De los obesos felices a los violentos sin drogas

Los escándalos con los menores alojados en el instituto Roca muestran los vaivenes de los funcionarios y de la Justicia para tratar a estos chicos. Informes sin respuesta. Por Roberto Delgado - Prosecretario d

30 Septiembre 2006
Las autoridades minimizan los motines en el instituto de Menores Roca. Los padres de los internos se quejan. Los jueces tratan de hacer frente a la violencia desatada por cualquier motivo en la institución. Varios fiscales investigan distintos casos vinculados al Roca. “No pasa nada. Lo digo con total convencimiento”, dijo la secretaria de Políticas Sociales, Beatriz Mirkin. Lo único concreto en toda esta confusión es que un chico de 17 años falleció hace un mes.
El final del conflictivo joven volvió a desatar las inquietudes que eran noticia corriente hace un año, cuando asumió la dirección de esa institución la psiquiatra Susana Viale y comenzó el polémico tratamiento de los menores alojados a base de psicofármacos. La médica recibió entonces el apoyo de la Sociedad de Psiquiatría de Tucumán, lo cual era curioso ya que se trataba, al parecer, de un tratamiento experimental en el que se habría usado a los chicos como conejillos de Indias. Ello derivó en una investigación, que pidió hace un año la jueza de Menores Nora Wexler; pero la pesquisa aún no ha avanzado debido a que el fiscal Alejandro Noguera la pasó a la Justicia federal por tratarse supuestamente de estupefacientes. La Justicia Federal la rechazó. En consecuencia, todavía no se avanzó un ápice. Noguera pidió que intervenga un perito y la Corte nombró a un psiquiatra que integra la asociación que hace un año avaló el procedimiento de Viale. También el Siprosa -órgano evidentemente oficialista- legalizó el tratamiento.
Mientras esta investigación no muestra avances, hace 15 días renunció Viale, por razones personales -según se dijo- pero bajo severos cuestionamientos por el tratamiento dado a los menores. Drogados, los chicos habían estado tranquilos pero, según las denuncias, a causa de los medicamentos sufrían problemas de obesidad. La muerte del muchacho detenido desató otras cuestiones. La defensora de la familia del menor fallecido, Aurora Díaz Argañaraz, afirmó que el chico había entrado varias veces a la institución pero nunca se advirtió que estaba indocumentado. También hizo una denuncia para conocer las causas del deceso, porque el muchacho habría sido inmunodeprimido y el psicofármaco que recibía habría tenido que ver con una baja en las defensas. El fiscal Pedro Gallo investiga esta denuncia. Mientras tanto, los jueces Wexler y Raúl Ruiz, tras un año de haber presenciado sin demasiados elementos cómo se medicaba a estos internos -hoy hay 46 chicos en el Roca, afirmó Ruiz- ordenaron que no se administre el tratamiento cuando renunció Viale. Entonces comenzaron los motines y los incidentes, aparentemente a causa del síndrome de abstinencia.

Dos extremos
De ser obesos felices y tranquilos a causa de la medicación pasaron a ser violentos sin drogas. No sólo los chicos pasaron de un extremo al otro. También pasaron las autoridades, que no aciertan con las medidas adecuadas a tomar, mientras la sociedad vuelve a mirar azorada lo que ocurre.
La psiquiatra cuestionada -que había dado vuelta el instituto, al echar a 20 celadores acusados de suministrarles drogas ilegales a los chicos y reemplazarlos por gente de su confianza- fue sustituida por Carlos Acevedo, cuya experiencia más reciente es la gerontología, ya que fue director del instituto San Alberto. De los viejitos pasó a los menores violentos.
Ha pasado más de un año desde que comenzó el polémico tratamiento “pacificador”, y nada se sabe sobre su bondad o inconveniencia. La Justicia no ha podido dilucidar ni siquiera si son estupefacientes los tranquilizantes que recibieron los menores, ni si es legal que se les dé un tratamiento de esta índole sin que se les haya hecho una historia clínica ni un seguimiento personal, según lo determinó el Cuerpo Médico Forense.
Es evidente que los jueces y los fiscales no tienen un apoyo técnico independiente para investigar y actuar.  El legislador radical José Cano dijo que se va a pedir un nuevo informe. Y dio a entender que la situación es tan preocupante como hace un año, cuando estos menores estaban abandonados a su suerte. En aquel entonces, Viale dijo que su interés era “revertir las adicciones, porque si los menores recuperan la libertad y siguen consumiendo drogas, lo más probable es que vuelvan a delinquir”. Palabras que suenan muy distinto hoy, a la luz de lo que está ocurriendo.



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