27 Octubre 2006 Seguir en 
SPIN BOLDAK, Afganistán.- Los talibanes acusaron hoy a las fuerzas de la OTAN de genocidio tras conocerse nuevas muertes de civiles en medio de enfrentamientos en el país, y dijeron que aumentarán su ya creciente número de atentados suicidas.
El comandante militar del radical grupo islamista, el mulá Dadullah, también negó las acusaciones de la OTAN de que utilizan a la población como escudos humanos en los combates contra las fuerzas extranjeras.
La advertencia se produjo mientras una autoridad provincial informaba de la muerte de al menos 14 civiles el viernes en una explosión en la escarpada provincia de Uruzgan, en el sur del país.
"Queremos informar a las fuerzas extranjeras y sus esclavos que su derrota es inevitable en Afganistán", dijo Dadullah por teléfono satelital desde un emplazamiento secreto.
"Los mujahidines talibanes están dispuestos a luchar hasta la muerte, y en los próximos días aumentarán sus actividades y atentados suicidas hasta tal punto que las fuerzas infieles no tendrán oportunidad de descansar", señaló el líder.
"Los talibanes no permitirán a los asesinos de mujeres y niños afganos descansar en paz, y continuarán atacándolos", manifestó con énfasis.
Testigos y autoridades dicen que unos ataques aéreos de la OTAN en la provincia de Kandahar, donde empezaron los talibanes y siguen teniendo fuerza, mataron al menos a 50 civiles esta semana en una zona en que la Organización había dicho que había despejado de insurgentes tras una ofensiva el mes pasado.
El Ministerio de Defensa, la OTAN y un equipo de ancianos de la zona nombrado por el presidente Hamid Karzai están investigando la información.
Este ha sido el año más violento en Afganistán desde que el gobierno islamista talibán fue derrocado tras la invasión liderada por Estados Unidos en noviembre de 2001.
Más de 3.000 personas han fallecido, la mayoría de ellos milicianos, pero la cifra también incluye a muchos civiles y a más de 150 soldados extranjeros. (REUTERS)
El comandante militar del radical grupo islamista, el mulá Dadullah, también negó las acusaciones de la OTAN de que utilizan a la población como escudos humanos en los combates contra las fuerzas extranjeras.
La advertencia se produjo mientras una autoridad provincial informaba de la muerte de al menos 14 civiles el viernes en una explosión en la escarpada provincia de Uruzgan, en el sur del país.
"Queremos informar a las fuerzas extranjeras y sus esclavos que su derrota es inevitable en Afganistán", dijo Dadullah por teléfono satelital desde un emplazamiento secreto.
"Los mujahidines talibanes están dispuestos a luchar hasta la muerte, y en los próximos días aumentarán sus actividades y atentados suicidas hasta tal punto que las fuerzas infieles no tendrán oportunidad de descansar", señaló el líder.
"Los talibanes no permitirán a los asesinos de mujeres y niños afganos descansar en paz, y continuarán atacándolos", manifestó con énfasis.
Testigos y autoridades dicen que unos ataques aéreos de la OTAN en la provincia de Kandahar, donde empezaron los talibanes y siguen teniendo fuerza, mataron al menos a 50 civiles esta semana en una zona en que la Organización había dicho que había despejado de insurgentes tras una ofensiva el mes pasado.
El Ministerio de Defensa, la OTAN y un equipo de ancianos de la zona nombrado por el presidente Hamid Karzai están investigando la información.
Este ha sido el año más violento en Afganistán desde que el gobierno islamista talibán fue derrocado tras la invasión liderada por Estados Unidos en noviembre de 2001.
Más de 3.000 personas han fallecido, la mayoría de ellos milicianos, pero la cifra también incluye a muchos civiles y a más de 150 soldados extranjeros. (REUTERS)







