Escándalo y gritos en el tribunal: el juicio a la amiga de Paulina Lebbos se postergó nuevamente
El debate oral contra Virginia Mercado por encubrimiento agravado comenzó con un fuerte cruce entre el juez Romero Lascano y los abogados defensores. Tras el rechazo de su juicio abreviado, la ausencia física de la imputada por motivos de salud desató un violento choque procesal en la sala.
Resumen para apurados
- El juicio por encubrimiento contra Virginia Mercado, amiga de Paulina Lebbos, se postergó en Tucumán tras cruzarse el juez y la defensa por la ausencia de la acusada por salud.
- Tras rechazarse un acuerdo de juicio abreviado, la inasistencia física de Mercado desató un violento cruce procesal en la sala entre el juez Romero Lascano y los defensores.
- Esta nueva postergación prolonga la impunidad y dilata el cierre de una de las causas derivadas del emblemático femicidio de Paulina Lebbos que conmociona a Tucumán.
Escuchar nota
A dos décadas del crimen de Paulina Lebbos, el proceso contra su mejor amiga por encubrimiento sumó un nuevo capítulo de tensión. Tras el rechazo de su juicio abreviado por "falta de memoria", el inicio del debate oral derivó en un estallido del juez Eduardo Romero Lascano ante el planteo de las defensas.
A veinte años exactos de aquella madrugada trágica del 26 de febrero de 2006, el nombre de Virginia Mercado volvió a resonar los tribunales locales. La que fuera la mejor amiga de Paulina , compañera en la carrera de Comunicación Social y la última persona del entorno en verla con vida al bajarse de un remise Fiat Duna, enfrentaba esta semana el inicio del debate oral y público acusada de encubrimiento agravado. Lo que debía ser el inicio formal de un juzgamiento técnico, sin embargo, mutó rápidamente en un escándalo que expone a las claras el desgaste y la crispación que arrastra la causa más emblemática de la provincia.
A principios de este año, Mercado y sus abogados defensores, Eduardo López Garcete y Elías Abi Cheble, habían intentado clausurar su frente judicial mediante un acuerdo de juicio abreviado. El pacto parecía sellado: una pena de tres años de prisión condicional a cambio de admitir llanamente su culpabilidad en las maniobras para desviar la investigación. El plan, sin embargo, chocó de frente con el rigor del juez Patricio Agustín Prado. En una resolución inusual, Prado rechazó la homologación del convenio argumentando un sinsentido lógico insalvable: Mercado firmaba la confesión del delito pero, al momento de explicar a quién había favorecido o qué información específica había falseado en sus testimonios de 2018, se escudaba en un persistente "no recuerdo". Aquella postura, que provocó los estériles ruegos de Alberto Lebbos para que la joven rompiera el presunto pacto de silencio, terminó por tumbar el beneficio procesal y la empujó directo al juicio tradicional.
Con el beneficio del abreviado pulverizado, la convocatoria a la nueva instancia oral auguraba un trámite espinoso, pero nadie previó que el estrado terminaría vacío y a los gritos. El conflicto estalló cuando el juez Romero Lascano constató la ausencia física de la imputada en la sala. A través de la pantalla y de manera virtual, sus defensores justificaron el faltazo detallando el cuadro clínico que padece la mujer, quien actualmente reside en la localidad salteña de Aguaray y cursa un cuadro de cáncer avanzado con posible metástasis. Durante los primeros veinte minutos, el tribunal escuchó el informe médico, pero la atmósfera se enrareció de golpe cuando la estrategia técnica de la defensa intentó ir un paso más allá de la mera justificación humanitaria.
El punto de quiebre se originó cuando el doctor López Garcete, conectado mediante la plataforma Zoom, comenzó a cuestionar de manera insistente la legalidad de continuar con la lectura de las actuaciones argumentando que se estaba vulnerando el derecho de su asistida al avanzar en su ausencia. Romero Lascano intentó explicar que la audiencia no implicaba un "juicio en ausencia" sino una mera instancia informativa y de control. Lejos de aplacar los ánimos, los insistentes reproches del letrado terminaron por agotar la paciencia del magistrado. Ofuscado y elevando la voz a un nivel que dejó mudos a los presentes, el juez interrumpió la alocución del defensor para recordarle, de manera tajante, que las facultades de dirección del debate seguían perteneciendo estrictamente al tribunal y no a los dictados de la defensa.
"Usted supuso que el debate no se iba a hacer y se quedó en su casa", le reclamó con dureza Romero Lascano al abogado, mientras la tensión en la sala alcanzaba su punto de máxima ebullición. Acto seguido, el presidente del tribunal lanzó un ultimátum perentorio: le otorgó un plazo estricto de media hora para que se presentara físicamente en el edificio judicial de San Miguel de Tucumán. "Presente las nulidades que se le den la gana", sentenció a los gritos el camarista antes de dar un golpe seco sobre el escritorio, levantarse de su silla y abandonar el estrado de manera intempestiva. La advertencia final quedó flotando en el aire como una amenaza concreta: si el profesional no cruzaba la puerta de la sala en el tiempo estipulado, el juicio continuaría formalmente de todas maneras, con o sin su presencia en el recinto. Finalmente sucedió algo que tampoco nadie se esperaba: López Garcete renunció a la defensa de Mercado, dejando solo a su colega Abi Cheble. Tras esto, y teniendo en cuenta la situación en general, se decidió pasar a un cuarto intermedio. El juicio en el que se deberá juzgar si Mercado realmente encubrió a los autores del crimen se realizará el 31 de julio. Allí además podría darse un vuelco más en la causa: no se descarta que la acusación cambie a falso testimonio, por lo cual el delito estaría prescripto y Mercado no podría ser condenada.
A 20 años del crimen y luego de que el único acusado, César Soto, fuera absuelto, los expedientes, las nulidades y las excusas se siguen acumulando y nadie puede responder la única pregunta que importa: ¿quién mató a Paulina?










