La guerra de las damas
Por Carlos Abrehu, Secretario General de Redacción. Se aceleró la pelea política en el oficialismo. Una mujer podría ser postulante a vicegobernadora.
15 Octubre 2006 Seguir en 
Octubre es un mes con significación especial para la memoria histórica del peronismo. A la celebración del emblemático Día de la Lealtad -el martes- se adicionará, dentro de dos semanas el tercer aniversario de la asunción del binomio José Alperovich-Fernando Juri. Sin embargo, la armonía no prevalece en la fuerza que predomina en la provincia desde 1999. La relación entre el gobernador y el vicegobernador no es buena, pero nadie juega un denario por la hipótesis de quiebre inmediato. A casi un año de la expiración del mandato de esos políticos, abundan los fuegos de artificio. La tensión creció en intensidad tras la derrota alperovichista en el tratamiento del régimen de la basura. El decreto de necesidad y urgencia (DNU) naufragó estrepitosamente y agudizó las diferencias en la cumbre de los poderes políticos. Se cruzaron mensajes bélicos entre ambas fracciones del oficialismo gobernante. El legislador alperovichista José Alberto Cúneo Vergés salió a reclamar elecciones internas para designar los candidatos a legisladores y abogó por la postulación de Beatriz Rojkés de Alperovich para una banca provincial. La estocada dio en el corazón de Fernando Juri Debo, quien preside la comisión soñada por el ex ministro mirandista: la estratégica comisión de Hacienda y Presupuesto. El propio vicegobernador insinuó que su esposa, Estrella Acosta, podría liderar una lista de aspirantes a legisladores. Siempre habrá quienes les pidan a ellas que se incorporen a las luchas electorales en 2007. La guerra de las damas es una posibilidad. El plan expansivo del alperovichismo no se limita a las palabras. Por donde va, el gobernador da espaldarazos a legisladores, intendentes y comisionados rurales que le son leales. Cada acto acto de gobierno es un ajuste en la maquinaria política adicta. Alberto Olea (Monteros), Manuel Dip (Lules) y el discutido José Orellana (Famaillá) son tres intendentes a quienes Alperovich avaló explícitamente en lo que, se supone, es la carrera hacia la reelección en 2007. El gobernador ha estado en campaña electoral a lo largo de 2006, porque cada inauguración de obras le sirvió para desplegar discursos, donde atacó a sus contendientes con agresividad variable. La oposición no existe en algunos casos, y en otros es una máquina de obstrucción. Es una curiosa manera de enfocar el disenso en la vida democrática. La línea estratégica es invariable: la reelección en 2007. No puede haber error de cálculo en el logro del objetivo perseguido con tenacidad desde el momento que juró, el 29 de octubre de 2003. La aproximación al kirchnerismo y la reforma constitucional son dos piezas complementarias del mismo esquema político.¿Ministra en carrera?
La crispación sobreviene en el oficialismo cuando la atención se focaliza en la identidad del vicegobernador. Tanto Alperovich cuanto Juri han repetido hasta el cansancio que se mantendrá la fórmula de octubre de 2003. Existen indicios contradictorios acerca de que esto vaya a ocurrir. La vicegobernación es una herramienta clave para que la gobernabilidad no se despeñe, con actitudes indómitas. Además, según la lógica alperovichista, debe ser alguien flexible, leal y sin pretensiones de independencia política. Fernando Juri no encaja dentro de ese perfil ideal, conforme con la experiencia de estos tres años de gestión administrativa.
El ministro Juan Luis Manzur, Osvaldo Jaldo y el intendente Domingo Amaya eran nombres citados con frecuencia. En ciertos conciliábulos áulicos se daba de baja a Jaldo y a Amaya. El primero encabezaría la lista oficialista de legisladores por la sección electoral del Este y Amaya prefiere ser electo por el voto popular en la capital. Ahora es intendente por el voto de los concejales, a raíz del procesamiento y prisión de Antonio Bussi, por la desaparición del ex senador Guillermo Vargas Aignasse.
Manzur cumple los requisitos de político discreto y disciplinado, aunque le salió una competidora. Dicen que también estaría en carrera la ministra de Educación, Susana Montaldo, que se ha caracterizado por no contradecir las líneas directrices de la Casa de Gobierno. La adaptabilidad al estilo centralista de Alperovich en la conducción del Estado es un valor de primer orden.
La disyuntiva de hierro
Quienes frecuentan a Juri, entienden que este debe definir su rumbo con claridad. Están los que creen que el vicegobernador difícilmente vaya a romper con Alperovich porque existe una comunidad de intereses políticos. Desde esta perspectiva, Juri tendría más para perder que para ganar en una eventual contienda interna. No admiten una temporaria suspensión de las hostilidades contra la Casa de Gobierno. Sugieren, en consecuencia, que la necesidad de no trabar la acción gubernamental termine en una capitulación sin condiciones ante Alperovich.
Esa visión pesimista no es compartida por otros juristas, que aducen comprender el manejo de los tiempos por su referente. Aceptaron la postergación de algunas maniobras políticas hasta que el vicegobernador retorne de Buenos Aires, luego del 17 de octubre. En privado Juri les advirtió que no quiere que se peguen afiches de tinte proselitista en su ausencia, que puedan encrespar los ánimos en la Casa de Gobierno. Las imágenes de él, de Amado Juri y del ex presidente Perón, profusamente signadas con la palabra lealtad, en afiches del PJ, desnudan parte de los planes del vicegobernador.
La ofensiva del alperovichismo no pasó inadvertida para los juristas que vislumbran la confrontación como salida al problema interno del peronismo. Ven que la elección interna cerrada es la que les convendría para competir con los alperovichistas por las distintas categorías electivas. Los partidarios de la Casa de Gobierno intuyen que ese sistema los favorecería en razón de ser los timoneles del aparato estatal. Legisladores, intendentes, concejales y comisionados comunales se volcarían generosamente a la liza para vencer a los disidentes. En definitiva, la Constitución se reformó para que tuvieran la chance de la reelección. De manera opuesta razonan los juristas. Opinan que el enjambre de funcionarios que regentea espacios de poder en distintos ámbitos del Estado provincial está sufriendo un marcado desgaste y concentra el descontento de los peronistas alejados de la función pública. Se velan las armas en el territorio provincial.
Sin diálogo anunciado y convenido por las partes, Alperovich y Juri celebrarán el "Día de la Lealtad", en escenarios alejados entre sí. El primero prepara una demostración de fuerzas en Graneros, junto con todos sus aliados del interior. El vicegobernador se sujetó más al ritual peronista tradicional y, ejerciendo su condición de presidente del PJ, se sumará al cortejo cegetista que honrará al fundador del movimiento. Los diálogos entre Alperovich y Juri se realizan cada tiempo, pero no se disipan las sospechas mutuas. Una etapa de bonanza financiera y tranquilidad social rodea a ese conflicto político. En tiempos de inestabilidad socioeconómica, las peleas del gobernador y del vicegobernador hubieran terminado mal.







