El plan energético boliviano condiciona a la región
Evo Morales se sentó con las empresas petroleras de su país y selló un nuevo contrato. Del gas del país dependen la Argentina, Brasil y Chile. El precio, la falta de inversiones y la inseguridad jurídica en la nación del altiplano crispa los nervios de su
05 Noviembre 2006 Seguir en 
Estaba feliz. Se sentó, junto a sus funcionarios y a los ejecutivos de las empresas petroleras, con los globos de almacenamiento de gas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de fondo. Firmó el nuevo contrato de concesión con los empresarios y sintió que se desataba uno de los tantos nudos que enmarañan su gestión. El presidente de Bolivia, Evo Morales, definió un nuevo plan energético que, según reflejaron los medios bolivianos, es considerado el eje de su gobierno.
Motivos para festejar tenía: en primer lugar, firmó un nuevo acuerdo de venta de gas natural con la Argentina, lo que le garantiza un comprador importante y, apenas unos días después, consiguió que los enojados -y ultrajados- ejecutivos de las petroleras aceptaran firmar otro contrato de concesión. Esto, luego de que Morales ocupara sus plantas con las milicias y se apropiara de empresas que habían sido privatizadas. Con el nuevo acuerdo, Morales otorgó algo más de renta para las petroleras y se garantizó que estas inviertan el dinero necesario para explorar y explotar nuevos cotos gasíferos, algo que dejaron de hacer -y el gobierno no tenía los fondos para encararlo sólo- luego de la genial idea de Evo de apropiarse de las empresas.
Pese a la exultante posición del presidente de Bolivia, sus pares de Argentina, Brasil y Chile observan con cautela y desconfianza la posición de Morales y los conflictos que se desencadenan en el país que gobierna. Entienden, además, que lo que suceda en el país del Antiplano condiciona a la región.
El sueño de Evo
"Garantizar el abastecimiento interno mediante el potenciamiento de YPFB y convertir a Bolivia en el centro energético de Sudamérica. Esos son los dos objetivos fundamentales de la política energética de Morales. Bajo esas premisas, lo que se hizo primero es firmar el acuerdo con la Argentina, para posteriormente negociar con las petroleras. Es decir, se aseguró un mercado que en este caso es el argentino, para que las compañías accedan a firmar los acuerdos, y comiencen con las tareas de exploración y de explotación de hidrocarburos", explicó a LA GACETA Miguel Lazcano, editor de Economía del diario "La Razón" de Bolivia. Pero, el propio Lazcano advierte que las diferencias históricas que mantiene su país con Chile ponen trabas a la integración regional en materia energética."El gobierno mantiene conversaciones con Chile, pero en secreto. Si se realiza cualquier acuerdo con este país sin que nos dé una salida al mar, Bolivia volverá a arder. El pueblo no se lo permitirá", agregó el periodista boliviano.
Justamente la convulsión social que, como un fantasma, siempre asecha a Bolivia; los cambios imprevistos de Morales en la aplicación de sus políticas; la inseguridad jurídica que existe en el vecino país, y los cambios en la política de precios para los hidrocarburos son algunas de las alertas que hacen que los líderes de la región no festejen -como Morales- los nuevos acuerdos energéticos.
Motivos para festejar tenía: en primer lugar, firmó un nuevo acuerdo de venta de gas natural con la Argentina, lo que le garantiza un comprador importante y, apenas unos días después, consiguió que los enojados -y ultrajados- ejecutivos de las petroleras aceptaran firmar otro contrato de concesión. Esto, luego de que Morales ocupara sus plantas con las milicias y se apropiara de empresas que habían sido privatizadas. Con el nuevo acuerdo, Morales otorgó algo más de renta para las petroleras y se garantizó que estas inviertan el dinero necesario para explorar y explotar nuevos cotos gasíferos, algo que dejaron de hacer -y el gobierno no tenía los fondos para encararlo sólo- luego de la genial idea de Evo de apropiarse de las empresas.
Pese a la exultante posición del presidente de Bolivia, sus pares de Argentina, Brasil y Chile observan con cautela y desconfianza la posición de Morales y los conflictos que se desencadenan en el país que gobierna. Entienden, además, que lo que suceda en el país del Antiplano condiciona a la región.
El sueño de Evo
"Garantizar el abastecimiento interno mediante el potenciamiento de YPFB y convertir a Bolivia en el centro energético de Sudamérica. Esos son los dos objetivos fundamentales de la política energética de Morales. Bajo esas premisas, lo que se hizo primero es firmar el acuerdo con la Argentina, para posteriormente negociar con las petroleras. Es decir, se aseguró un mercado que en este caso es el argentino, para que las compañías accedan a firmar los acuerdos, y comiencen con las tareas de exploración y de explotación de hidrocarburos", explicó a LA GACETA Miguel Lazcano, editor de Economía del diario "La Razón" de Bolivia. Pero, el propio Lazcano advierte que las diferencias históricas que mantiene su país con Chile ponen trabas a la integración regional en materia energética."El gobierno mantiene conversaciones con Chile, pero en secreto. Si se realiza cualquier acuerdo con este país sin que nos dé una salida al mar, Bolivia volverá a arder. El pueblo no se lo permitirá", agregó el periodista boliviano.
Justamente la convulsión social que, como un fantasma, siempre asecha a Bolivia; los cambios imprevistos de Morales en la aplicación de sus políticas; la inseguridad jurídica que existe en el vecino país, y los cambios en la política de precios para los hidrocarburos son algunas de las alertas que hacen que los líderes de la región no festejen -como Morales- los nuevos acuerdos energéticos.







