04 Noviembre 2006 Seguir en 
BAGDAD.- Un total de siete militares estadounidenses murieron en varios ataques en Irak, tres de ellos en Bagdad, y cuatro en la provincia occidental de Anbar, foco de la insurrección sunnita, anunció el ejército norteamericano. En la capital iraquí fallecieron tres soldados al estallar una bomba artesanal al paso del vehículo en el que transitaban. En cambio, cuatro marines del séptimo regimiento de combate cayeron durante un combate en Anbar.
Por otra parte, en las últimas 24 horas aparecieron más de 60 cadáveres en distintas zonas de bagdad, en su gran mayoría con signos de tortura y con las manos atadas. Todo indica que las caravanas de muerte continúan actuando con total impunidad, dijo un vocero del gobierno que reclama el desarme de las milicias chiítas.
La cada vez más dramática situación en el país ocupado se encuentra en el centro de la campaña electoral de Estados Unidos, a cuatro días de los comicios legislativos. El presidente George W. Bush, que se lanzó de llenó en la campaña en procura de revertir los datos de las encuestas de opinión, esgrimió la caída de la tasa de desempleo a 4,4% de la población activa en octubre para desviar la atención sobre lo que ocurre en Irak. No obstante, renovó ayer su desafío a los demócratas para que ofrezcan su plan para ganar en Irak. Bush surcará el centro del país en un último intento por contrarrestar el creciente sentimiento popular contra la guerra en Irak, que amenaza con quitarle a los republicanos el control que han ejercido en el Congreso durante dos períodos consecutivos. (AFP-DPA)
Por otra parte, en las últimas 24 horas aparecieron más de 60 cadáveres en distintas zonas de bagdad, en su gran mayoría con signos de tortura y con las manos atadas. Todo indica que las caravanas de muerte continúan actuando con total impunidad, dijo un vocero del gobierno que reclama el desarme de las milicias chiítas.
La cada vez más dramática situación en el país ocupado se encuentra en el centro de la campaña electoral de Estados Unidos, a cuatro días de los comicios legislativos. El presidente George W. Bush, que se lanzó de llenó en la campaña en procura de revertir los datos de las encuestas de opinión, esgrimió la caída de la tasa de desempleo a 4,4% de la población activa en octubre para desviar la atención sobre lo que ocurre en Irak. No obstante, renovó ayer su desafío a los demócratas para que ofrezcan su plan para ganar en Irak. Bush surcará el centro del país en un último intento por contrarrestar el creciente sentimiento popular contra la guerra en Irak, que amenaza con quitarle a los republicanos el control que han ejercido en el Congreso durante dos períodos consecutivos. (AFP-DPA)







