El tiempo de la decisión

Por Carlos Abrehu, Secretario General de Redacción. Juri se desplaza como gobernador cada vez que Alperovich se ausenta del país.

01 Octubre 2006
La Argentina está embarcada en una experiencia electoral. La principal causa eficiente de eso es el presidente Néstor Kirchner, quien dice que es tiempo de administrar y no de discursear. Sin embargo, con cada acto de gobierno suma opositores que se subordinan bajo la envolvente carpa de la Concertación K, o bien divide a las filas adversarias, como sucede con el aval encubierto a la candidatura presidencial del neuquino Jorge Sobisch. La derecha política del país está segura de que la Casa Rosada instiga al gobernador de esa provincia austral a profundizar la discordia, en perjuicio del macrismo y de Ricardo López Murphy. Es poco creíble la prédica presidencial, si se la compara con su injerencia abierta en la elección de convencionales constituyentes de Misiones, en favor del gobernador Carlos Rovira. No vaciló allí en confrontar con el obispo Joaquín Piña. Ayer ahondó la brecha con sectores eclesiásticos cuando en Santa Cruz recomendó a algunos sacerdotes que se echaran agua bendita. Esa vocación intervencionista en los pleitos provinciales emergió en Formosa, cuando apoyó a Gildo Insfrán en la búsqueda de su tercera reelección. Desembarcó en ese territorio a pocos días de haber jurado como Presidente, en mayo de 2003. Pagaba la deuda que tenía con Insfrán, asistiendo a la continuidad de los amigos. Al mismo tiempo, empezaba a edificar su poder propio en la República. Y Formosa quedó como uno de los modelos de reelección indefinida de gobernador,
El visto bueno que dio a la ola reformista de las Constituciones provinciales -de la que sacó excelente provecho José Alperovich en Tucumán - preparó el terreno para la movida que anima ahora el santacruceño. La reforma de la Constitución nacional está en lista de espera y Kirchner sueña con gobernar seis años más. La década kirchnerista aún es una especulación política, que necesita de un sólido espaldarazo en las urnas en 2007, para avanzar sobre las reglas institucionales vigentes. El tanteo se hizo y la sociedad ya está notificada del proyecto kirchnerista. Cada actor político puede presumir entonces lo que estará en danza en los comicios del año próximo. La sorpresa se anticipó varios meses, al calor de los números positivos de la economía y de la dispersión opositora. El zarandeo de la Constitución nacional abre el camino a aventuras peligrosas y a empresas de tinte hegemónico.

El debate anticipado
Octubre signa el inicio del último trimestre de 2006. La última semana de setiembre halló a Alperovich en Italia y al vicegobernador Fernando Juri en la Casa de Gobierno. Durante este período, el sucesor transitorio del gobernador hizo todo lo posible para que se notara su presencia, con acciones directas y con propuestas de sello propio -como el régimen de promoción industrial-. Se movió en soledad en Casa de Gobierno: sólo tres ministros permanecieron toda la semana en Tucumán. La desconfianza y el vacío marcharon del brazo en estos últimos días por los círculos áulicos.
Las acciones indirectas inquietaron más. A Cerdeña -donde estaba el gobernador- llegaron los ecos de los comentarios que agitaron a los alperovichistas cuando leyeron las consignas "Sí con Juri", estampadas en afiches con la sigla PJ. Juri puso la mejor cara de inocente que imaginó para despegarse del episodio. No le creyeron en las filas oficialistas. Traducido en idioma peronista, los carteles sugerían implícitamente"Juri gobernador". Los más devotos alperovichistas entendieron también eso.
Ahora bien, no todo lo que reluce es oro. ¿Juri aceptará ser el vicegobernador de Alperovich por otro período? ¿El peso de la historia podrá más que la comodidad y la reticencia a la lucha política?¿Querrá imitar a los ex gobernadores Fernando Riera -su tío- y Amado Juri? Estas preguntas rondan incansablemente por las mentes de los peronistas refractarios a la Casa de Gobierno.
Los desplazamientos del vicegobernador dan argumentos para una y otra posición. Los contactos con dirigentes en la capital y en el interior, como las maniobras publicitarias, pueden servir para negociar desde una posición de fuerza con Alperovich, o para chocar con este. El almanaque, con todo, corre inexorablemente. Así entran en escena las diferentes urgencias de cada jerarca del poder. Alperovich prefiere estirar las definiciones hasta 2007 y lo más tarde posible. El jurismo pretendería que todo esté resuelto antes de la conclusión de 2006, lo que incluiría las bancas legislativas y la composición de la fórmula gubernativa. En derredor del vicegobernador conocen que Alperovich está dispuesto a hegemonizar el aparato tradicional del peronismo. Tampoco ignora que al senador Julio Miranda no le disgustaría ser el interventor del distrito Tucumán del PJ, lo que implicaría el descabezamiento de Juri.
Alperovich está al tanto del deseo del ex gobernador Miranda, quien cree que llegó la hora de ajustar cuentas con Juri. Está de por medio la idea de que hubo un maltrato luego de la transferencia del mando en octubre de 2003. La imagen de tres sillas en la cumbre del poder se derrumbó estrepitosamente, y Miranda lo sintió en forma tremenda.

Controversia abierta
La primera inejecución de una cláusula constitucional está cerca de concretarse. La ley electoral no se sancionará el miércoles como disponía la Carta Magna de 2006. Una sorda puja entre alperovichistas y juristas se había desatado respecto de la conveniencia de imponer la norma a rajatabla. El manejo de la cuestión recayó en tres alperovichistas: Rodolfo Ocaranza, Sisto Terán y Antonio Raed. La intención de establecer elecciones abiertas internas obligatorias aun a los partidos que hayan acordado listas únicas, podrían derivar en demandas judiciales. A la Constitución de 2006 sancionada por alperovichistas y juristas, con el aporte de Participación Cívica, no le faltan, en verdad, planteos que esterilizan sus artículos más polémicos. Los partidos minoritarios se quejan de que les crea una situación de desigualdad de hecho bajo la apariencia de la igualdad de trato. Las organizaciones ligadas al poder pueden celebrar elecciones primarias abiertas sin problemas de recursos. Curiosamente, en el orden nacional, un diputado duhaldista converso al kirchnerismo, Jorge Landau, propugna suspender por ley ese régimen para la designación de la fórmula presidencial en 2007. Toda una contradicción con lo que se cocina en Tucumán. El freno que se puso a la ley electoral dará lugar a una discusión más abierta entre los diferentes actores de la contienda política. La representación más plural en la Legislatura comporta la expectativa de un mejor control del andar del Poder Ejecutivo. La Junta Electoral Provincial, en su nuevo diseño, si bien opera todavía sin trabas, podría caer por efectos de un fallo judicial adverso. Su inconstitucionalidad fue alegada ante la Justicia. La morosidad con que se tramitan las causas en el mundo judicial pareciera que baña de realismo algunos operadores del Gobierno. Se conformarían con que el martillo judicial deje en pie la reelección del gobernador y de otros funcionarios. La apuesta máxima es que se rechacen todos los reclamos. No parece posible.

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