Tres posibles lecturas para entender a qué vino Kunkel a la provincia

El diputado jamás explicó por qué, pese a su rol de acusador, prácticamente no participó de las audiencias de debate vinculadas al proceso de destitución contra el juez Terán. Por Federico Abel - Redacción LA GAC

11 Octubre 2006
A apenas a una semana de que el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación decida si destituirá o si repondrá en el cargo al juez federal Felipe Terán, la presencia del diputado nacional Carlos Kunkel en Tucumán hubiera sido un hecho estrictamente político, sin ninguna relevancia ni conexión con lo anterior, de no haber sido porque el legislador, al menos nominalmente, impulsó la acusación contra el magistrado. Entonces, aun cuando el motivo del viaje haya estado marcado principalmente por la expectativa que entre la dirigencia peronista genera su sola proximidad al presidente Néstor Kirchner, sería un pecado -y hasta una ingenuidad- no arriesgar otras lecturas.
Tres hechos, por lo menos, abonan la necesidad de otras interpretaciones. En primer lugar, la necesidad de Kunkel de enmendar su inexplicable ausencia durante las audiencias en las que declararon los 17 testigos que habían sido citados para testimoniar en el proceso de remoción contra Terán. A muchos los desubicó que quien rápidamente y con tanta determinación había instruido el sumario contra el juez en el Consejo de la Magistratura (CM), cuando llegó la hora de sostener la acusación ante el Jurado de Enjuiciamiento, en vez de haberse comportado como un empecinado fiscal, desapareció acuciado por una aturdida agenda política. Tanto es así que el propio consejero Beinusz Szmukler -otro que coincidentemente vendrá mañana a Tucumán-, el que destapó el escándalo que hoy agobia a la Justicia Federal, tuvo que salir a defender a Kunkel en alguna radio de esta provincia, aunque ante la comisión de Acusación del CM elogió calurosamente el desempeño de quien debió hacer de acusador -improvisado y de facto-, el cordobés Luis Pereira Duarte. Al propio Kunkel, apenas llegó a esta capital, se le oyó decir en confianza que le molestaba que los tucumanos pensaran suspicazmente de él.
En segundo lugar, el título de la conferencia que pronunció el lunes a la noche en la Facultad de Derecho de la UNT: “La Justicia en la Argentina, hoy”. Los organizadores -entre ellos, el interminable José Vitar, que conoce a Kunkel desde los años 70-, con picardía, seguramente, conjeturaban que semejante anuncio en una provincia con un juez federal al borde de la destitución (Terán) y otros dos (Jorge Parache y Carlos Jiménez Montilla) con sumarios abiertos en la comisión de Acusación del CM -que integra el propio Kunkel- iba a funcionar como un eficaz señuelo. Y así fue. Dos camaristas federales y uno provincial estuvieron a metros del disertante, y los sorprendió que la charla, lejos del rigor jurídico, tuviera calor -y color- peronista. No obstante, en tres ocasiones, Kunkel advirtió que, en el afán de que haya un cambio en la Justicia nacional, el último criterio del CM es el de aceptarles la renuncia a los jueces bajos sumario, incluso hasta minutos antes de que el pleno del órgano tenga que resolver si, a pedido de la comisión de Acusación, los suspende y pide al Jurado que los someta a un proceso de remoción. O sea.

Mensaje cifrado

El tercer hecho es que durante los diálogos con la prensa, a juzgar por lo publicado, en forma directa o elíptica, habló principalmente de la situación de Terán y de Parache, y no, por ejemplo, acerca de si tiene más afinidad con el gobernador José Alperovich o con el intendente Domingo Amaya, cuya gente -principalmente el secretario de Gobierno, Germán Alfaro- hizo de guía de turismo político suyo las dos veces que vino a Tucumán este año.
Con la suerte de Terán prácticamente echada, incluso en la órbita penal (ostenta el raro récord de ser un juez imputado dos veces de haber participado en una tentativa de defraudación contra el Estado), quien debería prestar atención a los mensajes cifrados de Kunkel es Parache. A este, precisamente, lo esperan el jueves 19, en el CM, para que amplíe su descargo, también por presuntas irregularidades en causas vinculadas a títulos públicos, como Terán aunque, a diferencia de este, todavía no lo citaron en ningún expediente penal (los suyos aún siguen en actuación preliminar). Kunkel ya le aclaró que no lo conmueve que tardíamente haya dispuesto el traslado de Antonio Bussi a una cárcel común, pese a que antes había permitido que el militar retirado gozara de un cómodo arresto domiciliario en el barrio norte porteño y en un soberbio country bonaerense. En definitiva, la presencia de Kunkel fue, en sí misma, un mensaje.




Tamaño texto
Comentarios