El embajador de EEUU copó el escenario

Tony Wayne visitó a cinco ministros, abrió el juego a la prensa y contó, con detalles, de qué habló con cada uno de ellos. Por Hugo E. Grimaldi - Columnista de DyN.

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19 Noviembre 2006
BUENOS AIRES.- Si al Gobierno de Néstor Kirchner hay algo que le juega en contra es una tendencia muy arraigada a la irritación. "El que se calienta, pierde", dice el refrán popular, que tuvo su manifestación más clara en el cachetazo misionero. De allí, la meditación que encaró el Presidente en el sur y los pasos sucesivos que dio para distender la situación y para mostrarse de nuevo en el centro de la escena, y activo en cuestiones de calidad institucional.
Ahora, su próxima movida será apuntar contra la inseguridad, aunque estos días de reaparición inoportuna de secuestros extorsivos y de barras bravas más que activas no le dejen margen para salir al ruedo con esa bandera, la que más desea que enarbole la clase media. Desde dentro y desde fuera del Gobierno, la semana estuvo llena de ejemplos sobre ansiedades y calenturas en algunos, que generalmente se emparentan con actitudes defensivas nacidas de enredos y falta de planes, pero también se observaron pasos meditados y segura ocupación de los espacios en otros protagonistas, a partir de una permanente proactividad.
Los casos más emblemáticos de derrapes se vieron en las actitudes de Romina Picolotti (Medio Ambiente), Guillermo Moreno (Comercio Interior) y Miguel Campos (Agricultura), los tres secretarios de Estado y cumplidores de órdenes, aunque también hay que consignar como una verdadera proeza de tropiezo sucesivo con la misma piedra, el caso de los petroleros patagónicos, resuelto a las apuradas y con mucho desgaste por el Ministerio de Trabajo, cuando podía haber sido previsto por las autoridades, ya que había señales que anticipaban el conflicto.
La joven funcionaria fue a inmolarse a Washington para pedir un imposible, que el crédito de CFI a Botnia no sea aprobado, cosa que sucederá el próximo martes, cuando se vote. El único que se opondrá al futuro desembolso será el representante argentino, Félix Camarassa, quien curiosamente también representa a Uruguay, situación que será salvada con una aclaración.
El caso de Moreno es más patológico, si se lo mira desde la óptica de una vengativa distorsión de los mercados. Esta semana pretendió convertirse en el controlador de productos de la huerta y pasar sobre el clima para ponerle precios sugeridos a frutas y verduras, valores que lo único que lograron fue acotar la ganancia de los puesteros. Otro tanto hizo con una lista que les fijó precios máximos a las subastas de carne en Liniers.
Por su parte, Campos se curó en salud limitando (¿prohibiendo?) futuras exportaciones de maíz, debido a actitudes de anticipación de embarques de productores y exportadores, ligadas al precio y rumores sobre mayores retenciones. Entre la carne y el cereal, la gente del campo volvió a malquistarse con el Gobierno. Por el lado de las figuras que más se preocuparon activamente por anticiparse a la jugada estuvo el ministro Jorge Taiana, en el caso de la resignada aceptación argentina de que habrá crédito para Botnia. Así, el canciller ayudó a descomprimir la labor del enviado del rey de España en el Uruguay. Y también se lo vio a Mauricio Macri, quien le abrió las puertas a una alianza opositora, bajándose a priori de la candidatura a Presidente.

Con perfil alto
Pero quien se llevó todas las palmas de una altísima exposición fue un reciente habitante de la Argentina, Earl Anthony (Tony) Wayne (foto), quien, en menos de diez días, conmocionó por su actividad de lobby como nuevo embajador de Estados Unidos, pero también por su perfil más que alto y frontal, actividad que puso bajo la lupa toda la política comunicacional del Gobierno.
Durante la semana, Wayne visitó a cinco ministros y, con la excusa de una presentación protocolar, hizo por el periodismo argentino mucho más que las quejas que a diario se vierten sobre la cerrazón informativa de los funcionarios. Mientras los encargados de la comunicación gubernamental de cada una de las áreas, con miedo y casi de favor, apenas balbuceaban unas palabras de compromiso sobre lo bonito de los dichos del embajador sobre el despegue argentino (cosa que efectivamente hizo, como corresponde a todo buen diplomático), apenas terminadas las reuniones, la Embajada desparramó a los cuatro vientos un comunicado sobre lo hablado en cada una.
Lo que logró Wayne fue que las redacciones tomaran contacto con lo que se dijo, pero sólo a través de su versión, expuesta en primera persona y de un modo más que amable y coloquial: "Acabo de reunirme esta tarde con la ministra..." o bien "vengo de una reunión con...".
En los hechos, después de dorarle diplomáticamente la píldora, a cada ministro le dejó un mensaje, en línea con lo que la administración Bush espera para sus dos últimos años de mandato, tras la bofetada de las urnas y pese a los condicionamientos que le puede imponer de ahora en más un Congreso demócrata.
A Felisa Miceli le susurró: "un aumento del comercio con EE.UU. y la inversión en Argentina por parte de la comunidad empresaria estadounidense es una situación beneficiosa para ambos países", que bien leído podría significar "si se acercan a un TLC recibirán más inversiones". Sobre la reunión que tuvo con Aníbal Fernández, el comunicado señaló: "hemos compartido nuestra preocupación sobre evidencias que nos muestran un mayor tráfico de drogas en la región", un tema sobre el que los Estados Unidos está más que atento, ya que la Argentina ya no es más un país de paso, sino que se ha transformado en un país de consumo y, sobre todo, de elaboración.
En cambio, durante la segunda visita que le hizo al canciller Taiana, el embajador aprovechó también para pasar otros mensajes, estos dirigidos al frente externo y a Irán en particular, país que durante la semana había respondido a los pedidos de captura del fiscal Alberto Nisman, con sus propias denuncias contra este y el ex juez Juan José Galeano: "también conversamos con el ministro acerca del caso AMIA y aproveché la oportunidad para reiterarle nuestro total apoyo al sistema judicial argentino, por su tenaz búsqueda de justicia contra los perpetradores de este terrible ataque y nuestro fuerte compromiso en respaldo de la causa", señaló.
Wayne también visitó a la ministra de Defensa, Nilda Garré, y a ella le sugirió más actividad militar conjunta, algo sobre lo cual la Argentina es renuente en su territorio: "he notado la importancia del fortalecimiento de la cooperación regional y hemisférica a través de ejercicios multilaterales", dijo que le dijo.
Pero el plato más fuerte de su periplo de presentaciones protocolares estuvo por el lado del ministro de Planificación, Julio de Vido, al que no casualmente visitó primero que a ninguno, por su importancia en la toma de decisiones dentro del Gobierno, por el caudal de presupuesto que maneja y porque allí se está cocinando un tema que mucho le importa a los EE.UU., el sistema de televisión digital que adoptará la Argentina.
La TV Digital de Alta Definición permite comprimir el ancho de banda para que por allí circule, con una calidad, nitidez y fidelidad increíbles, más de una señal de TV por aire, TV Cable, datos y TV para celulares. Así, los canales comunes -dueños de una banda- podrán explotarla desde varios productos, cuyo límite será la torta publicitaria. En este aspecto, también Wayne le pasó un mensaje al ministro De Vido en el comunicado respectivo: "le dije... que pensaba que la norma desarrollada por Estados Unidos, popularmente conocida como ATSC, es la que mejor cubriría las necesidades argentinas, ya que combina la tecnología más avanzada con el mejor precio, o sea, que será más económico para el común de la gente".
El tironeo con el embajador se hizo evidente porque mientras Wayne avanzaba en promover ante la prensa su sistema, el Presidente y sus ministros miraban absortos en la Casa Rosada una presentación de la norma europea (DVB), empujada por las telefónicas de ese origen. Una fuente empresaria sugirió que tanta presencia oficial en el acto fue un modo de responder públicamente, ante el brete en que los había metido Wayne con su primereada. En tanto, la norma japonesa (ISDB-T), que hace poco adoptó Brasil debido a que, con el lobby de la poderosa cadena "O Globo" de por medio, se negoció que televisores y decodificadores se construyan allí, podría hacer una presentación similar ante el Presidente en unos días.
Los americanos también creen que la industrialización local será la llave para ganar la pulseada: "(La propuesta) incluye inversiones concretas en la producción de televisores digitales de alta definición en el país, fondos para investigadores argentinos para el desarrollo de nuevas tecnologías basadas en ATSC y la transferencia de tecnología a fabricantes nacionales", dijo Wayne.

Presión sobre Grondona
Mientras tanto, entre pasivos y activistas, un hombre sólo buscaba salvarse del incendio, sobre todo cuando comprendió que la política se le estaba colando en el fútbol. Julio Grondona temió el viernes por su sillón, porque tuvo señales evidentes de que algunos habitantes de la Casa Rosada propician su desplazamiento.
Un sospechoso y oportuno amague de huelga de algunos jugadores por afuera del gremio le dio la oportunidad de poner la pelota contra el piso para rectificarse y mostrar que sigue siendo el "padrino" que maneja los hilos. Ya anunció que el martes se volverá para atrás con la injusta medida de impedir el acceso a las canchas a los buenos, mientras los barras siguen ingresando con sus carnés en regla, algo que nunca se sabrá qué día fueron obtenidos. (DyN)











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