El hombre que decepcionó admiradores y frustró detractores

Lula da Silva llega al final de su mandato con un expresivo apoyo popular. Los candidatos cierran hoy sus campañas, con actos electorales.

El próximo domingo, los brasileños elegirán presidente.
El próximo domingo, los brasileños elegirán presidente.
28 Septiembre 2006
Río de Janeiro.- A lo largo de casi cuatro años en el comando del gobierno de Brasil, el ex sindicalista Luiz Inacio Lula da Silva decepcionó a sus admiradores y frustró a sus detractores, pero llega al final de su mandato con expresivo apoyo popular.

Los brasileños que apoyaron a Lula desde sus primeros pasos en la política, en la década de 1980, esperaban que, como presidente, el líder metalúrgico impulsara una "revolución social" pacífica en Brasil, y que administrara un gobierno ético, sin escándalos de corrupción.

Sus opositores, a su vez, pronosticaban un desastre económico, unaruptura con la comunidad financiera internacional y un caos interno de huelgas e invasiones de haciendas por parte de los labriegos sin tierra. Ambos sectores vieron desmentidas sus previsiones.

En el campoeconómico, Lula da Silva mantuvo -y hasta volvió más estrictas- las directrices de austeridad fiscal y control de la inflación, al tiempo que trató de reducir la vulnerabilidad del país a choques financieros externos.

Impulsado por el buen desempeño del comercio exterior -que obtuvosucesivos récords de superávit-, Lula anticipó el pago de la deuda de Brasil con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de Paris y canjeó parte de los antiguos títulos de la deuda por nuevos papeles, a tasas de interés más bajas.

Como resultado de ello se redujo la vulnerabilidad externa delpaís y Brasil pudo vivir este año, por primera vez en muchas décadas, un período de campaña electoral en el que la economía no fue un tema central de polémica.

Esos éxitos, sin embargo, no se hicieron sin costos. Lula no logrócumplir su promesa de asegurar un crecimiento económico del 5 % al año, y también debió dejar en el cajón varios de los proyectos sociales que pretendía poner en marcha.

El programa de reforma agraria fue la gran decepción: elmandatario asentó a alrededor de 400.000 familias de labriegos sin tierra, menos de la mitad de la meta prevista.

El principal éxito de Lula en el campo social fue el programa"Beca-Familia", que resultó de la expansión de un proyecto iniciado durante el gobierno anterior de Fernando Henrique Cardoso, que concedía una ayuda financiera mensual para las familias pobres que mantuvieran a sus hijos en la escuela y fuera del mercado laboral.

Bajo Lula, ese programa pasó a beneficiar a todas las familiasque, según los datos del gobierno, viven por debajo de la línea de pobreza, lo que significa hoy un contingente en torno a 45 millones de personas que son atendidas por el proyecto.

En la recta final de la campaña, el PT se involucró en otroescándalo, al ser acusado de pagar a dos empresarios para que acusaran al líder opositor José Serra -candidato a la gobernación de Sao Paulo por el Partido de la Social Democracia Brasileña - de vínculos con un sonado escándalo de corrupción.

En todas las ocasiones, Lula aseguró que ignoraba lasirregularidades practicadas por su partido y por sus asesores, y parece haber logrado convencer a los brasileños, ya que mantiene índices de popularidad similares a los que tenía en 2003, en su primer año de gobierno y mantiene amplia ventaja en la disputa con sus opositores para lograr la reelección en las urnas del 1 de octubre. (DPA).

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