Cimbronazos del recambio de gestión en la UNT

A cinco meses de la asunción de Juan Cerisola, el rector toma distancia de su antecesor, en una universidad no ajena a las fricciones entre la UCR y el alperovichismo. Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.

10 Octubre 2006
A cinco meses de iniciada la gestión de Juan Cerisola y de María Luisa Rossi al frente del rectorado de la UNT, ya hay señales de lo que se preanunciaba: el ex decano de Ciencias Económicas quiere marcar diferencias respecto de la gestión de su antecesor, Mario Marigliano.
Si bien Cerisola arrancó con el apoyo de parte del equipo de Marigliano -que, por otra parte, quedó en puestos políticos estratégicos- movidas institucionales recientes indican cambios. El recambio de autoridades en la Escuela de Cine -una “niña mimada” de Marigliano- es un dato importante. El hasta ahora director, Eduardo Sahar, fue trasladado a otra área, y en su lugar asumió un licenciado en Comunicación con orientación televisiva, Juan Carlos Veiga (h).
No sólo en la Escuela de Cine hay movimientos; también los hubo en el Virla, en Ediciones del Rectorado y en el museo de la UNT, por citar algunos espacios visibles de la institución. Por el momento, a esos cambios -cuyos efectos se verán con el tiempo- hay que verlos como una demarcación de territorio para alguien que, como Cerisola, quiere quitarse el mote de continuista con el que llegó al Rectorado.
Al margen de esos cimbronazos, los desafíos que encara la actual gestión son de índole financiera y académica. El presupuesto que le asignó la Nación a la UNT para 2007 es de $ 236 millones, lejos de los $ 430 millones que está pidiendo la casa de estudios tucumana para garantizar un colchón destinado a gastos de mantenimiento. La UNT gasta el 90% de sus fondos en sueldos, y aunque se le adjudicó un incremento de casi dos millones de pesos para gastos de funcionamiento, ese monto todavía no ha ingresado a las arcas de la Universidad. La propuesta de aumento del Gobierno nacional no toca las partidas destinadas a Ciencia y Técnica ($ 3.2 millón) ni a las carreras relacionadas con la salud ($400.000).
La semana pasada, el secretario general de la UNT, José Hugo Saab, se reunió en Buenos Aires con diputados que discuten el Presupuesto 2007. Allí se encontró con algunas otras víctimas del ahogo financiero, como la Universidad Nacional de La Plata, que si bien en 2007 se beneficiará con un aumento considerable, también gasta casi todo su presupuesto en sueldos, incluso a pesar de que en su cuadro de egresados figura la senadora Cristina Fernández de Kirchner. La conducción de la UNLP es radical y hoy, más que nunca, el destino de las universidades nacionales está atado a la Nación. Sucede que esta es una oportunidad única para que el kirchnerismo intente obtener el manejo de los pocos bastiones que le quedan al radicalismo “no concertacionista”. En Tucumán, es conocido, Cerisola hizo buenas migas con el gobernador, José Alperovich; sólo el rector sabe si lo une al mandatario un ideario común o si se trata de un encuentro de intereses de coyuntura. A nadie escapa que el clima político en el país está enrarecido ni que las divisiones que se marcan en el orden nacional tienen su correlato en la provincia.
En Tucumán también hay radicales que saltaron el cerco. Pero entre los que se resisten al salto y se mantienen críticos al oficialismo está el legislador José Cano, un hombre que le plantea un intríngulis a parte del equipo de Cerisola, que se proclama (en serio o en broma) “alperovichista”.
2007 es año electoral, y es de prever que tanto Marigliano como Cano (y otros) querrán aprovechar su armado político en la UNT para disputar cargos electivos, en un escenario reñido tras la desaparición de la ley de lemas. Habrá que esperar a 2007 para saber quién capitalizará los votos de la UNT, donde Marigliano mandó durante dos gestiones, que sumaron ocho años.



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