Lula evitó el debate público con sus rivales

Las últimas encuestas indican que el presidente cayó en la preferencia electoral, pero que aún así ganaría la reelección el domingo. Su opositor, Geraldo Alckmin, criticó con dureza la decisión del mandatario de no asistir al programa.

SAN PABLO. Simpatizantes del PT portan afiches de Aloizio Mercadanate, candidato oficialista a la gobernación del Estado más rico del país. TELAM
SAN PABLO. Simpatizantes del PT portan afiches de Aloizio Mercadanate, candidato oficialista a la gobernación del Estado más rico del país. TELAM
29 Septiembre 2006
RIO DE JANEIRO.- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva cerró anoche su campaña a la reelección con un multitudinario acto en la ciudad industrial de Sao Bernardo do Campo, donde hace casi tres décadas saltó del anonimato a la fama como líder sindical. Lula, que se perfila como favorito -aunque en baja en las últimas encuestas-, a conquistar la reelección en los comicios generales del domingo, optó por no asistir anoche al último debate público entre los principales candidatos. Lula justificó su ausencia alegando que algunos de sus rivales pretenderían convertir el programa en “una arena de groserías y agresiones”, según la carta enviada a TV Globo.

Vergüenza
Lula se refería a su perseguidor inmediato en la disputa, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que elevó en los últimos días el tono de sus ataques al gobierno y al oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Alckmin calificó de vergonzosa la ausencia de Lula en el debate, y sostuvo que el presidente optó por no comparecer para no tener que explicar escándalos que afectan al PT. “El presidente no puede aparecer porque no tiene cómo responder a las preguntas”, agregó. La guerra entre las dos principales fuerzas políticas del país arreció después de que militantes del PT intentaron adquirir por U$S 800.000 documentos que acusarían de corrupción a Alckmin y a su correligionario José Serra, candidato favorito a gobernador del Estado de Sao Paulo, el más rico del país.
Lula, un ex tornero, cerró su campaña rodeado de los metalúrgicos a quienes lideró en la década de 1970. Con esta base popular se convirtió en 2002 en el primer obrero que llegó a jefe de Estado. Las encuestas lo dan ganador el domingo, aunque dos sondeos divulgados ayer trasuntan cierta amenaza para la aspiración reeleccionista. La ventaja de Lula sobre la suma de los demás candidatos cayó de 8 a 5 puntos porcentuales, según datos de la consultora Datafolha. En la encuesta Lula obtuvo el 49% de la intención de voto contra el 33% de Alckmin, su mayor índice de preferencia a lo largo de la campaña. Otro sondeo divulgado por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) también indica un triunfo de Lula en la primera vuelta, con el 48%, contra el 32% de Alckmin. Ambos estudios coinciden en que Lula vencería el domingo con el 53% de los votos válidos, descontando votos en blanco y anulados.
Evitar la victoria de Lula en la primera vuelta es el principal objetivo de Alckmin y de la senadora izquierdista Heloisa Helena, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que ayer alcanzó el 9% de las preferencias. Para el director de Datafolha, Mauro Paulino, la definición electoral en la primera o la segunda ronda dependía de la decisión de Lula de concurrir o no al debate televisado. En una eventual segunda vuelta, Lula vencería a Alckmin con el 52% de los votos contra el 41, según Datafolha, y con el 52 sobre el 40 según Ibope. (DPA)




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