- ¿Qué opina sobre el silencio de las imputadas?
- Me desespera; no entiendo cómo esas mujeres, con la preparación religiosa que tuvieron, no escuchan su conciencia y dicen dónde está mi hermana. Deberían contar qué fue lo que pasó. Aunque sea por una decisión cristiana.
- ¿Cómo hace para contenerse y no enfrentarlas?
- Al principio pensé que algún día las iba a tener adelante y que las agarraría... Pero después reflexioné y me di cuenta de que lo único que conseguiría era perjudicar la investigación.
- ¿Está conforme con la investigación?
- La fiscal (Adriana) Giannoni y el secretario (Ernesto) Baaclini, a pesar de todo lo que dice (Gustavo) Morales, están haciendo bien las cosa. Pero, a pesar de que actuaron con celeridad, para nosotros nada es rápido porque seguimos sin encontrar a Betty. Por eso insistimos en que se ordene a la Policía que la siga buscando por todos lados. No cesaremos de hacer ese reclamo.
- ¿Le parece que se tiene que investigar al colegio?
- Se tiene que investigar todo y no sólo una sola hipótesis. Hay que determinar si ellas actuaron solas o si cumplieron alguna orden. Tampoco se puede descartar que este haya sido un caso para tapar el de Paulina Lebbos ni si el de la mujer taiwanesa no surgió para ocultar el de Betty. Todo puede ser y la única manera de seguir adelante es investigando.
- ¿Cree que el personal del colegio sabe algo más?
-Por supuesto. A los días de la desaparición de Betty, me entrevisté con el padre (Ariel) Amato. Una persona, cuando habla con un sacerdote, se supone que puede encontrar paz interior, pero en realidad yo me fui más tensa de esa reunión. Tampoco recibimos apoyo, a pesar de que le pedí que brindara toda la información en la fiscalía. No lo hizo y, a los días, se descubre que le falsificaron la firma a Acosta.
- Han pasado dos meses de la desaparición de Betty. ¿Qué espera ahora su familia?
- Que la investigación no interfiera en la búsqueda. La familia está convencida de que primero hay que encontrar a Betty y después se podrá saber qué pasó y quiénes son los culpables.
El prófugo Fernández envió una carta
Luis Fernández, a través de un escrito, ratificó a Gustavo Morales como su abogado defensor y cuestionó la investigación que desarrolla la fiscal Adriana Giannoni.
El remisero, que ayer cumplió dos semanas como prófugo, escribió una nota que fue presentada en la fiscalía por Morales. El profesional tiene tiempo hasta hoy, según la intimación realizada por Giannoni, para presentar o informar sobre el paradero del acusado. "Lo único que haré será presentar un planteo de oposición a esa medida, que considero improcedente. También solicitaré la intervención del Colegio de Abogados, porque se están violando los derechos de un profesional", explicó Morales. La Justicia, según trascendió, no sólo no hará lugar a este planteo, sino que utilizará el escrito presentado por Fernández como prueba de que Morales sabe dónde está el prófugo.
Por su parte, Julio Navarro, pareja de Betty, por medio de su abogado, Jorge Lobo Aragón, presentó un nuevo pedido a la Justicia para que Morales sea acusado de encubrimiento por mantener oculto a Fernández. La fiscal Giannoni ya rechazó el pedido del letrado de asumir el rol de actor civil en representación de Navarro.





