29 Septiembre 2006 Seguir en 
La Policía allanó ayer a la tarde una vivienda ubicada en La Ciudadela, propiedad de los padres de Nélida Fernández, pero no encontró elementos de valor para la causa.
La casa está ubicada en la esquina de Constitución y Bolívar y pertenece a Luis Gabriel Fernández, el padre de la imputada, que ya falleció. Allí funcionaba una carnicería.
Personal de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del comisario Miguel Gómez, y de la Policía Científica, con la bioquímica Lilia Moyano a cargo de las pericias, ingresó al lugar luego de que una vecina les facilitara una llave y se tuviera que llamar a un cerrajero para abrir otra puerta.
La vivienda está abandonada en la parte inferior, mientras que está alquilada en el primer piso. Los investigadores utilizaron el reactivo luminol para tratar de encontrar manchas de sangre, pero el líquido no detectó nada.
Sorprendidos
Los vecinos de la zona estaban sorprendidos por la medida judicial. “Ellos no viven aquí desde hace más de 15 años. No creo que encuentren nada dentro de esa casa. Está abandonada”, dijo Lucas Martínez, que vive en la zona. Julio, uno de los hermanos de la docente Angela Beatriz Argañaraz, estuvo unos minutos en el lugar, pero, al advertir que no habría ninguna prueba que ayudara al esclarecimiento del caso, se retiró. En los próximos días, según trascendió, se allanarán otros domicilios pertenecientes tanto a la familia Fernández como a la de la otra acusada, Susana Acosta.
La casa está ubicada en la esquina de Constitución y Bolívar y pertenece a Luis Gabriel Fernández, el padre de la imputada, que ya falleció. Allí funcionaba una carnicería.
Personal de la sección Seguridad Personal de Investigaciones, al mando del comisario Miguel Gómez, y de la Policía Científica, con la bioquímica Lilia Moyano a cargo de las pericias, ingresó al lugar luego de que una vecina les facilitara una llave y se tuviera que llamar a un cerrajero para abrir otra puerta.
La vivienda está abandonada en la parte inferior, mientras que está alquilada en el primer piso. Los investigadores utilizaron el reactivo luminol para tratar de encontrar manchas de sangre, pero el líquido no detectó nada.
Sorprendidos
Los vecinos de la zona estaban sorprendidos por la medida judicial. “Ellos no viven aquí desde hace más de 15 años. No creo que encuentren nada dentro de esa casa. Está abandonada”, dijo Lucas Martínez, que vive en la zona. Julio, uno de los hermanos de la docente Angela Beatriz Argañaraz, estuvo unos minutos en el lugar, pero, al advertir que no habría ninguna prueba que ayudara al esclarecimiento del caso, se retiró. En los próximos días, según trascendió, se allanarán otros domicilios pertenecientes tanto a la familia Fernández como a la de la otra acusada, Susana Acosta.
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