Oaxaca volvió a quedar cubierta por barricadas

Los manifestantes resisten la acción policial. El máximo tribunal del país rechazó un planteo del gobernador dirigido en contra del Parlamento, que pide su renuncia.

04 Noviembre 2006
OAXACA.- La ciudad mexicana de Oaxaca, donde activistas de izquierda exigen la renuncia del gobernador, amaneció ayer nuevamente con barricadas alrededor de la universidad, un día después de una batalla campal entre la policía antimotines y manifestantes. La ciudad estaba en calma, aunque los activistas esperaban la llegada de la policía a las cercanías de la universidad y un grupo pequeño de ellos marchaba alrededor del Zócalo, la principal plaza, parándose por momentos y gritando frente a los cientos de agentes federales.
El conflicto, que ha provocado alrededor de quince muertos -entre ellos un camarógrafo estadounidense-, estalló en mayo cuando maestros que solicitaban mejoras salariales apoyados por el grupo radical de izquierda Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) iniciaron paros y plantones  ahuyentando a los turistas.

Ruiz no se va
La crisis ha derivado en la exigencia del retiro del gobernador, Ulises Ruiz, acusado de abusos de autoridad, de corrupción y de reprimir a la disidencia. Sin embargo, Ruiz ha advertido que no renunciará. El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de Oaxaca, capital del estado del mismo nombre con mayoría de población indígena y uno de los más pobres del país. “Ya estamos aquí otra vez, ya volvimos a levantar nuestras barricadas para estar preparados”, dijo Alberto, un militante de APPO de unos 20 años que no quiso dar su nombre.
A su alrededor, cerca de la universidad que se ha convertido en bastión de los manifestantes, podían verse carros de supermercado llenos de piedras y cajas con cócteles molotov. También se veían los restos de la batalla de la víspera en la forma de vidrios, clavos en el suelo y los restos calcinados de autobuses y camiones.
Mientras, la Suprema Corte de Justicia rechazó por improcedente una controversia constitucional interpuesta por el gobernador en contra de un exhorto legislativo que le pedía renunciar al cargo. El ministro Sergio Valls desechó dar entrada al trámite por considerarlo improcedente. (Reuter-Télam)




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