Entre la plaza pública y el shopping
Los acuerdos de precios frenaron las expectativas inflacionarias. Sin embargo, para 2007 hay factores que pueden alimentar el aumento sostenido de precios. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.
17 Noviembre 2006 Seguir en 
Las tradicionales fiestas de Fin de Año son sinónimo de sorpresa. Pero parece que esta vez la sorpresa se tornará conmoción si se cumplen los presagios en cuanto a la trepada de precios de los artículos más sensibles de la canasta familiar. Preparar el clericó o las ensaladas para acompañar la mesa navideña costará un 100% más que en estos días. Las subas estacionales, en frutas y en verduras, por lo general están ligadas a la alta demanda de fin de año y, particularmente, al aliento al consumo propuesto por el Gobierno con la inyección al mercado de más de $ 300 millones, con el pago de dos salarios (noviembre y diciembre) y el medio aguinaldo en un mes.
Es verdad que este año las expectativas inflacionarias están algo contenidas respecto de lo que fue el escenario de 2005 (inflación anual del 12,3%), por lo que este 2006 cerraría con un Indice de Precios al Consumidor inferior a dos dígitos. Sin embargo, también hay aumentos de precios en artículos sensibles de la canasta familiar que, al ser puntuales y escalonados (mes a mes), pasan casi inadvertidos en las mediciones oficiales.
Los acuerdos de precios fueron las herramientas a que echó mano el Gobierno nacional con el fin de frenar la escalada inflacionaria. Pero no serán eternos, ya que las compañías ligadas a la elaboración de alimentos están sintiendo el peso de los costos de producción.
En Tucumán, el rubro alimentos y bebidas tiene una incidencia del 35,5% en el nivel general de precios de la provincia. Sin embargo, atendiendo al nivel de ingresos medio de un habitante de Tucumán (poco más de $ 50 superior al valor de la canasta básica calculada en $ 751), puede decirse que el 60% del salario se destina a la alimentación.
Los acuerdos de precios locales prácticamente desaparecieron y los que quedan son de palabra y se sostienen en base a las periódicas ofertas que lanzan las grandes cadenas comerciales.
El escenario posible
En función de lo observado en el año, los técnicos de la Casa de Gobierno comienzan a descorchar la sidra para celebrar el haber mantenido a raya los precios, sin asumir el costo político de pelear con el sector privado para frenar las expectativas inflacionarias.
Sin embargo, al momento de festejar, los tucumanos recibirán un nuevo golpe en el bolsillo. Posiblemente, al concluir el año se apruebe el primero de los dos aumentos en la tarifa del servicio eléctrico que, en total, será de un 24% hasta fines de 2007.
Ese incremento no incidirá este año, sino en los primeros meses del próximo, cuando la población esté en plenas vacaciones, relajada de los habituales problemas del resto del año.
No bien termine el período estival se reavivará la discusión salarial. El escenario 2007 no se planteará ya -como sucedió en años anteriores-, con un techo salarial equivalente a la inflación acumulada, sino sobre la base del porcentaje dispuesto por el propio Gobierno nacional: el 15% de aumento incorporado en el proyecto de Presupuesto nacional 2007 para el pago a los jubilados y pensionados. Marzo será el mes del gran debate entre gremios y empresarios.
Con estas perspectivas, vale una reflexión que el director de Poliarquía Consultores, Eduardo Fidanza, le hizo a este columnista. “En las vacaciones se batirán todos los récords de consumo, fruto del aumento de la actividad. Y, cuando la gente consume, se olvida de todos los problemas, se despolitiza. Abandona el ágora (la plaza pública) y se pierde en el shopping”, señaló el sociólogo. Para tenerlo en cuenta.







