrir los embates políticos por la posibilidad de ser el número dos, pero por su lealtad a Alperovich es capaz de jugar ese rol para que las miradas no se dirijan a quien finalmente pueda ser el segundo en la fórmula, tal vez un tapado. Para eso, el PE hace encuestas de imagen sobre los fieles. El de mejor porcentaje en abril será el elegido.
Los mensajes van y vienen, como la supuesta intervención al PJ. Detrás aparecen involucrados nombres de senadores y de magistrados, y se habla de cambio de favores y de venganzas. Todo hay que verlo desde la pelea por las candidaturas que se desató hace ocho días, porque entonces se habló de gobernabilidad institucional, pero nada se dijo de la ingobernabilidad política, bolilla en la que los peronistas son maestros.
Más que envainar las espadas, comenzaron a afilarlas, porque a la pelea de abril hay que llegar preparados; no es cuestión de ir a la batalla final con el sable limpito, algunos enemigos tienen que caer antes. Y, candidato que cae, espacio nuevo que se abre. En eso no hay quién les gane a los peronistas, porque no es que sean incorregibles -como siempre se dice-, es que realmente son ingobernables.








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