La escuela debe enseñar a pensar y a crear

10 Octubre 2006
La creatividad es una facultad inherente al hombre; es tal vez la forma más libre de expresarse uno mismo. La capacidad de tener inventiva, de generar sensaciones personales y experiencias, puede reflejar y consolidar la salud emocional de los niños. La inventiva es la aptitud para desarrollar estrategias nuevas que permitan resultados exitosos. Una sociedad creativa es una sociedad que puede vivir mejor, se suele afirmar.
En nuestro suplemento de Actualidad del 8/10, varios especialistas e intelectuales han expuesto reflexiones interesantes, que deberían ser tenidas en cuenta por quienes conducen los destinos de la educación. Se ha planteado, por ejemplo, la necesidad de que esta aptitud sea desarrollada desde los niveles iniciales de la escuela. Un doctor en Filosofía ha precisado que si esas condiciones de efectividad no se estimulan en una interacción con el mundo, no se desarrollan en el niño. De tal modo que la educación juega un rol importantísimo. Si esta no es estimulante, si lo que se pide al niño es repetir y no pensar, lo que puede ser creativo se pierde para siempre. Cuando solamente hay repetición, los chicos no tienen respuestas creativas sino reflejos esperables. El intelectual afirma que en la vida de los adultos pasa lo mismo. El hombre tiene que fabricarse un proyecto, y eso exige creatividad para aprovechar en su beneficio las condiciones del medio y sus propias capacidades personales. La escuela adiestra en respuestas mecánicas que vuelven como en un sistema de reflejos sin inventiva.
La ministra provincial de Educación afirma que la mejor forma de incentivar la creatividad es con un docente creativo y hace hincapié en la necesidad de brindar una formación docente en la que el educador sienta satisfacción a partir de lo que hace. La funcionaria señaló que el docente, si bien tiene una planificación en el aula, debe ser capaz de flexibilizarla para poder responder en forma creativa a la demanda que se le presenta cada día. “Para ser creativo, un educador debe, en primer lugar, estar seguro de los contenidos, luego tener solvencia intelectual y la flexibilidad ideológica necesaria para poder utilizar distintas herramientas pedagógicas y distintos lenguajes. Hay chicos que aprenden más dibujando y otros que están muy entrenados con la imagen. El docente debe aprender a descubrir qué modos de aprender puede utilizar en cada caso”, manifestó. En nuestra misma edición dominical, una doctora en Psicoanálisis que integra el  Observatorio de Violencia  Escolar del Ministerio de Educación de la Nación, criticó el sistema educativo. La especialista afirmó que lo que se plantea hoy como problema de aprendizaje de los chicos es cómo se va a instrumentar la forma de construcción de conocimientos. En su opinión, en las clases se transmite información, pero no formación de pensamiento, y aseguró que la información que se les brinda tiende a ser obsoleta por muchos años. Se está debatiendo en el país una nueva ley federal de educación. Si el propósito genuino es diseñar una norma que no sea una mera experiencia piloto, el debate debería contemplar no sólo los ciclos, los contenidos y la obligatoriedad, sino también avanzar en el desarrollo de la creatividad, comenzando por la capacitación de los docentes, que son los formadores de futuro. Un educador que no disponga de las herramientas pedagógicas, difícilmente podrá estimular la creatividad en sus alumnos . Del mismo modo, debería avanzarse en la idea de que la escuela debe enseñar a pensar y, en consecuencia, abandonar los tradicionales métodos memoristas. Si forjamos ciudadanos creativos y pensantes, seguramente tendremos una sociedad mejor.


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