19 Noviembre 2006 Seguir en 
La influencia de lo visual comenzó, dentro del rock and roll, a finales de los 60. Por esos tiempos se empezaron a utilizar luces de colores en los recitales para imitar las alucinaciones visuales que producía el LSD, droga de moda en esa época. Al mismo tiempo, Los Beatles comenzaron a filmar lo que ellos denominaban “películas”, que no eran otra cosa que los primeros video clips de la historia. En EE.UU, a principios de los 70, las bandas negras de funk hacían tal despliegue visual en sus conciertos, con las más estrafalarias vestimentas, peinados, luces y ovnis o cosas así, que una hipótesis de la decadencia del género es que no podían soportar tanta carga en la producción de sus recitales.
Estas situaciones, entre muchas otras, marcan la importancia que tuvo siempre el uso de la imagen para acompañar a la música (y a los músicos, por supuesto). Con la consolidación del video clip y la aparición de MTV esta unión se hizo todavía más fuerte. Hoy los videos clips son uno de los formatos de consumo de música más importante y la lógica de esta sociedad entre música e imagen ya llegó de manera destacada a los mismos recitales.
Comenzó siendo una parte de la puesta en escena de las grandes bandas, hasta convertirse hoy en elemento indispensable en cualquier recital, por más pequeño que sea. Estamos tan acostumbrados a consumir música de esta forma, que la tendencia actual se podría explicar como que una banda no sale simplemente a tocar su música, una banda sale a interpretar su video clip en vivo.
La música tiene muchas formas de escucharse, y todas se complementan. Existe una escucha analítica, existe una escucha tangencial y existe una escucha asociada a imágenes. Cada una tiene su valor y los músicos no tenemos que ver al peso de la imagen como una amenaza a nuestro discurso musical, sino más bien como una forma de expandir nuestras posibilidades expresivas.
La música es un lenguaje muy permeable a la coexistencia con otros lenguajes o actividades. No podemos evitar escuchar (los oídos no tienen párpados, como todo el mundo sabe) y la imagen es un gran complemento.
Estas situaciones, entre muchas otras, marcan la importancia que tuvo siempre el uso de la imagen para acompañar a la música (y a los músicos, por supuesto). Con la consolidación del video clip y la aparición de MTV esta unión se hizo todavía más fuerte. Hoy los videos clips son uno de los formatos de consumo de música más importante y la lógica de esta sociedad entre música e imagen ya llegó de manera destacada a los mismos recitales.
Comenzó siendo una parte de la puesta en escena de las grandes bandas, hasta convertirse hoy en elemento indispensable en cualquier recital, por más pequeño que sea. Estamos tan acostumbrados a consumir música de esta forma, que la tendencia actual se podría explicar como que una banda no sale simplemente a tocar su música, una banda sale a interpretar su video clip en vivo.
La música tiene muchas formas de escucharse, y todas se complementan. Existe una escucha analítica, existe una escucha tangencial y existe una escucha asociada a imágenes. Cada una tiene su valor y los músicos no tenemos que ver al peso de la imagen como una amenaza a nuestro discurso musical, sino más bien como una forma de expandir nuestras posibilidades expresivas.
La música es un lenguaje muy permeable a la coexistencia con otros lenguajes o actividades. No podemos evitar escuchar (los oídos no tienen párpados, como todo el mundo sabe) y la imagen es un gran complemento.










