La reforma singular de Balestrini

El titular de la Cámara de Diputados puso un plazo prolongado para la concreción de la reforma política. La ofensiva para instalar a Cristina Kirchner como candidata. Por Angel Anaya - Redacción LA GACETA.

14 Noviembre 2006
BUENOS AIRES.- La primera voz oficial que ha venido a confirmar lo que LA GACETA calificó editorialmente el 4 del corriente de “Réquiem para la reforma política”, ha sido la del presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, poniéndole un plazo tan prolongado como el de una virtual utopía. “Los políticos tendremos que ponernos a discutir la reforma política profunda que el país está reclamando”. ¿Pero cuándo? Antes de avanzar con el proyecto, agregó sin rodeos, “los parlamentos provinciales deberán discutirlo a fondo”. La preocupación de Balestrini no advirtió, al parecer, que en los recientes días se retrocedió aun más con la eliminación de lo poco que en dos décadas de promesas a la ciudadanía provocó algunas transitorias expectativas. El maquillaje político oficialista impuesto por la experiencia de Misiones sigue, y seguramente lo hará por un tiempo, con su discurso contemporizador y por momentos contradictorio. Se supone que lo que quiso proponer el titular de Diputados concierne a una variedad de proyectos que reorganicen los partidos y hagan del sistema representativo un régimen confiable. Ese comentario dicho oficialmente habría sido más apropiado y creíble mediante la propuesta de una comisión especial parlamentaria, para que la confianza pública diera signos claros de recuperación.

El toque contradictorio
La necesidad imperiosa y reiterada en innumerables ocasiones durante dos décadas tuvo un toque contradictorio en el reconocimiento de Balestrini: “No podemos descartar la posibilidad de que Cristina (Kirchner) sea postulante a la Presidencia en 2007; ella nos hizo posible un triunfo muy amplio en las últimas elecciones”. La configuración del matrimonio presidencial como fórmula sui generis, que implicaría una interpretación particularísima del espíritu constitucional, arroja alguna luz del concepto del primer vocero oficial sobre la reforma política.
La estratégica referencia a la compañera vital del Presidente es interpretada, hasta el momento, en el oficialismo como un mero sondeo de opinión con el que se trata de dimensionar hasta dónde llegó el efecto Misiones en la sociedad. Efecto que el matrimonio y su reducido número de colaboradores de confianza tienen ahora mayores dificultades para medir con seguridad, después de la catastrófica tarea cumplida por las encuestadoras que sirven al Gobierno. La Jefatura del Gabinete y la secretaría general de la Presidencia han recibido, en ese sentido, severas órdenes superiores para que dichas encuestadoras expliquen los graves errores y corrijan sus programas. Por cierto que no es fácil armar rápidamente un grupo de sondeos, por lo que la campaña de Cristina Kirchner, con significativos cambios gestuales y proyectos como el de la Corte Suprema, carece por el momento de mediciones confiables. (De nuestra Sucursal)

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